miércoles, julio 17, 2024

    Teresa Esteban. La Determinación

    MARETA ESPINOSA mirando a TERESA ESTEBAN

    ¿Qué supuso para ti la maternidad?

    La maternidad, para mí como artista, representó una presión adicional en mi vida y en mi gestión del tiempo. Llevaba a mi hija a clases de música, y aprovechaba la media hora que me quedaba para irme furtivamente al estudio. A veces engañaba a mi marido diciendo que tenía una clase, para encerrarme en el estudio en secreto. Aunque logré superarlo bastante bien, implicaba una organización exhaustiva, y cada día terminaba agotada. Recuerdo de esa época el cansancio infinito que experimentaba cada noche, pero en ningún momento se me ocurrió abandonar.

    Escalera al infierno, Teresa Esteban | Mujeres Mirando Mujeres | Mareta Espinosa

    ESCALERA AL INFIERNO. Talla en piedra de calatorao. 45x70x50. 2018

    Trabajando en un instituto, la presión se intensificó. No logro entender por qué no lo dejé todo. Algunas noches, amenazaba con irme a la calle a mendigar y no regresar a casa, porque ya no soportaba la vida. No me sentía más presionada que otras mujeres u hombres artistas. Mi trabajo era lo que principalmente condicionaba mi situación, y en ese ámbito, ser mujer no tenía relevancia. En ese momento, desearía no haber tenido que trabajar, considerando la energía que poseía en aquella época.

    ¿En qué momento te diste cuenta de la discriminación hacia las mujeres en el mundo de la escultura?

    En todo momento. Las respuestas despectivas, el maltrato y las humillaciones son constantes, y a pesar de la edad y el tiempo, persisten. Estoy convencida de que un hombre nunca ha experimentado estas situaciones en la misma medida. Como escultora, enfrento un componente adicional. Cuando compro madera, los operarios se sienten con el derecho de intentar ligar conmigo, de vacilarme y de proporcionarme las peores piezas de madera. Constantemente tengo que quejarme al jefe. Lo mismo ocurre en talleres, galerías e instituciones. La situación no cambia.

    "Serie el cielo sobre Berlín", Teresa Esteban | Mujeres Mirando Mujeres | Mareta Espinosa

    De la serie «El cielo sobre Berlín» «Der Himmel über Berlin». CELDAS. Cemento y alabastro. 50x80x80. 2017

    Teresa Esteban trabajando la piedra | Mujeres Mirando Mujeres | Mareta Espinosa

    Teresa Esteban trabajando la piedra

    La percepción general es que soy simplemente una aficionada con un hobby que me supera, y a la que hay que tratar con condescendencia. Y, ¡cuidado con las herramientas, porque, según mi apariencia frágil, no debería manejarlas! Esto es lo habitual. Por supuesto, me preguntan constantemente quién hace mis esculturas y comentan que parecen obra de un hombre. Aunque no veo diferencias sustanciales entre el trabajo de un hombre y una mujer, la mera visión de una escultura hace que asuman que detrás hay un hombre. A pesar de las herramientas modernas que eliminan la necesidad de fuerza física, la idea persiste.
    Aunque siento envidia por la fuerza física que poseen algunos hombres al cargar, considero que la rabia y la determinación son los elementos que más impactan en mi trabajo.

    Murmullo, Teresa Esteban | Mujeres Mirando Mujeres | Mareta Espinosa

    MURMULLO, piedra de calatorao, alabastro y agua. 140x60x40

    Además, existe discriminación por ser una mujer artista. Después de tantos años de trabajo, estoy segura de que a un hombre le habría resultado más fácil. He tenido que esforzarme el doble, lidiando con materiales y herramientas demasiado pesadas para mí. En resumen, percibí la discriminación desde el primer día que ingresé a una carpintería. Ahora, al menos, me respetan.

    Yo te veo en buena forma física, pero ¿De qué manera te ha afectado tus dos operaciones de columna, provocadas por la escultura, en tu proceso creativo en la actualidad?

    Ya, soy consciente de que no voy a ser eterna, de que no tengo las mismas fuerzas, y de que no voy a poder seguir haciendo lo mismo, y tengo que cuidarme si no quiero acabar en la silla de ruedas. Tengo otros recursos, pido ayuda, no me meto con grandes pesos, me pongo faja, no hago ya el salvaje, y sé que esto se acabará. Todavía me quedan unos años, hasta que me arranquen la radial de las manos. Entonces doblaré papelitos. Procuro seguir y no quejarme del frío o de la suciedad, ya sé lo que es esto. Es cierto, me ha costado muchos años tener las manos que tengo.

    Las manos de Teresa Esteban | Mujeres Mirando Mujeres | Mareta Espinosa

    Las manos de Teresa Esteban, 2024

    ¿Por qué piensas que se ha dejado a un lado del circuito artístico español a toda una generación de artistas muy prometedora, que empezaron a exponer después de terminar la facultad y luego no se les permitió continuar sus carreras dentro del ámbito de las galerías españolas?

