jueves, diciembre 2, 2021

    Romina Rivero «Siento una necesidad vital de embellecer el dolor, de cuidar lo doliente»

    NEREA UBIETO mirando a ROMINA RIVERO

    La obra de Romina Rivero (Tenerife, España, 1982) se mueve entre los territorios de lo simbólico, lo político y lo bello. Lo simbólico está arraigado a una sensibilidad de carácter oriental que se expresa, no solo en su delicado trabajo artístico, sino en la práctica personal de la medicina tradicional china y coreana; lo político bebe de la filosofía occidental, concretamente de pensadores y pensadoras que reflexionan en torno a los cuerpos como realidad social que trasciende y condiciona al individuo; lo bello es algo intrínseco a su forma de crear.

    Así lo demuestra su recién clausurada exposición individual en SAC / (Sala de Arte Contemporáneo) de Santa Cruz de Tenerife, donde hacía gala de su multidisciplinareidad y elegancia estética a través de diversas instalaciones, vídeo, dibujos y esculturas.

    El proyecto, titulado En Fuga, trata un tema clave dentro de la obra de la creadora: los cuerpos que sufren y son sometidos a un régimen biopolítico pero, sobre todo, su capacidad para sanarse y contemplar sus cicatrices. La importancia de la pérdida y el dolor cobran un papel protagonista en una obra que ensalza el crecimiento del individuo, su poder de regeneración y su vulnerabilidad.

    ¿Cuándo comienza tu interés por el arte y la decisión firme de dedicarte plenamente a ello?

    Me incliné por el mundo del arte a los 20 años, después de rechazar la carrera de Medicina por la imposibilidad de trabajar con cadáveres y naturalizar la muerte desde una mirada clínica. Este pequeño desvío hacia la ciencia, se palpa en mi labor artística a día de hoy.

    El espíritu no es un hueso _ 2018 Nerea Ubieto. ROMINA RIVERO. VII MUJERES MIRANDO MUJERES

    El espíritu no es un hueso _ 2018. Madera, tela, blonda, cerámica cromada color plata, hilo y agujas. Dimensiones variables (bastidor 2,40 x 0,80 x 0,14 m.)

    ¿Qué es lo que más te cautivó de la práctica artística contemporánea?

    El arte me sedujo por su conexión con la filosofía, ambas disciplinas comparten la profundidad y la madurez del pensamiento. Más adelante llegará el amor por la estética y las grandes cualidades del arte: la capacidad para comunicar sin el uso de la palabra, la quietud que emerge de la contemplación y la reflexión, el conocimiento a través de la imagen, la universalidad del lenguaje. La solidez de mi compromiso personal y social, encontró el campo idóneo para desarrollarse y seguir trabajando en el cuidado de la vida.

    En tu práctica artística, el mundo del arte y el de la medicina se afectan continuamente ¿podrías explicar cómo dialogan? ¿se trata de una conexión orgánica? ¿tienes preferencia por alguno de los dos? ¿cómo se conectan en tu vida cotidiana?

    Creo poder afirmar, que su conexión es orgánica. Ya que así como la ciencia médica indaga la sintomatología de un paciente, el arte lo hace de una sociedad. Y es justamente en este intersticio, en lo vital, donde nuestro cuerpo está regido por el biopoder mediante ficciones políticas y económicas globales.

    Entiendo el arte como un dispositivo para la reivindicación del bienestar y la dignificación de derechos propios y comunes, del respeto a la vida y a la libertad. En este sentido, la Medicina se aproxima a esta declaración, ya que es la práctica de ayudar a una persona, para que su cuerpo se sane a sí mismo y recupere su equilibrio biológico. Personalmente rechazo otros usos vinculados a la praxis médica, vigentes y en auge actualmente: escenario de inversión financiera, estrategia para el modelo panóptico, procedimiento disciplinario sobre la vida, lugar para el racismo científico, clínico e institucional…

    La crítica hacia esta Medicina Neoliberal es una parte fundamental de mi discurso: pongo en cuestión una práctica (mal llamada medicina) que aplica protocolos farmacéuticos y enaltece desde el miedo un status quo soberano y tanatopolítico sobre nuestra vida.

