lunes, julio 13, 2020
    Underground. Instalación en el metro de Londres, 2018 Óleo sobre lino y fotografía Colección de la artista

    Natalia Ocerin. En busca del monstruo interior

    SILVIA TENA mirando a NATALIA OCERIN

    Kafka imaginó a su protagonista, Gregorio Samsa, como un horrendo y espeluznante insecto, Murnau presentó los límites de la psique en un desproporcionado y grotesco Nosferatu y El Bosco recreó a la humanidad plagada de seres fantásticos, desde hombres-pájaro a mujeres-pez. La trayectoria de la producción artística universal siempre ha mostrado una ventada a la locura y a sus complejos requiebros. Un recorrido por el arte que abarca desde los grotescos hombres-asno de Goya a las muñecas rotas de Bellmer pasando por los grabados de Gustavo Doré o los mundos interiores de Van Gogh, Edward Munch o Egon Schielle.

    El trabajo artístico de Natalia Ocerin (Sagunto, 1989) bucea en torno a los tabús que, todavía hoy, rodean los oscuros pliegues de la psique humana. Son bien conocidos los prejuicios sociales en torno a la visibilización de la locura y su asimilación social, a través de múltiples estrategias que abarcan desde los discursos hasta las prácticas institucionales que ejercen un papel de normalización e higiene social, cuando no de ocultación.

    Ocerin ensaya otros constructos posibles del cuerpo y su configuración según la psique del individuo e indaga en cuestiones relativas a la identidad del individuo y la imagen que construimos de nosotros mismos y los demás.

    Para ello la artista, tomando como base de su lenguaje plástico el retrato y la composición figurativa, trabaja desde diferentes enfoques en la transgresión profunda de lo «real ordinario», llegando a los límites de la propia realidad psíquica y eleva el estatus del retrato la categoría de construcción conceptual, siempre bajo una mirada desde lo monstruoso de la psique humana para intentar dilucidar los límites en el concepto del yo.

    Ocerin con sus máscaras de la locura nos lanza el reto de preguntarnos si tras la disolución del yo, realizado tras las vanguardias históricas, el retrato es todavía posible o es una falacia producto de una convención social que, inmersa en nuestra sociedad «líquida», destruye las bases de la identidad psíquica.

    La progresiva disolución del yo en la sociedad es un tema que hunde sus raíces en el Romanticismo germano y anglosajón, cuya tradición bebe de los mundos visionarios de William Blake o la «Unheimlich» de teorización freudiana o Schellingiana. El siglo XIX adoptó una nueva postura ante lo siniestro, lo terrorífico vinculado al inconsciente.

    Tomando estas premisas, Ocerin indaga en obras como Demencia, Melancolía o Locura una posible reconstrucción de ese mundo subjetivo, marginal y marginado. Un mundo en ruinas, convulso entre las pulsiones internas del yo y el constructo impositivo de la sociedad. Así, los temas tratados pivotan alrededor de la angustia, la melancolía, la adicción, el fetichismo o la autoimagen fragmentada.

    Sin título. Demencia, 2016 Óleo sobre lienzo Colección de la artista

    Sin título. Demencia, 2016 Óleo sobre lienzo Colección de la artista

    Sin título. Melancolía, 2018 Óleo sobre lienzo Colección de la artista

    Sin título. Melancolía, 2018 Óleo sobre lienzo Colección de la artista

    Sin título. Locura, 2018 Óleo sobre lienzo Colección de la artista

    Sin título. Locura, 2018 Óleo sobre lienzo Colección de la artista

    La serie Histeria, por ejemplo, constituye un trabajo de la artista en base a las experiencias fotográficas de Jean Martin Charcot en el hospital de La Salpêtrière, en el corazón del París del siglo XIX. Con un trabajo de corte realista y pocas concesiones al idealismo, Ocerin presenta cuerpos retorcidos de mujeres, rostros llevados por la ira o ejemplos de castraciones oculares.

