MIRADAS COMPARTIDAS – XII EDICIÓN

 

 

ESCUCHA COLECTIVA EN TORNO AL ARTE FEMINISTA CONTEMPORÁNEO

Esta página nace de una pregunta sencilla, pero nada fácil, que atraviesa la XII edición de Mujeres Mirando Mujeres:

¿Cómo se sostiene hoy una práctica artística feminista sin agotarse, sin desaparecer y sin asumir la precariedad como algo inevitable?

Las respuestas que se recogen aquí vienen de personas con recorridos muy distintos: artistas, gestoras, investigadoras, trabajadoras culturales, estudiantes, amantes del arte… No buscan ponerse de acuerdo ni ofrecer una respuesta definitiva.

En lo que se dice, y en lo que no, se repiten preocupaciones, incomodidades y urgencias que cruzan el campo del arte: la falta de visibilidad, las condiciones de trabajo, la precariedad, la memoria o las violencias que siguen atravesando el sistema del arte.

Voces que mantienen abierta la pregunta. Como el proyecto mismo: abierto, en proceso, sin respuestas definitivas.

VOCES QUE RESPONDEN

 

Las respuestas que siguen se han recogido a través de un formulario abierto al que también puedes aportar si no lo has hecho ya.

Se presentan sin jerarquías ni correcciones, como parte de un proceso de escucha colectiva.

En comunidad
Artista


Sostener hoy una práctica artística feminista implica crear redes de apoyo y cuidado mutuo que contrarresten la lógica individualista y competitiva del sistema del arte. No se trata solo de producir obras, sino de generar comunidades donde compartir recursos, afectos y conocimientos.
Para no agotarse, es clave entender el descanso y la pausa también como formas de resistencia: cuidar de una misma es una práctica política. Frente a la precariedad, muchas artistas feministas han apostado por economías colaborativas, espacios autogestionados o residencias que priorizan el bienestar por encima de la productividad.
Mantener viva esta práctica significa asumir que lo feminista no es solo un contenido o tema, sino una manera de hacer, de relacionarse y de sostener la vida —propia y colectiva— dentro y fuera del arte.
Nieves Alberola Crespo. Investigadora.


Con voluntad, fuerza y oportunidades.
María Jesús Manzanares


Autocuidándonos.
Isabel. Artista.


Teniendo claro que si un proyecto me exige desaparecer de mi vida, es una trampa en la que intento no caer, aunque no siempre lo consiga.
Aurora.


No romantizando el desgaste.Una práctica artística feminista hoy se sostiene cuando deja de aceptar el agotamiento como prueba de compromiso. Cuando construye red en lugar de heroísmo individual. Cuando exige condiciones materiales dignas sin pedir perdón. Cuando entiende que el cuidado —propio y colectivo— no es un añadido, sino una estrategia política.
Sostenerse es disputar el marco económico y simbólico en el que producimos. Y hacerlo juntas.
Leticia Izrego.


Uniéndonos, generando proyectos colectivos.
Moira.


Es una cuestión de resistencia personal, de haber encontrado en mi trabajo un modo de vida, de expresión, de reivindicación, con un algo terapéutico que me ayuda a seguir adelante, a pesar del agotamiento, que también es físico. Por otro lado esa resistencia no me hace más visible, o sí, pero me empuja a no querer desaparecer y tener a menudo cuestiones sobre las que trabajar.
La precariedad me ha ayudado a buscar otro medio de vida que me ayuda a pagar facturas y sentir un futuro más estable, no he podido hacerlo de otra manera, y no hay que romantizarla. También ha sido un mecanismo para encontrar y reutilizar materiales o elementos con los que me siento más cómoda trabajando. Hay que intentar buscar y quedarse siempre, con el lado bueno de todas las cosas.
Virginia Calvo.


Con sororidad, apoyo mutuo y sin asumir o conformarnos con lo que hay.
Vanesa Fernández Carnero.


Abriendo el tema a mundos diferentes y amplios internacionalmente.
Anónima.


La práctica artística, a menudo, se sostiene precisamente por el mismo desequilibrio del sistema, por la rabia de la historia que nos ha silenciado, por la voz oculta, porque la resistencia es nuestra bandera y la precariedad parece sostenernos y perpetuarnos por injusta..
Ruth Lodeiro.


