primera lectura publica de miradas compartidas

LÍNEA 2. TIEMPO, PAUSA Y DESGASTE

 

Aquí hemos reunido respuestas que hablan del tiempo, la pausa, la energía, el cuerpo, los ritmos, el descanso, el autocuidado y la necesidad de que una práctica artística feminista pueda sostenerse dentro de una vida real.

La lectura funciona como una entrada guiada a una preocupación muy concreta: cómo seguir creando, investigando, escribiendo, gestionando, mediando o acompañando procesos artísticos sin que el cuerpo, la energía o la vida cotidiana queden siempre al límite.

En esta línea, hablar de tiempo no significa hablar solo de organización personal. Significa preguntarse qué sistema de producción cultural seguimos habitando, qué ritmos se imponen como normales, qué formas de presencia se exigen y qué costes tienen para quienes sostienen prácticas artísticas feministas desde lugares muchas veces precarios, intermitentes o invisibilizados.

Pregunta que abre esta línea:

¿Qué ritmos permitirían sostener una práctica feminista sin romper el cuerpo, la energía o la vida cotidiana?

TIEMPO Y ENERGÍA NO SON RECURSOS INFINITOS

“Necesito tiempo y energía.” Virginia Calvo Soler.

Lectura MMM: Su respuesta es breve, pero abre uno de los centros de esta línea. Tiempo y energía aparecen como condiciones materiales de posibilidad. Sin ellas, la práctica artística se sostiene a costa del cuerpo, de la vida cotidiana o de una disponibilidad permanente que termina normalizando el desgaste.

“Con sororidad, apoyo mutuo y sin asumir o conformarnos con lo que hay.” Vanesa Fernández Carnero.

Lectura MMM: La sororidad y el apoyo mutuo aparecen como una posición activa ante las condiciones dadas. La red acompaña, pero también permite sostener una mirada crítica y no aceptar como inevitable lo que desgasta.

“Tesón, unión, alianzas y mucho respeto, energía y autoestima.” Carme Casula. Artista y fotógrafa.

Lectura MMM: La energía aparece unida a la autoestima, al respeto y a las alianzas. Esta respuesta permite leer el desgaste desde una dimensión afectiva y profesional: sostenerse implica cuidar también la confianza, el ánimo y la relación con otras.

Estas voces abren una lectura clara: la red aparece como forma de organización y resistencia. No se queda en el acompañamiento amable; actúa como una manera de responder al aislamiento y de convertir la experiencia compartida en fuerza colectiva.

PAUSA, SILENCIO Y REPLIEGUE

“Para mí tiene que ver con cuidar los ritmos, con apoyarse en lo colectivo, con aceptar momentos de silencio y repliegue sin sentir que estamos traicionando nada.” María Victoria Arribas.

Lectura MMM: Su respuesta es una de las claves de esta línea. El silencio y el repliegue aparecen como momentos legítimos dentro de la práctica, no como abandono ni como fracaso. También introduce una idea importante: los ritmos se cuidan mejor cuando existe un apoyo colectivo que permite retirarse, bajar la intensidad o pausar sin desaparecer.

“Autocuidándonos.” Isabel. Artista.

Lectura MMM: La respuesta condensa una necesidad básica, pero en esta lectura no se entiende como una consigna individualista. El autocuidado se lee como una condición política cuando permite poner límites a los ritmos que desgastan y recuperar agencia sobre el propio cuerpo, la energía y el tiempo.

“En comunidad y con mucha consciencia. Consciencia del tiempo (para hacer y no hacer) y del espacio (individual y colectivo).” Maite Serna Mata. Artista.

Lectura MMM: La conciencia del “hacer y no hacer” abre una pregunta decisiva para esta línea: qué lugar tiene la pausa dentro de una práctica artística que suele valorar más la producción que el cuidado de los procesos.

Estas voces sitúan el tiempo y la energía como algo más que recursos personales. Son condiciones necesarias para que la práctica pueda continuar sin quedar atrapada en la exigencia constante de producir, responder, estar y aguantar.

QUE LA PRÁCTICA QUEPA DENTRO DE LA VIDA

“Teniendo claro que si un proyecto me exige desaparecer de mi vida, es una trampa en la que intento no caer, aunque no siempre lo consiga.” Aurora.

Lectura MMM: Esta respuesta nombra con mucha claridad una trampa habitual del trabajo cultural: proyectos que exigen tanta disponibilidad que terminan absorbiendo la vida. La línea se vuelve aquí especialmente política, porque pregunta qué tipo de práctica estamos sosteniendo cuando para continuar hay que borrarse de la propia cotidianidad.

“Cuidar nuestra energía ya que el sistema nos quiere agotadas y si eso ocurre el sistema gana. No se trata de sostener tú práctica a pesar de tu vida, sino de que tu práctica quepa dentro de tu vida real.” Elena.

Lectura MMM: La respuesta sitúa el cansancio dentro de una lógica de sistema. Cuidar la energía no aparece como una recomendación amable, sino como una forma de no entregar el cuerpo al mandato de productividad. La frase sobre la vida real permite leer esta línea desde un lugar muy concreto: una práctica feminista necesita caber en la vida, con sus cuidados, sus límites, sus trabajos y sus interrupciones.

