SEGUNDA LECTURA PÚBLICA DE MIRADAS COMPARTIDAS
Esta segunda lectura de Miradas compartidas reúne las voces que han llegado al Archivo durante junio, julio y agosto.
En junio, la primera lectura nos permitió abrir, con las voces recibidas, cinco líneas alrededor de las redes, el tiempo y el desgaste, la precariedad, la visibilidad y el territorio, y la posibilidad de permanecer.
Las nuevas respuestas vuelven sobre varias de esas cuestiones, pero algunas las llevan un poco más lejos. Al leerlas aparecen con bastante claridad el cansancio de sostener una práctica en condiciones precarias, el esfuerzo que sigue recayendo sobre cada una pero también los límites de unas redes que son necesarias, aunque no pueden hacerse cargo de todo.
Por eso esta segunda lectura regresa sobre lo que ya tenemos para ver qué se mantiene, qué empieza a mostrar sus límites y qué añaden las nuevas voces a la conversación.
Miradas compartidas es la primera activación del Archivo MMM. Parte de una pregunta que atravesó la XII edición de Mujeres Mirando Mujeres y que sigue abierta: cómo sostener hoy una práctica artística feminista sin agotarse, sin desaparecer y sin asumir la precariedad como algo inevitable.
Durante los primeros meses se han reunido respuestas de artistas, investigadoras, gestoras culturales, periodistas, docentes y otras voces vinculadas al arte, la cultura y el pensamiento feminista. Esta página no funciona como cierre. Funciona como lectura pública de un proceso que continúa.
La segunda lectura pública corresponde a las respuestas recibidas durante junio, julio y agosto. Regresaremos sobre las cuestiones que aparecieron en la primera lectura para ver qué se mantiene, qué empieza a mostrar ciertos límites y qué añaden las nuevas voces.
ARCHIVO MMM
El Archivo MMM es un nuevo espacio de Mujeres Mirando Mujeres.
Surge para recoger preguntas y experiencias que no terminan cuando acaba una edición. Queremos que lo que se piensa y se comparte no desaparezca cuando pasa el momento.
Miradas compartidas pregunta:
¿Cómo se sostiene hoy una práctica artística feminista sin agotarse, sin desaparecer y sin asumir la precariedad como algo inevitable?
Las respuestas no ofrecen una solución única. Abren un mapa. Hablan de red, de tiempo, de cansancio, de condiciones dignas, de instituciones, de territorio, de resistencia, de deseo y de permanencia.
Leerlas juntas permite detectar lo que se repite y también lo que se desplaza. Algunas respuestas son muy breves. Otras desarrollan una reflexión más amplia. Todas forman parte de una misma conversación: poner en común cómo se vive, se piensa y se sostiene una práctica artística feminista hoy.
Esta segunda lectura de Miradas compartidas reúne las voces que han llegado al Archivo durante los meses de junio, julio y agosto y las suma a las que ya teníamos.
Algunas cuestiones siguen muy presentes: la precariedad, el desgaste, la visibilidad, las redes o la dificultad de mantenerse en el tiempo. En varias respuestas aparece además algo que merece atención, seguir adelante depende todavía demasiadas veces del esfuerzo personal, de compatibilizar la práctica con otros trabajos, de la autofinanciación o de apoyarse en redes que también tienen sus propios límites.
Una de las cuestiones que aparece ahora es qué pasa cuando seguir depende demasiado de resistir y cuando las condiciones que deberían hacerlo posible siguen sin estar garantizadas.
EL COSTE DE SEGUIR
En la primera lectura ya aparecía la dificultad de mantener una práctica cuando hacen falta otros trabajos, los ingresos son inestables o las condiciones no permiten vivir de ella. Las nuevas respuestas insisten en esa precariedad y muestran también el desgaste que supone mantenerla en el tiempo.
EN LA PRIMERA LECTURA
Virginia Calvo.
La precariedad la llevó a buscar otro medio de vida para pagar las facturas y conseguir algo más de estabilidad.
Olga Rubio Largo. Artista.
Compagina su práctica artística con la docencia, que es la que le proporciona el sustento económico.
Lina Ávila. Artista.
Reclama honorarios, tiempo y condiciones dignas también señala la autoexplotación como parte del problema.