Necesito tiempo, tejer más redes que enlacen cuidados desde la honestidad y los afectos.
Illimani de los Andes.


Sostener hoy en día una práctica artística feminista implica crear redes de apoyo y cuidado mutuo que contrarresten la lógica individualista y competitiva del mundo del arte. No se trata solo de producir obras, sino de generar comunidades donde compartir recursos, afectos y conocimientos. Para no agotarse, es clave entender el descanso y la pausa también como formas de resistencia: cuidar de una misma es una práctica política.
Frente a la precariedad, muchas artistas feministas han apostado por economías colaborativas, espacios autosugestionados o residencias que priorizan el bienestar por encima de la productividad.
Nieves Alberola.


Mi caso es un poco peculiar y la práctica artística me sostiene porque me aporta la energía vital que necesito para que no me trague la cotidianidad en el cuidado a los otros.
Asunción de Álvaro.


Para mí tiene que ver con cuidar los ritmos, con apoyarse en lo colectivo, con aceptar momentos de silencio y repliegue sin sentir que estamos traicionando nada.
María Victoria Arribas.


Necesitaría instituciones no solo a nivel político sino también espacios artísticos que se comprometan valientemente a escuchar trabajos artísticos de lo que nadie quiere hablar. Basta ya de sistemas opresores.
Mara León.


Deseando leer qué escriben las compañeras…por mi parte no tengo respuesta, pero síl cansancio.Llevo desde el 2009 dedicándome en exclusiva al arte, como artista, dinamizadora y formadora. Estamos en el 2026 y la inestabilidad es una constante.
Las demoras de los pagos, las demoras en confirmar, las demoras en resolver las subvenciones, es nuestro agotador cotidiano.Pero todo ésto ya lo sabemos…la única respuesta que se me ocurre para sostener la práctica es el asociacionismo, apoyarnos, sostenernos y acompañarnos las unas a las otras.
Ana Matey. Artista.


Desgraciadamente, en el sistema que vivimos hoy, la precariedad en la cultura es prácticamente inevitable; pero podemos utilizar herramientas para que no nos agote, como por ejemplo crear redes, para compartir recursos, conocimientos, visibilidad,… para cuidarnos entre nosotras, y resistir de forma colectiva.
Victoria. Gestora cultural.


Tesón, unión, alianzas y mucho respeto, energía y autoestima.
Carme Casula. Artista y fotógrafa.


Agradecida también por esta iniciativa, que forma parte de la escucha mutua y la visibilidad en los medios. Formando grupos de reflexión y apoyo con un enfoque feminista nos acerca a Metanoia, El cambio deseado unido al placer de compartir.
Johanna Speidel. Artista.


Resistentes porque es urgente hablar del tema.
Pamela Duncan.


Se sostiene por la fuerza de voluntad y trabajo. También, por ser el lugar donde refugiarse ante la incertidumbre y el desmoronamiento de los cimientos del mundo conocido.
Yolanda Novoa. Artista.


Con mucha realidad adquirida y una curiosidad ilusionada.
Paula Pupo. Artista.


Ser artista hoy, es ser lo más libre que esta sociedad te deja ser, pero ser libre tiene un precio alto. ¿Cómo se sostiene la práctica artística hoy? Con valentía y sabiendo cual es el precio que estás dispuesta a pagar por ser quien eres. Como mínimo: perseverar con la emoción del aprendiz, pase lo que pase.
Mayesa Mira. Artista.


El silencio y el aislamiento fueron siempre parte de las políticas del patriarcado para precarizar nuestra realidad. Solas, en silencio y tristes para hacer efectiva nuestra tarea domesticada. Sostener (nos) solo funciona en red, esa es nuestra estrategia política y es indispensable para la práctica artística. Surgimos de la precariedad, sabemos administrar la miseria y convertirla en arte colectivo.
Elisa Bergalli.


Por necesidad de crear.
Teresa Matas. Artista.


Se sostiene en la sororidad, en al red de cuidados y apoyos que construimos y cuidamos. Lo sostienen las amigas, las madres y abuelas, las conocidas y las que están por llegar.
Inés Alonso Jarabo. Comisaria.


Pienso que para que no terminemos agotadas, deberíamos de unirnos de hablar entre nosotr as, de consensuar y ser apoyo unas y otras, siempre veo como los egos nos destruyen.
Elena Marrero Betancourt. Galerista.


