EVA M. DE LA VEGA mirando a SANDRA VAL

 

“The future is a choice between Utopia and oblivion.»

R. Buckminster Fuller.

 

En la película de Ingmar Bergman “El Séptimo Sello”, el caballero Antonius Block juega una partida de ajedrez contra la muerte para así, quizá, retrasar su destino. Este enfrentamiento permitirá a Block realizar preguntas a la muerte, convirtiendo el duelo en una búsqueda del sentido de la vida y de un conocimiento puro, exento de dogmas. En nuestra realidad, Sandra Val está jugando esa partida contra un tiempo lineal e inmutable y, por supuesto, es ella quien dispone el tablero y abre con blancas.

 

El tablero. El espacio.

Val no llega a la partida ajena a la tarea de construir y dominar el espacio. Su trabajo previo como diseñadora de escaparates de grandes firmas de moda sentó las bases de una perfecta comprensión de la ordenación del espacio, una mirada global que permite que sus piezas armonicen con el entorno, la luz y los visitantes. Sandra crea para nosotros una experiencia espacial completa, nos ubica en el escenario perfecto para que fluya la narración e imaginemos que nos encontramos en un lugar donde todo es posible.

La mirada demiúrgica de Sandra Val se nutre de los lugares y espacios recorridos de forma muy habitual y desde muy temprana edad. Ella misma destaca que la sensación de pertenecer a un único lugar es algo que a ella no le ocurre [1] pero que gracias a esa situación, su mirada es aún más singular, acostumbrada a múltiples perspectivas y paisajes tan diferentes como los de Tarragona, Sevilla, León y Madrid. En estas ciudades encontramos las referencias visuales clave que la artista utiliza y resignifica en su obra, unión entre lo industrial y lo decorativo, entre fábricas de infinitas chimeneas y templos que han visto pasar todas las civilizaciones, entre innovación y tradición. Aunar estas referencias en un espacio liminal y telúrico añade a la obra de Val una sensación de intriga que define la experiencia formal del visitante, por ello, de la misma manera que su vida la define el movimiento entre ciudades, sus obras piden ser recorridas. Una mirada pasiva nos privará de la experiencia espacial creada por la artista.

Mundo después. Sandra Val. Antonello Dellanotte. 2021.

Las piezas. Los materiales.

Solamente es necesario hacer un repaso a las últimas décadas para certificar que la escultura española se encuentra en uno de sus mejores momentos siendo una de las disciplinas que mejor ha sabido adaptarse a los diferentes contextos culturales. Destaca la aparición de nuevos materiales y la creación de nuevos discursos al hibridar innovación y tradición, desde la plasticidad de los materiales industriales de June Crespo y Eva Lootz hasta el dominio internacional de la cerámica de Alcora. Es en esta perfecta confluencia donde encontramos la obra de Sandra Val. Usando un lenguaje común hablamos de cerámica nazarí y abstracción geométrica, de artesanía y minimalismo, de los artesanos de Triana y de Raquel Algaba o Paloma de la Cruz.

En su producción podemos encontrar diferentes tipos de materiales, como vidrio, metal, pintura y textil, pero los elementos cerámicos y la porcelana tienen el protagonismo absoluto. La tierra y el uso que hacemos de los materiales que extraemos de ella nos define de forma definitiva ya que la tierra acumula evidencias de nuestra agricultura, nuestra industrialización, y nuestra minería, cavar y trabajar la tierra es ya una manera de indagar en el ADN de nuestra historia. 