EN LAS NUEVAS RESPUESTAS
Zuriñe Ibarra García.
Habla de trabajos precarios y de la necesidad de seguir creando e imaginando a pesar de esas condiciones.
Gestora cultural.
Pone en duda que una práctica artística feminista pueda sostenerse realmente en las condiciones actuales.
María Jesús Castillejo Samitier.
Señala la precariedad, la falta de reconocimiento, las ayudas insuficientes y las dificultades para conciliar.
LA RED SOSTIENE PERO NO BASTA
En la primera lectura, la red aparecía como una forma de sostener la práctica frente al aislamiento y la precariedad: compartir recursos, repartir cargas y organizarse juntas. Las nuevas respuestas mantienen esa confianza en lo colectivo, pero introducen un límite más claro: el apoyo entre mujeres no puede sustituir de forma permanente unas condiciones dignas que siguen sin estar garantizadas.
EN LA PRIMERA LECTURA
Elisa Bergalli.
Entiende la red como una estrategia política frente al aislamiento y la precariedad
Victoria. Gestora cultural.
Propone compartir recursos, conocimientos y visibilidad para sostenerse de manera colectiva.
Emilia Demichelis.
Plantea la gestión compartida y el reparto de cargas como forma de evitar que el desgaste recaiga sobre una sola persona.
EN LAS NUEVAS RESPUESTAS
Micaela Fernández Darriba. Comunicadora cultural.
Sitúa la colaboración y la fuerza colectiva como base para insistir y no desaparecer, aunque la precariedad siga presente.
Vanessa Montañés
Defiende la comunidad, los cuidados y la dignidad, pero advierte que el compromiso no debería exigir un sacrificio permanente.
Mariela Soldano. Gestora cultural.
Reconoce que hoy el trabajo en red sostiene muchas prácticas, pero duda de que pueda hacerlo indefinidamente mientras continúen el cansancio y la precariedad.
HASTA DÓNDE RESISTIR
En la primera lectura, varias voces hablaban de perseverar, resistir y seguir adelante incluso cuando el precio era alto. Las nuevas respuestas mantienen esa necesidad de continuar, pero hacen más visible una contradicción: hasta qué punto puede seguir dependiendo la permanencia del esfuerzo, la capacidad de aguantar o de volver a empezar una y otra vez.
EN LA PRIMERA LECTURA
Ruth Lodeiro.
Habla de la resistencia como una respuesta frente a una historia de silenciamiento y una precariedad que continúa presente.
Lucía Arés.
Relaciona la continuidad de la práctica con la necesidad de crear y con una forma de resistencia y supervivencia frente a las dificultades.
Ofelia Cardo Cañizares.
Señala el agotamiento que producen la invisibilidad y la falta de retorno, aunque la creación siga ocupando el lugar de una profesión por el esfuerzo y la dedicación que exige.
EN LAS NUEVAS RESPUESTAS
Carmen Fernández Chacón. Artista.
Describe una práctica sostenida a base de autofinanciación, esfuerzo y capacidad para volver a levantarse después de tocar fondo.
Vanessa Montañés.
Señala un límite claro: el compromiso con la práctica no debería exigir un sacrificio permanente.
María Jesús Castillejo Samitier.
Reivindica la fuerza de las mujeres artistas para resistir y continuar, aunque reconoce las condiciones de desigualdad y precariedad en las que todavía desarrollan su trabajo.
HISTÓRICO DE LECTURAS PÚBLICAS
Las lecturas públicas del Archivo MMM se desarrollarán trimestralmente, así pues, tendremos nuevas lecturas más adelante.
Junio: primera lectura pública de las respuestas recibidas entre marzo, abril y mayo.
Septiembre: lectura pública de las respuestas recibidas entre junio, julio y agosto.
Diciembre: lectura pública de las respuestas recibidas entre septiembre, octubre y noviembre.
Marzo: lectura pública de las respuestas recibidas entre diciembre, enero y febrero.
PARTICIPA EN MIRADAS COMPARTIDAS
La pregunta sigue abierta. Si quieres sumar tu respuesta al Archivo MMM, puedes hacerlo a través del formulario de participación.
Tu respuesta formará parte de las próximas lecturas públicas.