Las prácticas del campo del arte se sostienen desde las intermitencias para no desaparecer del todo, los malabares a pesar del agotamiento y la consciencia de que el feminismo (antiracista, anticlasista, anticapacitista, ecologista) avanza con nuestros aportes para cambiarlo todo a favor de la vida digna para todes. Pero es necesario entender que la precariedad está y solo dejará de exprimirnos hasta que juntas dejemos de contribuir con el sistema que la ha creado, porque nos necesita subyugadas.
La precariedad solo dejará de aplastarnos cuando la indignación se junte y el mundo se resista a los antojos, atropellos y trucos del 1% de su población.
Albeley. Comisaria.


La práctica artística es innata en mí. Desde que recuerdo sostener un lápiz en la mano, no he podido dejar de crear. El arte forma parte de mi manera de estar en el mundo.
La precariedad atraviesa el ámbito artístico en general, pero afecta especialmente a las mujeres. Compagino mi práctica artística con la docencia, que es lo que me da de comer, el arte me da la vida.
Lo más difícil es lograr difusión y reconocimiento para el trabajo que hacemos. Por eso me apoyo en otras compañeras y formo parte de asociaciones feministas como MAV, que luchan por la igualdad en todos los ámbitos del arte. Y sigo trabajando… y esperando a que cambie la precariedad del arte.
Olga Rubio Largo. Artista.

Con apoyo mutuo, presencia y compromiso. La fórmula de las cooperativas está por explorar. Creo, de todos modos, que sin un cambio de paradigma en lo que pretendemos socialmente, no podrá haber una práctica artística feminista. Y habría que definir desde cada una su concepto de práctica artística y lo que cada una entiende por feminismo. El autocuidado y lo comunitario en el centro. Dejar de correr-escalar para romper el techo de cristal, lo siguiente. Si esas dos patas, la mesa no se sostiene.
Elena Pedrosa Puertas. Investigadora.


He iniciado la práctica artística tras mi jubilación, dejando atrás 38 años de profesión docente, para cursar estudios de Bellas Artes. En esta situación tan peculiar la práctica artística me sostiene y aporta la energía que necesito para seguir siendo Asunción de Álvaro sin diluirme desempeñando el rol de esposa de, madre de, abuela de. Peligro que corremos las mujeres al abandonar la vida profesional.
En esta situación tan particular la práctica artística enriquece mi vida y abre nuevos horizontes de conocimiento, crecimiento personal y relaciones.
Asunción de Álvaro Benito.


Trabajando en red, apoyándose en las compañeras y generando espacios para el diálogo.
Elisa Miralles.


Para sostener una práctica artística feminista hoy, es vital estructurar redes de gestión compartida que distribuyan las cargas y eviten el desgaste individual mediante el apoyo mutuo.
Se nos presenta como clave diseñar otros formatos de circulación de las obras, que propongan nuevas narrativas en el territorio por fuera de la lógica hegemónica del campo del arte, permitiendo que la obra se mantenga activa en otros espacios y ante otros espectadores.
A través de la organización colectiva podemos dar batalla a la precariedad histórica a la que somete el campo del arte a las mujeres.
Emilia Demichelis.


Resistencia.
Periodista cultural.


Somos o que somos Mulheres -es una frase de Medeia que dice que siempre se repitem historias acontecimeintos e injusticias con las mujeres-.
Pamela Duncan.


Creando redes de apoyo entre artistas y agentes culturales, compartiendo recursos y exigiendo condiciones laborales dignas.
Elena García González.


Se sostiene cuando no romantizamos el agotamiento ni la precariedad.
Cuando dejamos de llamar vocación a la autoexplotación.
Cuando exigir honorarios, tiempo y condiciones dignas no se vive como un privilegio sino como un derecho.
Lina.


Dejando de sobrevivir a las condiciones dadas y construir en común otras que impliquen permanecer, cuidarse y continuar.
Beatriz.


Considero que aun hay muchas agresividad y competividad en el mundo el arte, que se pierde la motivación, que lo que realmente nos mueve y sostiene es la comunidad feminista y crear desde la ternura.
Lucrecia.


