exposicion el poder de la presencia, Mujeres Mirando Mujeres

Mujeres Mirando Mujeres y el porqué de «Eliminando los límites autoimpuestos»

II El poder de la presencia de Mujeres Mirando Mujeres

Desde que Mujeres Mirando Mujeres vio la luz por primera vez en 2015, nuestros objetivos han sido claros, que no inamovibles.  Contribuir a dar presencia a la mujer en el mundo del arte, es solo uno de ellos, que no el menos importante.

En la que será segunda edición de El poder de la presencia hemos querido incidir en esos límites que tantas veces, sin siquiera danos cuenta, nos autoimponemos.

14 creadoras desplegaran su visión sobre esos límites, artistas cuya presencia habría sido imposible de no ser por las gestoras que a lo largo de las cinco ediciones de Mujeres Mirando Mujeres las han presentado. Imprescindible contar también con ellas en esta muestra.

La exposición, organizada por Arte a un Click y comisariada por Mujeres Mirando Mujeres, ha sido invitada por la Diputación Provincial de Lugo como parte de su programación cultural. Se suma así al proyecto de la Rede Museística de Lugo EU… TI… ELAS… NOSOUTRAS, NOSOUTRXS EN REDE».

Os dejamos aquí el texto curatorial, germen de la exposición que tendrá lugar del 31 de octubre al 18 de diciembre de 2019.

El poder de la presencia
«Eliminando los límites autoimpuestos»

En un mundo eminentemente visual es fácil estetizar las luchas y agotarlas,
convertirlas en moda, igualar éxitos simbólicos a hechos irreversibles,
y no, los avances en igualdad son todavía frágiles.
(Remedios Zafra)

Los logros feministas, como cualquier logro social requieren una implicación continua y comprometida. Constantemente vemos cómo territorios que entendíamos como firmes y claros se tambalean, como el derecho indiscutible al aborto, la necesidad de una paridad en la valoración de nuestros trabajos, la lucha por erradicar el maltrato, la protección de nuestros derechos y libertades como mujeres, todos, frentes abiertos en los que vemos vulnerada la consecución del estatus de ciudadanas de primer orden.

La llamada de atención que ha supuesto la reactivación de los recientes movimientos en la lucha feminista están creando reacción y controversia cuando se supone que no debiera ser así. Mal que nos pese y nos sorprenda, aún queda mucho por recorrer, como movimiento organizado, pero también como individualidades.

El feminismo es también una batalla que se gana desde dentro, y tenemos que interiorizarla de tal forma que sea parte de nuestro ser, convertida en una fuerza que nos una, nos contagie de convencimiento para poder reivindicar la presencia y el lugar que nos merecemos.

Hoy seguimos necesitando ganar espacios de visibilidad y compromiso que nos permitan implementar además de necesarios cambios en el mundo de la política, la empresa, el mundo económico, el del saber o el mundo del arte, otros cambios que van más allá y que, en definitiva, son los que harán que la igualdad real llegue.

Hablamos  de esas decisiones que tomamos a diario, muchas veces nimias, incluso sin darnos cuenta, acoplándonos a las expectativas que como género se tiene de nosotras, perpetuando así un canon que, a fuerza de repetirse, hemos interiorizado de tal forma que ni lo percibimos. Frenos autoimpuestos, techos, jaulas de cristal, que nos limitan el poder, el poder ser, el poder estar, el poder crecer.

Reconocer esos límites, nos hará comprender el cómo. Cómo repercuten esas decisiones diarias en ponernos trabas, cómo decidimos hacer una cosa y no otra porque tenemos asimilado profundamente, a base de repetición y repetición, el gesto, la respuesta el comedimiento, la imaginación dispuesta en la etiqueta del servicio, la melena atada, el sexo adormilado, la mirada esquiva.
Aprendimos a callar para que no hirieran a nuestros hijos e hijas, para minimizar daños, aceptando toda una red de contenciones, leyes silenciosas decantadas en el tiempo, la malla invisible de siglos de sometimiento patriarcal en un esquema que nos impide muchas veces imaginar otra opción.

Todo aquello que se posterga, todo aquello que se ahoga, todo el infinito tupido velo con el que enmascaramos la realidad para hacerla soportable.

Y probablemente esas decisiones que no tomamos, son la mujer que muchas veces estamos esperando y a la vez la que responde a esa igualdad que queremos reivindicar. Observemos desde dentro, tal vez ya no hace falta tejer y destejer sueños, Tal vez ahora podamos comenzar a desenmarañar desde dentro y terminar con la espera, avanzar en decisiones, incluso en errores, que serán en definitiva más nosotras que cualquier acierto impuesto.

Sabemos que la lucha está fuera, pero también dentro, en la intimidad, en el hogar, en las relaciones laborales, en la relación con nosotras mismas, en nuestro propio silencio.

Sabemos cómo puede ser, y podemos hacer que lo sea.

Esta nueva edición de “El poder de la presencia” de Mujeres Mirando Mujeres, comprometidas con la incidencia de la perspectiva de género en el arte, quiere insistir en estos territorios cotidianos, en los micro-mundos individuales, los que vivenciamos con nosotras mismas y que diariamente nos enfrentan con la validación de nuestro derecho.

Qué batallas libramos dentro?, bajo nuestra piel, ficciones y paradojas que conviven con esta mujer que reivindicamos y con la que somos. Cuánta distancia hay entre nuestras realidades y aquello que defendemos?

Preguntémonos, a modo de caso de estudio, cuán feministas somos de verdad en nuestras vidas, en nuestra forma de conducirla, y abracemos con amor cada una de las batallas libradas y ganadas a siglos de programación y sojuzgamiento.

Recordad que somos y fuimos “Las de la Hoguera”. ¿Qué es y qué será la mujer antes y después del género?

“El feminismo es una forma de vivir individualmente
y de luchar colectivamente”
Simone de Beauvoir


Texto: Mujeres Mirando Mujeres (Adriana Pazos Ottón, Mila Abadía)

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