“Sostener una práctica artística feminista hoy no va de resistir más, sino de cambiar las reglas del juego.” Elena Pedroche Sánchez.

Lectura MMM: Su respuesta amplía el foco hacia la maternidad, la docencia, los tiempos lentos, la comunidad y la energía. La práctica artística feminista se lee como una manera de revisar qué entendemos por producir y qué formas de vida quedan fuera cuando solo se reconoce la productividad visible.

Este tramo permite leer la pausa como parte de la práctica. No aparece como un lujo, ni como una retirada cómoda, sino como una forma de sostener el deseo, la lucidez y la continuidad cuando el entorno empuja a una presencia permanente.

CUERPO, EDAD, Y NUEVOS RITMOS

“He iniciado la práctica artística tras mi jubilación, dejando atrás 38 años de profesión docente, para cursar estudios de Bellas Artes. En esta situación tan peculiar la práctica artística me sostiene y aporta la energía que necesito para seguir siendo Asunción de Álvaro sin diluirme desempeñando el rol de esposa de, madre de, abuela de.” Asunción de Álvaro Benito.

Lectura MMM: Esta voz incorpora la edad, la jubilación y la posibilidad de abrir una nueva etapa vital desde la práctica artística. La línea se amplía así hacia ritmos que no responden al calendario profesional hegemónico: empezar después, volver a una misma, estudiar, crear y no diluirse en los roles asignados.

“Desde mi punto de vista necesito más tiempo para hacer una obra ecofeminsta. Intensificar mi relación con la naturaleza.” Guillermina.

Lectura MMM: Esta respuesta introduce otra temporalidad: la de una práctica vinculada a la naturaleza, al ecofeminismo y a procesos que no siempre encajan en ritmos rápidos de producción. La necesidad de más tiempo aparece aquí como condición para profundizar, atender y sostener una relación con el entorno.

Este tramo permite leer el tiempo desde lugares diversos: el cuerpo que se agota, la vida atravesada por cuidados, la energía que devuelve la práctica artística, la edad, la jubilación y los nuevos comienzos. La pregunta por los ritmos no se limita a producir menos; también pregunta qué vidas pueden sostener una práctica y en qué condiciones.

LA SELECCIÓN DE VOCES

Las voces recogidas en esta página no agotan todas las respuestas vinculadas a esta línea. Funcionan como una lectura guiada de algunos matices principales: tiempo, energía, descanso, silencio, repliegue, cuerpo, vida cotidiana, cuidados, maternidad, docencia, jubilación y límites frente a la productividad.

La Línea 2 permite ver que el desgaste no aparece solo como cansancio individual. Aparece como síntoma de una forma de trabajo cultural que muchas veces exige presencia continua, disponibilidad emocional, producción constante y capacidad de adaptación a ritmos que no siempre son sostenibles.

 

CÓMO SE CRUZA ESTA LÍNEA CON LAS DEMÁS

Muchas respuestas que hablan de tiempo también hablan de red, precariedad, territorio, visibilidad o permanencia.

El tiempo se cruza con la necesidad de apoyarse en lo colectivo. Las pausas, los repliegues y los límites son más posibles cuando existen redes que acompañan, reparten cargas y sostienen los procesos (Línea 1).

Con la precariedad, autoexplotación y condiciones dignas, el tiempo aparece como condición material. Los ritmos imposibles, la disponibilidad permanente, las demoras, los trabajos no remunerados y la falta de reconocimiento profesional producen desgaste y convierten la vocación en un lugar de autoexplotación (Línea 3).

Partiendo de la visibilidad, instituciones y territorio, esta línea pregunta también qué instituciones, espacios y circuitos están dispuestos a respetar los tiempos reales de las prácticas feministas. La escucha pública no puede separarse de los ritmos que permite o impone (Línea 4).

Tras la sensación de permanecer, resistir, seguir diciendo, el tiempo se vuelve una condición de permanencia. Para seguir diciendo lo que incomoda, hace falta poder descansar, replegarse, recuperar energía y no convertir la resistencia en agotamiento permanente (Línea 5).

 

CIERRE DE LECTURA

La Línea 2 abre una pregunta incómoda: qué estamos llamando sostener cuando en realidad muchas veces hablamos de aguantar.

Las respuestas reunidas aquí permiten pensar una práctica artística feminista que no se mida solo por la producción visible, la presencia constante o la capacidad de resistir. Hablan de tiempo, pausa, energía, cuerpo, cuidados, vida cotidiana y nuevos ritmos como condiciones políticas para seguir creando sin romperse.

Sostener una práctica feminista implica también defender el derecho a parar, a bajar el ritmo, a volver, a empezar en otro momento y a construir formas de trabajo que no exijan desaparecer de la propia vida.

LÍNEAS DE LECTURA

HISTÓRICO DE LECTURAS PÚBLICAS

 

Las lecturas públicas del Archivo MMM se desarrollaran trimestralmente, así pues, tendremos nuevas lecturas más adelante.

Junio: primera lectura pública de las respuestas recibidas entre marzo, abril y mayo.
Septiembre: lectura pública de las respuestas recibidas entre junio, julio y agosto.
Diciembre: lectura pública de las respuestas recibidas entre septiembre, octubre y noviembre.
Marzo: lectura pública de las respuestas recibidas entre diciembre, enero y febrero.

 

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