    Siento una absoluta pasión por ambos, y en la obra se retroalimentan en un baile de complementarios. En el marco de lo teórico y de lo público hago arte político; en el ámbito de lo práctico y lo privado, ejerzo la Medicina Tradicional Coreana. Por eso digo que en mí, ambas disciplinas son una, el cuidado.

    Si tuvieras que definir tu trabajo en 3 palabras o conceptos, ¿cuáles serían?

    Embellecer el dolor

    Ad intus, el espacio que habitamos _ 2017 Nerea Ubieto. ROMINA RIVERO. VII MUJERES MIRANDO MUJERES


    Ad intus, el espacio que habitamos _ 2017. Espacio completamente forrado con pluma blanca natural. Dimensiones variables

    ¿Cómo sientes que ha evolucionado tu discurso desde tus primeras obras? ¿podrías hablarme de alguna de ellas, como Ad intus, y señalar alguna diferencia relevante?

    Mi TFG (Trabajo Final de Grado) se centró en la investigación de la Filosofía Clásica Oriental, máxime el Taoísmo y el Arte Zen. Era una postura basada en la proximidad artística de occidente a ésta voz de pensamiento y cualidades. Buscaba expandir los límites del museo hacia lo íntimo, desde una aproximación oriental.

    A este período inicial pertenecen piezas instalativas como Antes del cuerpo 2013, Aliento Vital 2014, y Ad Intus, el espacio que habitamos 2015. Esta última obra consiste en una sala de 60 m2 forrada enteramente con pluma natural e iluminada en un punto sutilmente. El objetivo era propiciar la introspección dentro de la sala de arte. La atención se desplaza del espacio público del museo, al privado del cuerpo, centrándome en las manipulaciones y coerciones veladas que se imponen sobre él. Es aquí, donde entran en escena M. Foucault y, a posteriori, Paul B. Preciado.

    Aliento vital _ 2014 Nerea Ubieto. ROMINA RIVERO. VII MUJERES MIRANDO MUJERES

    Aliento vital 2014, madera, metal, hilo y pluma natural, dimensiones variables.

    Por todo ello, considero que ésta instalación cimenta las bases de una etapa creativa que dará pie al actual trabajo. Se sucede un cambio, un Ad intus, un viaje hacia el interior.

    ¿Siempre ha estado presente el elemento reivindicativo en tu obra? ¿desde qué lugares?

    Sí. Siento una necesidad vital de embellecer el dolor, de cuidar lo doliente. Considero que mi posicionamiento es firme, propositivo, enfocado al cambio y a la transformación. Dice Lao Tse: “Así como el día y la noche, todo incorpora los movimientos entre yin y el yang”.

    Parto de una historiografía de violencia biopolítica, de control de la vida. Me muevo siempre alrededor de las ficciones “normalizadas”: subalteridad, necropolítica, heteronormatividad, necrocracia, heterocolonialismo, racismo científico e institucionalizado, procedimientos disciplinarios, medicalización de la vida, etc. Your body is a battleground, manifestó Barbara Kruger. Y es justamente en lo corpóreo donde me sitúo para poner de relieve un lenguaje visual de autonomía, libertad e intimidad. Un lenguaje que proclame que nuestro cuerpo es un territorio privado, que nuestras heridas pueden y deben ser sanadas por nosotros mismos de una forma natural.

    Anamnesis III, detalle _ 2017 Nerea Ubieto. ROMINA RIVERO. VII MUJERES MIRANDO MUJERES

    ANAMNESIS III, 2017. Papel, acetato, tinta e hilo metálico. Dimensiones (alto x ancho): 27 x 27 cm. Edición: obra única

    Uno de los ejes de tu obra, quizá el más sobresaliente, es la violencia política entendida de un modo amplio. ¿Podrías detallar los diversos enfoques desde los que la abordas? ¿Cómo convive un contenido tan duro y de denuncia con una estética tan delicada?

    Cierto, toda mi obra se centra en la violencia biopolítica. Lo afronto desde un tejido hibridado entre Oriente-Occidente y entre medicina-filosofía, siempre entre el “yo claro” europeo y el “yo difuminado” oriental. Todo ello respecto a un concepto específico: el bio-poder. Es decir, a las estrategias gubernamentales forzadas sobre el “control de la vida”, aplicadas mediante la tanato-política, la tecno-biopolítica y la fármaco-pornopolítica.