El encuentro de la artista con la cerámica ocurre en dos tiempos y de forma orgánica. En el primer tiempo, tenemos a la artista en contacto directo con la tradición alfarera de Triana, lugar en el que reside en sus primeros años de vida. Las primeras referencias a la alfarería de Triana se remontan a época romana y visigoda, una tradición que se intensifica en el periodo almohade y que se asienta como una de las más influyentes del mundo durante la exposición Iberoamericana del 1929. Entre revestimientos de azulejos y artesanos milenarios, Sandra Val va creando su cosmogonía artística. El segundo tiempo ocurre comenzados sus estudios de escultura en Bellas Artes, durante los que comienza a utilizar la porcelana mediante matricería generando un flujo de trabajo que irá perfeccionando hasta hoy y que le permitirá crear una línea temporal que une pasado presente y futuro ya que a parte de tradición, la porcelana es también industria y progreso gracias a sus propiedades aislantes y resistencia a las altas temperaturas siendo indispensable en áreas como la industria aeroespacial. En palabras de la artista, la porcelana es un material que recorre nuestros orígenes y nuestras posibilidades futuras.

Hay una ritualidad en la forma de trabajar de Sandra que me fascina. Ella parte siempre de un objeto, una idea o un lugar ligados a experiencias personales o imaginarios comunes que posteriormente modifica, reproduce y multiplica de manera que les confiere una nueva identidad, estas piezas se han transformado y están listas para construir nuevas realidades. Este proceso iterativo es también la parte que la artista considera más lúdica, pues la modificación, combinación y los tratamientos como el lijado de estas partículas, todo ese ritual, facilita la entrada en un trance creativo de lo más interesante.

Con las piezas sobre el tablero y Val dominando el centro, el tiempo mueve sus piezas. El tiempo es, precisamente, otro de los ejes centrales de la producción de la artista, ella misma define su propuesta como una búsqueda de imaginarios que plantean la utopía y la atemporalidad. El tiempo nunca será lineal pues estamos ante un tiempo que muta como un fluido que se expande, se contrae y vibra. Val lo manipula y redefine de manera que a nosotros como espectadores, nos cueste adivinar de qué tiempo nos está hablando en este espacio liminal en el que nos ha ubicado, algo que ofrece a la experiencia un elemento estimulante y lúdico. Esta relación entre el material cerámico y el tiempo me recuerda a las palabras del comisario Manuel Cirauqui en las que señala que el barro contiene tiempo de muchas maneras, no solo por su génesis y desarrollo si no porque, en el proceso de cocción para su endurecimiento, estamos acelerando el tiempo, esto es, llevamos al material a un estado de dureza mineral precoz. Cirauqui sentencia que la cerámica es un fósil artificial. [2]

Objeto encarnado. Sandra Val. Masdearte.com.

Tres exposiciones. Tres jugadas.

La forma en la que se configuran las exposiciones, la escala de las obras y su disposición como tableros tienen una intención clara: hacernos partícipes de su juego, el espectador tiene un papel en esta función. El juego es una experiencia universal, forma parte de nuestro aprendizaje y nuestro desarrollo, lo lúdico es formativo pero también instintivo, primario, podemos no saber las reglas del juego pero la forma en la que percibimos un tablero nos impulsa a jugar. En esta partida, cada movimiento representa una exposición y  Val tiene muy claro cómo mover sus piezas para crear las jugadas que eliminen a su adversario.

“Las iguanas van a morder a los hombres que no sueñan” (2025) es una exposición que nos lleva a enfrentar las fuerzas de la naturaleza que nos agitan, nos persiguen y requieren que ofrezcamos (o no) resistencia en diversos espacios temporales. Raquel Algaba selecciona una serie de artistas que aluden directa o indirectamente a ese continuo oscilar entre el pasado, el presente y el futuro que existe en los ciclos vitales [3]. En esta selección, Sandra Val nos reta a jugar en Agón a uno de los juegos más antiguos de los que conocemos, “Perros y Chacales”,  inventado hace aproximadamente 4000 años y del que encontramos referencias en el Antiguo Egipto, Palestina, Azerbaiyán e Irán. El uso que hace la artista del espacio pugna en protagonismo con la propia pieza, es un espacio en penumbra y acotado al que se accede pasando una cortina que ayuda a crear una suerte de portal que nos aísla de lo que pase en el exterior y nos induce a un estado de recogimiento y solemnidad. El interés de Val por las arquitecturas de culto y poder no solo es patente en esta atmósfera si no también en la disposición de la pieza: un tablero y dos piezas que bien podrían ser una planta y dos columnas en un ágil ejercicio de abstracción.