    No lo puedo entender, quizás hemos pasado, cuando empezábamos a despuntar un poco, la crisis del 2008 que nos borró del mapa a una generación. Se acabaron los concursos, los encargos, etc. y ya no hemos remontado. Hemos pasado de la España del grupo de El Paso, con tantas medallas y promoción, a una patulea extraña de artistas que vamos tirando con peor o mejor fortuna. Era la época en que empezaban a estar más presentes las mujeres y la crisis nos barrió. No sé si volveremos a tener oportunidades.

    ¿Ha sido más fácil para ti exponer fuera de España que dentro?

    Hace años, me propuse un objetivo cuando surgió la oportunidad de una exposición en la Casa Árabe. Me convertí en una especie de perro que, una vez clavaba los dientes, no soltaba. Era consciente de que debía esforzarme, hacer las cosas impecablemente, aprender a montar, embalar, elaborar albaranes, convertirme en exportadora, entre otras habilidades. Pero lo tenía claro.

    Después de recorrer embajadas e instituciones, creo que me he convertido en una buscavidas. Es más gratificante, divertido y enriquecedor. Sin embargo, convertirlo en una meta y luchar por ello es indispensable, aunque la verdad es que prefiero esas luchas a ser tratada mal en una galería. Tener un sueldo ha condicionado mi vida, tanto para bien como para mal. Me permito lo que quiero, y tampoco me esfuerzo demasiado por vender.

    Casa árabe OBSERVATORIO, Teresa Esteban | Mujeres Mirando Mujeres | Mareta Espinosa

    Casa árabe OBSERVATORIO, madera de iroko y alabastro,115x46x30 año 2016

    ¿Qué te aporta exponer fuera de España?

    Es una forma diferente de dirigir tu carrera, tu profesión. No siguiendo los caminos trillados, pero cuando logras ingresar al mundo de las instituciones y la diplomacia, todo fluye, claro, si luchas con determinación.

    Me sentí muy cómoda dando talleres de modelado en Tailandia y compartiendo la historia de los patios en Berlín. Conoces a personas fascinantes, viajas y, dado que me encanta descubrir lugares nuevos, es una manera maravillosa de trabajar, conocer y explorar Ojalá pueda seguir haciendo esto en el futuro.

    ¿Qué relación has tenido con las galerías de arte? ¿Cuándo has trabajado con alguna cómo ha sido tu experiencia?

    Mi relación con las galerías de arte ha sido prácticamente inexistente, con todas las implicaciones, tanto positivas como negativas, que ello conlleva. La falta de una galería también me impide participar en ferias y tener las cosas más fáciles. Sin embargo, debo admitir que tampoco me esfuerzo mucho en ello. No me gusta la dinámica con los galeristas, no me siento cómoda, salvo algunas excepciones. A veces me siento como un representante de productos farmacéuticos o de zapatos, lo cual me cohíbe bastante. Además, soy consciente de que mi obra, la escultura, no tiene una demanda elevada y me he acostumbrado a crear lo que quiero, no lo que esperan las galerías. A estas alturas de mi carrera, ya no me quita el sueño. Además, las ventas no son lo suficientemente significativas como para considerarlas una buena alternativa. Si alguna galería desea representarme, que me busque. Sin embargo, no suelen estar interesadas en realizar una segunda exposición conmigo, y encima, muchas cierran. Es un desastre. No sé cómo llegar a ellas.

    Fortaleza Roja, Teresa Esteban | Mujeres Mirando Mujeres | Mareta Espinosa

    FORTALEZA ROJA, madera de danta y resina, 40x50x50 año 2016

    Por otro lado, hay ventajas. Tengo la libertad de hacer lo que quiero. No dependo exclusivamente de las ventas, aunque esto también puede ser contraproducente, ya que estas no me motivan, a pesar de que deberían hacerlo. Me desenvuelvo bien por mi cuenta, he aprendido a representarme y no me intimida nada. Es mi forma particular de construir mi carrera.

    ¿Piensas que hay suficiente representación de mujeres artistas o todavía seguimos en proceso?

    Es evidente, y como he venido denunciando durante mucho tiempo sobre los concursos, la falta de una verdadera intención de igualar oportunidades para las mujeres sigue siendo lamentable. Nos dicen que las mujeres no se presentan, que no hubo muchas que hayan especializado en escultura, que es un trabajo duro, entre otras excusas. Sin embargo, esto no es cierto. En mi curso de Bellas Artes, solo Begoña Goyenetxea y yo continuamos trabajando. Incluso Begoña lo hace a saltos. Si las mujeres somos más trabajadoras y mejores, lógicamente deberíamos estar en los primeros lugares en una oposición. Pero el arte no es una oposición, es más azaroso, y las mujeres se ven afectadas por las responsabilidades familiares y los hombres ocupan más terreno.