    Toda esta violencia e incoherencia, se encuentra en la obra con la necesidad de ser equilibrada, desde lo delicado, lo sutil, lo suave. Se trata de cuidar, de mimar, de cicatrizar, de sanar. “Para sanar el árbol, hay que mirar el bosque” dice mi maestro de medicina el Dr. Shin-Ra.

    En tu discurso incorporas conceptos políticos y sociales complejos que se relacionan entre ellos y se expresan a través de diferentes formatos creativos; hablas de biopoder, tanatopolítica, tecnobiopolítica o la farmacotecnopolítica. ¿Podrías hacer un breve repaso por estos conceptos, en relación a tu obra, para las personas que no están familiarizadas con ellos?

    Aludo a la investigación que P.B. Preciado, profesor de Historia Política del Cuerpo, hace sobre las “ficciones políticas”, tomando como punto de partida el trabajo de M. Foucault. El estado tiene el poder sobre el cuerpo, usa la violencia y la muerte como técnica de gobierno, por lo tanto, el gobierno tiene el poder sobre las técnicas de la muerte. Ésta gran ficción política, se sostiene en el binomio “medicina + estado” para crear el estándar de un “cuerpo patológico”.

    Los distintos discursos y prácticas médicas se reconocen, según Preciado, en etapas diferenciadas a lo largo de la historia: Sexopolítica o Ficciones Tanatopolíticas, Ficciones Biopolíticas y Farmacopornografía. Toda ésta normatividad se ha ido superponiendo, y actualmente el cuerpo se entiende como una nueva superficie de inscripción desde la Farmacotecnopolítica. Una clara evidencia de ello, es la presente crisis sanitaria.

    La obra propone transformar la normativa, ser el lugar para la resistencia, relevar el significado oficial del cuerpo, conciliarnos con la herida, sobrevivir a base de reparar el daño y reconstruir desde la cicatriz. Sugiere convertir el cuerpo en objeto de lucha y declarar públicamente la privacidad del mismo. Trata, como dijo Louise Bourgeois, de reparar nuestros rasguños internos.

    El color juega un papel muy importante: rojos, dorados, negros… ¿A dónde quieren llevar al espectador?

    El uso de una paleta reducida surge de manera intuitiva. Es el contexto en el cual dialogan las piezas por sí mismas. Aluden al marco filosófico, al arte y pensamiento oriental, a lo alquímico (Wai dan – Nei dan), lo primigenio, y esto conlleva por ende: reflexión, intimidad, transmutación, lentitud, silencio, crecimiento, conciencia, superación, meditación…

    La reflexión en torno a la mujer y su papel a lo largo de la historia es central en tu trabajo. ¿Qué aspectos y relaciones de la categoría mujer te resultan especialmente interesantes de tratar? (mujer-cuidados, mujer-capitalismo, mujer-medicina)

    El papel de la mujer como médica, sanadora y cuidadora es fundamental en mi trabajo, puesto que es justamente sobre éste escenario, donde se construye “el nacimiento tanto del capitalismo propiamente dicho como del Estado Moderno” (Nekane Jurado). Es donde comienza a ejercerse la heteronormatividad del biopoder.

    Lo que hoy conocemos como “cacería de brujas”, acaecida durante los procesos inquisitoriales europeos, constituyó un asesinato premeditado de cientos de miles de mujeres portadoras de conocimiento, supuso la destrucción sistemática del poder de la mujer sobre la medicina, los cuidados, la reproducción biológica y social, y por ende, sobre la política.

    ¿Hacia dónde tenemos que caminar para realizar un giro propositivo?

    La plenitud del yang ha de dispersarse. El yin, lo femenino y sus cualidades han de impregnarlo todo para que el equilibrio sea restablecido. El vacío ha de ser llenado.

    ¿Por qué es tan importante el uso de hilo en tu obra? ¿qué significado tiene a nivel simbólico? ¿de qué manera lo vinculas a un componente social?