    A pesar del escepticismo de algunos autores como Didi–Huberman, en torno a la autenticidad y la existencia misma de la histeria como enfermedad, la artista indaga en este síndrome como un aproximativo epistemológico para retratar el cuerpo de la mujer sometido a tensiones y pulsiones que la llevan a una búsqueda del nuevo yo. Se trata de retratos y composiciones con una fuerte carga de sexualidad. La mujer se sueña a sí misma como el ídolo femenino con el que todo hombre soñaría. Busca el deseo de su observador, aunque en realidad busca un reconocimiento de su propio deseo.

    Henry Peach Robinson Fading away, 1858 Albúmina de plata a partir de negativo de vidrio Metropolitan Art Museum. The Royal Photographic Society at the National Media Museum, Bradford.

    Henry Peach Robinson Fading away, 1858 Albúmina de plata a partir de negativo de vidrio Metropolitan Art Museum. The Royal Photographic Society at the National Media Museum, Bradford.

    Sin título. Histeria, 2018 Óleo sobre lienzo Colección de la artista

    Sin título. Histeria, 2018 Óleo sobre lienzo Colección de la artista

    En este ámbito también tienen cabida estudios en torno a la melancolía como identificación con lo amado, según palabras de Michel Foucault. Y trata de indagar en el binomio entre el yo-individuo (o constructo del yo) y la sociedad como amenaza, de ahí que los trabajos de Ocerin experimentan con paisajes habituales del mundo moderno como el metro de Londres, los parques como espacios de libertad o recogimiento, o los contenedores de residuos industriales de las grandes ciudades.

    Todo ello entronca con la tradición plástica heredera de Odilon Redon, Théodore Géricault o Henry Peach Robinson, con quien la artista establece un diálogo directo.

    Underground. Instalación en el metro de Londres, 2018 Óleo sobre lino y fotografía Colección de la artista

    Underground. Instalación en el metro de Londres, 2018 Óleo sobre lino y fotografía Colección de la artista

    Demonio. Instalación en los suburbios de Londres, 2017 Óleo sobre lino, barril de metal, desechos vegetales y fotografia Colección de la artista

    Demonio. Instalación en los suburbios de Londres, 2017 Óleo sobre lino, barril de metal, desechos vegetales y fotografía Colección de la artista

    Un aspecto importante en la producción artística de Ocerin son los trabajos desarrollados a partir de diversas experiencias de inmersión realizadas por la artista en sociedades marginales, colectivos con riesgo de exclusión o instalaciones hospitalarias dedicadas al tratamiento y reinserción de individuos con algún tipo de enfermedad o disminución psíquica.

    El proyecto Marielle Franco (instalación compuesta por un políptico de 9 piezas, 9 fotografías y registro documental realizado en Rio de Janeiro, 2019) es un trabajo artístico a mitad camino entre la pintura y la instalación que utiliza las estrategias plásticas típicas de lo performático. Habla de la memoria y de la resistencia, de violencia y feminicidio en el Brasil de Bolsonaro, pero también de arte de acción, feminismo y derechos humanos.

    La artista escoge para este proyecto la imagen de Marielle Franco, una concejala de Rio de Janeiro y activista en favor de los derechos de la comunidad negra y LGTBIQ+, especialmente de mujeres de raza negra y trans, que fue asesinada en marzo de 2018 y que hoy es considerada en Brasil como un símbolo de la oposición política al gobierno de ultraderecha de Bolsonaro.

    A partir de una pintura realizada por la artista (un políptico fragmentado en 9 partes que recogen diferentes fragmentos del rostro de la activista brasileña), Ocerin realiza una macroinstalación que engloba 9 puntos estratégicos de Rio de Janeiro que dibujan un trayecto a partir de las vivencias y memoria de la concejala asesinada: una parte del rostro fue situado por la artista en las favelas donde nació, los ojos en el barrio residencial de familiares de Bolsonaro, el fragmento correspondiente a la boca en el Senado donde la concejala desarrollaba su activismo, el fragmento de los hombros en Casa das Pretas y Casa Nem, sus lugares de resistencia y oposición política, el fragmento correspondiente a su cabeza en el lugar donde fue asesinada, y las sienes en sendos lugares de trabajo de la activista: el Senado y el Palacio de Justicia).

    Con ello, Ocerin pretende combinar memoria y denuncia pues las imágenes-objeto pasan a ser elemento de interrelación e interpelación social, el resultado del cual es registrado por Ocerin, resultando con ello una combinación entre pintura-instalación-performance y fotografía.

