
Con una metodología pseudocientífica, Laura Larocca busca conocer el territorio del que, de modo ambivalente, se siente parte por elección personal, pero en el que también es una forastera.
Explora, recorre y observa el entorno costero de Formentera, en las Islas Baleares (España) donde vive, para desarrollar el Proyecto Absorción.
Comenzada en el año 2020, esta investigación no está desarticulada de series anteriores como “Consume” o “Hallazgo natural”, en las que la artista ya visibilizaba a través de sus proyectos, la situación de emergencia ambiental actual utilizando indicadores objetivos, extraídos del mundo científico pero verificables físicamente en el entorno que ella misma habita.
Las esponjas marinas son bioindicadores muy sensibles al estrés térmico. Incorporan en su esqueleto información del entorno en el que vivieron durante su crecimiento -por cierto, muy lento- y ello permite obtener una cartografía bastante precisa, para reconstruir el clima del pasado y compararlo con el actual. Atenta a esta situación, Laura Larocca, con asesoría científica, recolecta los esqueletos de las esponjas marinas que aparecen, cada vez con mayor abundancia, para analizar la acumulación de materiales, la frecuencia de los hallazgos, la influencia del clima o de la marea, entre otros factores.
Con autorización de la Conselleria de Medio Ambiente del Govern Balear, en esta obra cuestiona la presencia masiva de los restos de una especie animal, perteneciente a la clase Porífero de la familia Spongiide, denominada esponja marina común, que es una especificidad del territorio.