    En primer lugar, es muy importante diferenciar que la acción de coser (la cual no practico) une fragmentos que, previamente, se encuentran separados. El acto de suturar, por el contrario, tiene como finalidad aproximar para su cicatrización, partes natural y originalmente unidas. Cuando hago uso del hilo, le otorgo un carácter alegórico inmediato: la vida, la muerte, el nacimiento, la finitud, lo femenino, la delicadeza, lo sutil, el tiempo de vida, lo quebrantado, lo creativo. En pocas palabras, es el símbolo e imagen universal del vínculo y de los distintos estados de existencia.

    No obstante, de forma más directa y visual, apela a otras significaciones: la tensión sobre el cuerpo y la resistencia del mismo, la alusión al movimiento, al estremecimiento, al sonido, al grito, al lamento, al llanto, al silencio. De forma menos intuitiva, también se vincula a lo social, evidenciando la violencia biopolítica ejercida en nuestros cuerpos a través de la herida, el dolor, el trauma, la sanación y la cicatriz.

    Sutura III _ 2017 Nerea Ubieto. ROMINA RIVERO. VII MUJERES MIRANDO MUJERES

    Sutura III _ 2017. Papel fotográfico brillante 255 g., tinta negra e hilo metálico rojo y dorado. Dimensiones (alto x ancho x profundidad): 48 x 33 cm. Edición: obra única

    La acción de suturar ha cobrado protagonismo en tus últimos trabajos, aunque su presencia es anterior. ¿Podrías hablarme de la sutura en las telas y en los cuerpos?

    Con el acto performático de suturar sobre tejido y encaje, reivindico el papel de la mujer como médica, sanadora y cuidadora; se muestra en la vídeo-instalación Desquebrantar. El título alude a la palabra “quebranto”, la cual tiene especial relevancia en un antiguo método curativo canario, el “rezado”. Dicha expresión se entiende como “carne rota o carne abierta”. Ésta práctica sanadora ha llegado hasta nuestros días principalmente por mujeres curanderas; figuras que han sido muy valiosas para la sociedad isleña.

    La sutura es metáfora de la carne cicatrizada y testigo del trauma, pero no de la herida abierta. En mi obra siempre se expresa la convicción de que las heridas serán sanadas desde lo íntimo y lo sutil.

     Nerea Ubieto. ROMINA RIVERO. VII MUJERES MIRANDO MUJERES

    Desquebrantar  2020. Metal, cristal, papel e instrumental quirúrgico. Vídeo instalación (loop 12’ 55’’) _ dimensiones variables

    Claro, esta idea se percibe con fuerza en una de tus últimas instalaciones, En fuga. ¿podrías hablarme brevemente de ella, qué significa y en qué consiste?

    La instalación consta de 14 maniquíes de costura, testigo de lo canónico. Desde las cicatrices y suturas que cada uno de ellos presenta, emergen tensos hilos dorados, sutilmente perceptibles pero presentes, dibujando proyecciones cartesianas, también metáfora de nuestro modelo social.

    En fuga _ 2020 Nerea Ubieto. ROMINA RIVERO. VII MUJERES MIRANDO MUJERES

    EN FUGA 2020 14 maniquíes,acabados de acero inoxidable. Hilo metálico dorado japonés, telas/blondas de seda natural, agujas e hilo dorado. site specific _ dimensiones variables

    En fuga, detalle _ 2020 Nerea Ubieto. ROMINA RIVERO. VII MUJERES MIRANDO MUJERES

    En fuga. Detalle.

    En fuga es la representación, según la MTC (Medicina Tradicional China), del desequilibrio o enfermedad que nuestro cuerpo puede originar debido bien a tensiones externas o internas. Nuestro intelecto y nuestra emoción pueden dañar nuestro espacio físico, pero también tienen la posibilidad de prevenir o de sanar. Esta obra manifiesta la posibilidad de superar lo doliente, la aflicción y cicatrizar.

    Flor de espinas, detalle _ 2020. Nerea Ubieto. ROMINA RIVERO. VII MUJERES MIRANDO MUJERES

    Flor de espinas 2020. Cerámica cromada color oro (25 x 17 x 7 cm.), hilo y blonda site specific.dimensiones variables

    Nerea Ubieto. .Web. Bio en MMM.
    Romira Rivero. Web. Bio en MMM.
    Imagen destacada: Flor de espinas. 2020.

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