    La Barca, Teresa Esteban | Mujeres Mirando Mujeres | Mareta Espinosa

    LA BARCA. pizarra, mármol, calatorao, piedras y yeso. Aprox 30x20x20. 2020.

    En galerías y museos, queda mucho por avanzar. Hay generaciones sin mujeres, ya sea en el arte plástico, la música o el cine. Esto crea un vacío significativo. ¿Por qué? Porque a las mujeres se les asignaba otro papel en la sociedad. La familia de mi marido nunca vió con buenos ojos mi trabajo, siempre me lo reprochó. Siempre estuvieron convencidos de que las esculturas me las hacía «él», hasta que se fue y luego falleció. Cuando realicé la primera exposición sin “él”, no entendían nada. Como a tantas mujeres, me dijeron que abandonaría la escultura.

    Aunque las condiciones están cambiando, ¡cuánto nos ha tocado luchar!

    Te casaste con un artista, ¿pensaba que le hacías la competencia?

    No es mi intención menospreciar a nadie, pero debo decir que mi marido no mostraba interés en el mundo del arte y carecía de la constancia necesaria. Era un genio, pero solo cuando lo decidía. A su lado, yo me sentía como una hormiguita.

    Hubo muchas anécdotas «graciosas». Según su familia, las obras me las hacía él. Cuando nos separamos y, posteriormente, falleció, me miraban con extrañeza al ver que continuaba exponiendo y trabajando. ¿Yo sola?

    La primera exposición que realicé sin él fue toda una sorpresa, como si yo, una pobre mujer, no fuera capaz de hacerlo por mi cuenta. Toda mi familia política acudió a curiosear.

    ¡Por supuesto, qué tontería eso de que yo era doctora, venga ya! ¡Como si pudiera serlo!

    Mi marido se debatía entre admirarme y desacreditarme según le conviniera. Aunque me apoyaba, nunca vi en él el reconocimiento de mi trabajo.

    En resumen, a pesar de todo, me vino bien que se fuera de mi vida, porque fue entonces cuando comencé a destacar.

    La catedral de la estepa, Teresa Esteban | Mujeres Mirando Mujeres | Mareta Espinosa

    LA CATEDRAL DE LA ESTEPA, alabastro y madera de wengué

    Celos, siempre, muy bien disimulados, aunque a veces no tanto. Como yo siempre quería que me regalara gatos (prensas) para la madera, cuando nos separamos, decía que no era como todas las mujeres. Las mujeres quieren medias de seda y no gatos. Me restregó mi trabajo en la cara durante mucho tiempo. ¡No fue nada bien!

    ¿Cómo es posible que, asistiendo a una revolución artística en España en los años 80 con la recuperación del conceptualismo o las instalaciones, incluso los comienzos de los nuevos medios, te decantases por seguir trabajando con los materiales tradicionales y en ningún momento los abandonases?

    Creo que el artista conceptual nace, no se hace. No es algo que pueda adoptarse de la noche a la mañana, incluso si me dedicara a coleccionar sobrecitos de té usados y los colgara en una pared. Además, entiendo que pueda sonar obvio, pero el artista conceptual es alguien que desea ser artista, que se siente artista. Sin embargo, en muchas ocasiones, carece del aprendizaje, de las herramientas manuales y de la técnica necesaria para abordar otro tipo de arte. Es por esto por lo que exploran formas menos convencionales, a veces válidas y otras no. El desafío radica en la continua experimentación hasta dar con lenguajes visualmente atractivos y comercialmente viables. Aunque su obra pueda ser criticada por su calidad superficial, siguen siendo artistas en su concepción e idea de sí mismos, con la posibilidad de lograr grandes aciertos.

     

    Fuente para ruiseñor, Teresa Esteban | Mujeres Mirando Mujeres | Mareta Espinosa

    De la serie «Fuentes». Fuente para ruiseñor. Mármol, estaño y agua. 30x35x35. 2021

    En mi caso, es que los materiales tradicionales, siguen diciéndome mucho, siguen entusiasmándome. Aunque mi enfoque gire en torno al espacio y la arquitectura, no me limito solo a la piedra y la madera. Exploro activamente con cemento, cera, fundo plomo en la cocina de mi casa, y utilizo resinas y metal. Si surge la necesidad de aprender una nueva técnica, no dudo en enfrentar el desafío.

    Aunque no pertenezco a la generación de las nuevas tecnologías, reconozco que esta oportunidad pasó hace mucho. Sin embargo, la solidez de la técnica aprendida y la experiencia acumulada pesan considerablemente en mi obra. No me avergüenzo por ello, al contrario, me proporcionan la confianza necesaria para abordar cualquier proyecto que se presente.

    ¿Te apetece contarnos algo más?

    Pues ojalá, continúe con esto, y si puede ser con mayor fortuna, porque no he perdido la creatividad y las musas no me dejan dormir. Siempre estoy con ganas de empezar cosas nuevas, se me va la cabeza imaginando.

    Mareta Espinosa. Bio MMM. Web
    Teresa Esteban. Bio MMM. Web

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