Mantener viva esta práctica significa asumir que lo feminista no es solo un contenido o tema, sino una manera de hacer, de relacionarse y de sostener la vida – propia y colectiva- dentr y fuera del arte.
Nieves Alberola.


Condiciones dignas y estables (contratos, tiempos de producción y redes de apoyo) para no sostener el trabajo gratuito lo que el machismo y la precariedad dar por hecho.
Leticia Izrego.


Visibildiad real.
Carmen Dalmau.


Desde la periferia (Extremadura) posibilidad de desarrollar propuestas artísticas individuales o colectivas. Espacios de encuentro.l
María Jesús.


Tiempo, colectividad, redes de apoyo, reconocimiento social e institucional.
Rocío Bueno.


Desde mi punto de vista necesito más tiempo para hacer una obra ecofeminsta. Intensificar mi relación con la naturaleza.
Guillermina.


Sentir que for parte de algo más grande, lograr un apoyo colectivo real.
Encina Villanueva Lorenzana.


Encontrarnos. Conversar. Tramar futuros posibles. Cuidarnos mutuamente.
Florencia Kettner.


Aceptar la militancia como un acto poético y un sindicato de amigas-artistas cada vez más grande.
Alejandra Bueno.


Necesito tiempo y energía.
Virginia Calvo Soler.


Miradas transversarles al feminismo.
Cristina.


Se sostiene creando espacios desde lo colectivo, tejiendo redes de apoyo.
Creo en la gestión cultural feminista que acompaña, sostiene, y cuida.
Cecilia A. Rodríguez


Se sostiene gracias a la sororidad, a la complicidad entre mujeres artistas y a la interdisciplinariedad entre distintos campos: literatura, arte, historia, pensamiento. Las redes o tejidos pueden apoyarse también en iniciativas académicas que organizan los grupos de investigación y equipos de género. La barrera entre universidad y arte vivo o práctica artística es, en mi opinión, absurda y debe haber mucha mayor fluidez.
María José Bruña Bragado.


Sostener una práctica artística feminista hoy no va de resistir más, sino de cambiar las reglas del juego:
No hacerlo sola, creando una red con otras artistas/madres. Compartir carga es clave (como plantean Silvia Federici o Angela Davis).
Redefine “producir” ya sea como mi profesión como docencia, maternidad y tiempos lentos también son práctica como en la línea de Mierle Laderman Ukeles.
Diversificar sin sentirme culpable ya que mezclar arte, educación y comunidad es sostenibilidad, no como un  fracaso como bien diría Tania Bruguera.
Cuidar nuestra energía ya que el sistema nos quiere agotadas y si eso ocurre el sistema gana.
No se trata de sostener tú práctica a pesar de tu vida, sino de que tu práctica quepa dentro de tu vida real.
Elena Pedroche Sánchez.


Cuidar nuestra energía ya que el sistema nos quiere agotadas y si eso ocurre el sistema gana.
No se trata de sostener tú práctica a pesar de tu vida, sino de que tu práctica quepa dentro de tu vida real.
Elena.


El apoyo mutuo entre mujeres es fundamental: se traduce en mentoras que abran caminos, en espacios seguros donde compartir conocimiento, en redes que financien proyectos y den visibilidad a su arte, creando un círculo de sororidad que refuerce y perpetúe su transformación artística.
Elisa Rodrigo.


Es difícil de responder, pero supongo que creyendo mucho en ello y aceptando los vaivenes normales de los tiempos con sus distopías y sus momentos malos. Creo que la aceptación es clave y por supuesto un buen equipo de mujeres como vosotras.
Cristina García-Camino.


A través de la descentralización geográfica del arte y la cultura.
Pepa.


En comunidad y con mucha consciencia. Consciencia del tiempo (para hacer y no hacer) y del espacio (individual y colectivo). Consciencia de lo que es descanso, trabajo y nutrición, en el aspecto más amplio posible. Asumiendo que el trabajo artistico es una profesión y dejando de un lado relaciones laborales que no lo tengan en cuenta. Asociaciones profesionales  y colectivos que fomenten y realicen buenas practicas.
Maite Serna Mata. Artista.


Enviando mensajes contundentes a través de las imágenes. Aunque no es nuestra obligación invitar a la reflexión sí la es abordar temas sensibles.
Mónica Lambert. Artista visual.

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