    Este proyecto inédito en España, que ha podido verse en Rio de Janeiro, constituye un lúcido postulamiento hacia parámetros del arte de acción y el arte de denuncia, a través de una valiente apuesta por el empoderamiento de la imagen en un lugar y un momento críticos, en un momento en que la emergencia del planeta no solo está en lo climático sino en los derechos básicos de los colectivos más vulnerables u objeto de represión como los vinculados al feminismo, las cuestiones de raza o de transgénero.

    Proyecto Marielle Franco, 2017 Nueve fragmentos del retrato de Marielle Franco realizados en óleo sobre lino, instalados en diversos lugares. Fotograma correspondiente al fragmento instalado en la sede del colectivo Arco Iris LGTBI. Colección de la artista

    Proyecto Marielle Franco, 2017 Nueve fragmentos del retrato de Marielle Franco realizados en óleo sobre lino, instalados en diversos lugares. Fotograma correspondiente al fragmento instalado en la sede del colectivo Arco Iris LGTBI. Colección de la artista

     

    En verano de 2018, Natalia Ocerín realiza una estancia de estudio en la Residencia La Ira De Dios en Buenos Aires, donde desarrolla un proyecto en torno a la autoconstrucción del yo y los márgenes de la mente con un acercamiento artístico enfocado al vídeo-documental.

    El resultado de dicha estancia fue un libro de artista donde Ocerin recoge el resultado de una serie de impresiones, intercambio de ideas y experiencias de resultas de sus encuentros y visitas al Hospital Borda, un instituto psiquiátrico cuya metodología se basa en la aplicación del arte como herramienta terapéutica del enfermo pero también, y sobre todo, como lenguaje vehicular de transmisión de conocimiento entre el artista-mediador y el enfermo.

    Proyecto El Borda, 2018 Fotografia, registro de audio, libro de dibujos y fotografía Colección de la artista

    Proyecto El Borda, 2018 Fotografia, registro de audio, libro de dibujos y fotografía Colección de la artista

    Uno de los proyectos más recientes de Natalia Ocerin es Balas (Rio de Janeiro, 2019), un proyecto de denuncia, sobre la violencia muchas veces institucional, ejercida sobre la población civil y la mujer. En él, la artista, a partir de una serie de relatos de familias víctimas de la violencia y/o represión policial, realizó pequeños elementos de munición armamentística, realizados con materiales cuidadosamente elegidos por sus cualidades altamente fundentes o blandos al contacto con cualquier superficie rígida.

    Uno de esos materiales son el sulfato di-hidratado y el carbonato de calcio (la comúnmente conocida como tiza, de amplio uso escolar). Con tales dispositivos, la artista marcó un recorrido por la ciudad que incluyera diversos puntos donde habían tenido lugar los abusos, asesinatos o simplemente las escenas de violencia contra la población civil, anotando en dichos puntos los nombres de las víctimas, cuyos nombres quedaron escritos utilizando las balas-tiza previamente producidas por la artista.

    El proceso es dual, por un lado, Ocerin habla de la reconstrucción de la memoria de las víctimas, pero, por otro lado, ese mismo proceso de reconstrucción del honor de las víctimas, ocasionada en paralelo la destrucción simbólica del objeto que les causó la tragedia: las balas de yeso, quedaron totalmente desgastadas y destruidas a medida que la artista las utilizaba para reconstruir la memoria de los muertos o asesinados a manos de esa violencia institucional.

    El reducto en la memoria, efímero como la misma naturaleza blanda de la grafía de yeso, fue la materia prima para Ocerin quien, tras registrarlo documentalmente en un vídeo-documental, nos recuerda cómo de frágil y evanescente es la memoria histórica en países donde la violencia institucional es ejercida con total impunidad.

    Proyecto Balas, 2019 Fotografia, registro de audio, libro de dibujos y fotografía Colección de la artista

    Proyecto Balas, 2019 Fotografia, registro de audio, libro de dibujos y fotografía Colección de la artista

     

    © Natalia Ocerín. Web
    Silvia Tena. Bio

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