lunes, septiembre 24, 2018
    ©Yolanda Dorda | en la ducha 195x146 2007 N

    Yolanda Dorda, psicología y expresividad

    Luisa Pita MIRANDO a Yolanda Dorda

    Desde la primera vez que contemplé la obra de Yolanda Dorda, siempre me inunda una sensación de revelación. Podría compararlo al descubrimiento de un emisor cuyo lenguaje y canal de comunicación emiten un mensaje cifrado cuyo simbolismo me alcanza nítidamente.

    Su sinceridad expresiva y su incursión en la intensidad de la gestualidad y psicología humana permiten que nos acerquemos a su obra desde una perspectiva muy personal. Especialmente si el espectador es una mujer, ya que Yolanda Dorda ha sabido plasmar a la perfección las inquietudes de las diferentes etapas de nuestra vida, desde nuestra inocente infancia, hasta el descubrimiento de nuestro cuerpo adulto y sus consecuencias.

    Sus pinturas, cargadas de expresividad gestual, tanto en el trazo de la brocha como en la escena representada, así como sus collages y las múltiples máscaras a la hora de presentarse frente a los demás, nos acercan a una visión muy íntima, despojada de tabús que durante años han visto en la mujer poco más que un modelo a retratar, en lugar de indagaren lo que su imagen nos transmite.

    Y es que, por demasiado tiempo, el desnudo femenino ha sido cosa de hombres, quienes retrataban su belleza para el deleite propio, sin comprender lo que estaba más allá de la piel. Yolanda cambia las reglas de este juego para celebrar la feminidad a través de su plena comprensión, sin tabús ni reglas de censura que limiten su visión. Es por ello que su obra se nos hace tan importante en nuestro presente: su mensaje es el de la revolución que la mujer está protagonizando hoy en día.

    Hay algo en común en el conjunto de la trayectoria artística de Yolanda Dorda. Todas sus pinturas se sumergen en el perfil psicológico del modelo y consiguen que nos cuestionemos realidades más allá del lienzo. Esto siempre ha sido así. Desde sus inicios, con sus primeros retratos y autorretratos, se adentraba en lo que no vemos a simple vista. Cada pincelada busca el trazo exacto que saque a la luz un modelo real, no por su parecido, sino por el expresionismo expuesto por las emociones y la brocha.

    S.T Óleo Sobre Lienzo 114X146 2003

    S.T Óleo Sobre Lienzo 114X146 2003

    Yolanda Dorda se define como pintora, pero sus conocimientos de escultura y modelaje se hacen presentes en sus obras, ya que en ellas podemos ver su perfecto dominio de la luz para esculpir las figuras y el color, especialmente las tonalidades carnosas, irrumpen con fuerza en sus escenas. Aparecen los fondos planos, donde destacan principalmente los negros, grises y rojos, conformando un escenario en el que la pincelada se alarga cada vez más, se torna expresionista y recorre cada gesto de sus modelos. Contemplando sus pinturas, podemos sentir el agua cayendo sobre nuestro rostro, la pregunta de esos ojos que nos observan profundamente, e incluso la tristeza y resignación del muchacho que levanta su camiseta ante nuestro desconcierto.

    ©Yolanda Dorda | en la ducha 195x146 2007 N

    S.T Óleo Sobre Lienzo 146X195 2007

    © Yolanda Dorda | S.T Óleo Sobre Lienzo 130X130 2007

    S.T Óleo Sobre Lienzo 130X130 2007

    Es en este momento de la trayectoria de Yolanda Dorda cuando irrumpe con fuerza la figura de la mujer. Sus retratos femeninos son de una gran intimidad. Nos deja contemplar sus cuerpos sin ser percibidos, convirtiéndonos en observadores de las vivencias más íntimas. Aparecen desnudos en habitaciones y baños, ambientes fríos que destacan la calidez de la piel a pesar de las tonalidades grisáceas que en  casiones emplea para darles vida. Y entre imágenes de cuerpos seduciendo, orgullosos de su feminidad y dominantes, se cuelan escenas de elevada carga sexual en las que el cuerpo se entrega al juego de la dominación, y se rinde ante los nudos del shibari para centrarse en el placer. Son retratos en los que la ambigüedad se desliza entre el placer y el dolor, la indefensión y la entrega, sentimientos cómplices del juego sexual.

    © Yolanda Dorda | panel oleo sobre papel 2011

    S.T Óleo Sobre Papel 140X185 2011

    Y entonces nos encontramos con la más bella representación del placer  orgásmico, plasmado a grandes pinceladas, sobre un fondo rojo que calienta aún más la escena, y con el rostro hacia atrás  ostrándonos a una mujer liberada y entregada por completo al disfrute de su ser.

    © Yolanda Dorda |óleo sobre lienzo130x96 (2010) copia 2

    S.T Óleo Sobre Lienzo 96.5X130 2011

    La infancia es otro de los grandes temas sobre los que trabaja Yolanda Dorda, y conociendo su obra es evidente el porqué. Se trata de la primera etapa de nuestra vida, la que va a definir quienes vamos a ser, y en ella lo real y lo imaginario se dan la mano. El que sobreviva de ellos será el que permanezca en nuestro recuerdo. Por eso la infancia tiene un lado oscuro, vulnerable, velado u oculto que las pinturas de Yolanda tratan de descifrar.

    © Yolanda Dorda | S.T Óleo Sobre Lienzo 130X195 2014

    S.T Óleo Sobre Lienzo 130X195 2014

    © Yolanda Dorda | S.T Óleo Sobre Lienzo 162X195 2014

    S.T Óleo Sobre Lienzo 162X195 2014

    Sus rostros infantiles nos dejan entrever el dolor que causa el despertar de su ensueño para enfrentarse a la realidad. Algunas de estas escenas reflejan directamente esta temática, presentándonos niñas que nos miran directamente, desafiantes, con un gesto adulto impropio de su edad. Las armas y los zapatos, añadidos mediante collage, completan la escena para recalcar la pérdida de la inocencia.

    © Yolanda Dorda | S.T Óleo Sobre Lienzo 195X260 2014

    S.T Óleo Sobre Lienzo 195X260 2014

    Paralelamente a sus pinturas, Yolanda Dorda ha desarrollado una producción de collage digital a través de la cual continúa profundizando en el perfil psicológico femenino y los problemas a los que se enfrenta la mujer actual. Son rostros múltiples, iguales pero distintos, cubiertos en cada ocasión por una máscara diferente que es la que la sociedad nos impone. Si en nuestro día a día, cubrirse el rostro con maquillaje o modificarlo con cirugías es casi una imposición social, Dorda hace lo propio con sus fragmentos superpuestos, velando lo real con los trazos rectos y fríos de sus recortes, para denunciar la terrible realidad, destructora de autoestimas, a la que debemos hacer frente.

    © Yolanda Dorda | Collage Digital 2017

    Collage Digital 2017

    Ni siquiera la infancia está ya a salvo de la transformación y ocultamiento de la mujer real. Por ello, sus collages son un grito sobre la necesidad de ser mujeres libres, del empoderamiento femenino que se deslumbra en la intensa mirada de sus niñas, el futuro de nuestra lucha por un mundo justo e igualitario.

    © Yolanda Dorda | niña collage digital 2017 Y

    Collage Digital 2017

    Luisa Pita | web

    Yolanda | web

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