Agón. Sandra Val. Fotografía de Eva M. De La Vega.

En “Tres experiencias formales” (2025) comisariada por Miguel Cerceda, la jugada de Val arriesga y el espacio es testigo, más es más. La exposición parte del estudio de la obra “Naturaleza, Historia, Dios” del filósofo donostiarra Xavier Zubiri, para presentar tres modelos de investigación escultórica contemporánea a través de las experiencias formales de tres artistas muy diferentes entre las que encontramos a Val. Una de las obras que presenta Sandra es Eón 3, una escultura/instalación en la que se trabaja la idea de jardín como espacio utópico por antonomasia y no siempre creado por la mano del hombre. Nos encontramos un par de columnas, que rompen con el carácter predominantemente horizontal de la obra, construidas iterando módulos y alterando el ritmo con elementos de inspiración egipcia. Este guiño a las formas egipcias es una referencia al jardín egipcio como origen del propio concepto, donde Val señala que se forma un todo uniendo geometría, canalización de agua, los detalles constructivos y el entorno. El jardín, como construcción vegetal, nos obliga a repensar nuestro entorno y nos brinda la posibilidad de imaginar nuevos espacios simbólicos.

EÓN3. Sandra Val. AMAPOLA CREATIVA. 2025.

Cada pieza movida en esta partida ha sido un elemento esencial para llegar hasta la exposición monográfica “La erótica del tiempo” (2025/2026) comisariada por Julieta de Haro. En palabras de la propia artista, en esta exposición se invita al público a repensar la experiencia del tiempo desde una mirada simbólica, ritual y corporal. Jaque. Entendemos el tiempo como un medio hacia el conocimiento de manera que las tensiones que se generan nos van creando un deseo de transformación que nos atraviesa, nos vemos permanentemente alterados ante ese anhelo. Nuestro plan será imaginar otras formas de habitar el mundo, entendiendo que esa erótica se haya en ese espacio liminal entre tiempos [4].

La Erotica del Tiempo. Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias de Valencia. Sandra Val. Andrés Arranz. 2025.

Este último año, las tres exposiciones destacadas ratifican a Sandra Val como una de las artistas contemporáneas más potentes del panorama actual. Su obra y los lugares en los que se expone conforman un relato que posee una coherencia impecable que no hace sino augurar un futuro en el Olimpo de las escultoras de este país. Una partida perfecta, con movimientos en forma de exposiciones por lugares como Portugal, Costa Rica, Venezuela, Perú, Estados Unidos, Austria y Suiza, reconocimiento a nivel internacional habiendo participado en ARCO, La Iberoamericana: Mujeres y Artes Visuales del siglo XXI, La Bienal Internacional de Cerámica de Manises y en 2021 en la Bienal Internacional de Cerámica de Corea, donde recibe la Mención de Honor. Jaque Mate.

 

 

[1] Alayans Studio. Sandra Val, artista contemporánea: “La pieza definitiva quiero pensar que aún no ha llegado, tampoco el viaje” (01/08/2025) https://www.20minutos.es/branded-content/sandra-val-artista-contemporanea-pieza-definitiva-quiero-pensar-aun-llegado-tampoco-viaje_5207376_4.html

[2] CIRAUQUI, Manuel. Artes de la tierra. [Catálogo de exposición]. Polígrafa. 2025. P.66.

[3] ALGABA, Raquel. Las iguanas van a morder a los hombres que no sueñan. [Texto de exposición]. 2025.

[4] VAL,Sandra. La erótica del tiempo. Entrevista en el Canal 24h de RTVE. (01/12/2025)

 

 

Eva M. De La Vega. Bio MMM.

Sandra Val. Web. Bio MMM.