sábado, mayo 25, 2024

    Paloma de la Cruz: la cerámica como segunda piel

    LAURA PINILLOS VILLANUEVA mirando a PALOMA DE LA CRUZ

    Podríamos decir que Paloma de la Cruz (Málaga, 1991) se encuentra en uno de los picos álgidos de su carrera. Solo el año pasado participó en múltiples exposiciones y residencias artísticas tanto a nivel nacional como internacional, en lugares como La Iberoamericana de Toro, el Palenciana Fest, Contextil Bienal de Arte Textil de Oporto o el Centro de Arte Contemporáneo Ifitry de Marruecos.

    2023 también ha empezado fuerte para esta artista. Por poner un ejemplo, en un ARCO donde la presencia de las mujeres artistas ha sido solamente de un 37% [1], Paloma de la Cruz ha participado en la feria por partida triple: representada por la galería T20, en el stand de Genalguacil Pueblo Museo y en el proyecto Motivos de peso del stand de ABC Cultural.

    Corrillo de patronajes, Paloma de la Cruz | Mujeres Mirando Mujeres | Laura Pinillos Villanueva

    Corrillo de patronajes, obra para los “Encuentros Cerámicos de Genalguacil” expuesta en ARCO 2023. Inspirada en los corrillos de mujeres a las puertas de las casas que compartían saberes y conocimiento textil compartiendo patrones y diseños que la propia Paloma de la Cruz plasma en su obra. Una arquitectura con celosías que remite a la idea de construcción de la memoria a través del tejido.

    Su éxito no es fortuito, sino que es el resultado de un trabajo muy bien estructurado, de un lenguaje muy original y de un uso del medio, la cerámica, muy personal y atrayente.

    Quizás, lo que tan atrayente nos resulte de las obras de Paloma de la Cruz sea que nos coloca en una posición de observadoras, como una especie de voyeurs, de algo íntimo, solo parcialmente visible. De algo que se nos muestra solo a medias, y que forma parte de la intimidad de un sujeto (corpóreo o arquitectónico) que se nos insinúa, pero no desvela. Y es que el cuerpo, la arquitectura y el textil son los elementos fundamentales de su trabajo.

    Pero empecemos por el principio: Paloma de la Cruz se graduó en Bellas Artes y realizó el Máster de Producción Artística Interdisciplinar en la Universidad de Málaga. Será allí, en la facultad de Bellas Artes, donde en 2017 realizará su primera exposición individual, que, de alguna manera, marcará su trayectoria posterior: Erótica inversa.

    En esta exposición dio comienzo el juego de ambigüedades y confusiones al que nos acostumbrará de aquí en adelante. Sus piezas pertenecientes a la serie Erótica inversa son el primer elemento ambiguo que encontramos en su trabajo: esculturas fálicas que no hacen referencia directa al órgano sexual masculino, sino que son el reverso del vacío de la vagina, ya que es con esta parte del cuerpo de la artista, elemento creador y dador de vida, la que modela el barro, colocándose, por oposición, frente a la historia bíblica por la cual el hombre fue modelado en barro por la mano divina, mientras que la mujer fue extraída de su costilla convirtiéndose, en consecuencia, en un objeto subalterno.

    Falovaginas, Paloma de la Cruz | Mujeres Mirando Mujeres | Laura Pinillos Villanueva

    Erótica inversa. Modelo vaginal en cerámica esmaltada. Varias medidas, 2017

    Fue en el proceso de creación de esta exposición [2], cuando se fueron añadiendo otros elementos que serán fundamentales en el desarrollo de su trabajo. Primero, Paloma de la Cruz giró su mirada al espacio que la rodeaba y lo vio, no como continente de su obra, sino como parte activa de la misma. Y quiso vestirlo, y encontró en el alicatado y los azulejos el traje perfecto para los muros de la sala. Pero no es un traje que cubre la piel por completo, sino un traje que desvela, que deja entrever partes de ese cuerpo, que es la casa, que a su vez nos sirve a nosotras de vestido, de espacio íntimo, de refugio. Y ese desvelo y esa sensualidad semioculta, la consigue a través del uso del encaje como motivo decorativo.

    Erótica inversa, Paloma de la Cruz | Mujeres Mirando Mujeres | Laura Pinillos Villanueva

    Vista de la exposición Erótica Invertida con la obra Gloria de las Improntas I en primer plano, y Claustro al fondo.

    Y aquí se nos plantea una segunda ambigüedad: ¿es ese cuerpo, vestido para seducirnos, femenino? ¿O es, por el contrario, un cuerpo que no se nos revela de ningún género concreto y somos nosotras, las espectadoras, las que conectamos el juego de la seducción con la feminidad, fruto de los constructos sociales en los que nos insertamos?

    Otro elemento imprescindible en esta etapa de creación fueron los bidés, dispositivo relacionado con la higiene íntima, y de una clara influencia duchampiana (o von freytag-loringhoveniana), de nuevo alicatados en lencería, en los que repite el juego de los opuestos, del positivo y el negativo, generando diálogos que lo alejan de su función.

    Encuentro, Paloma de la Cruz | Mujeres Mirando Mujeres | Laura Pinillos Villanueva

    Encuentro. Cerámica esmaltada sobre bidés. 100x90x40cm, 2017

    Su proyecto Clausa corpora de 2019 retoma el camino iniciado con su trabajo Claustro en el que de nuevo una ambigüedad expresa nos hace dudar de si lo que está ante nuestros ojos es un elemento textil, como una liga, o un elemento arquitectónico, con un componente religioso y ceremonial muy fuerte. Y es que esta connotación religiosa aparece delante de nuestras narices cuando observamos las piezas de este proyecto, que formalmente remiten a las vidrieras de un templo cristiano. Pero de nuevo, en la obra de Paloma de la Cruz, no todo es lo que parece, ni las referencias que esconde son tan evidentes, porque las piezas no son ventanas al exterior, ni las vidrieras son vidrieras, sino azulejos más propios de la arquitectura islámica, presentes, por ejemplo, en mezquitas y baños públicos.

    En realidad, tampoco son azulejos solamente. Si nos fijamos bien, de nuevo podemos imaginarnos la carne encorsetada de un cuerpo que bajo la arquitectura intenta escapar de su prisión hecha de barrotes de hierro, como si fueran éstos los cánones que aprisionan la casa que habitamos hecha de piel, huesos, músculos y grasa. Y que, con éxito, en algunas ocasiones consigue librarse. “Una traslación de una materia sintiente a través de una materia inerte” [3].

    Claustro inverso, Paloma de la Cruz | Mujeres Mirando Mujeres | Laura Pinillos Villanueva

    Claustro inverso, Paloma de la Cruz | Mujeres Mirando Mujeres | Laura Pinillos Villanueva

    Claustro inverso III y IV. Cerámica esmaltada y hierro. 200x90x85cm, 2019

    Si el bidé y la lencería -ropa interior- estaban asociados, en sus primeros trabajos, a la limpieza corporal, el tema seguirá presente en su serie de 2019 Paños de abluciones expuesta en el C3A de Córdoba. Y como las localizaciones de las exposiciones de Paloma de la Cruz no suelen ser anecdóticas, tampoco lo es así su historia. Con una importante impronta de la arquitectura y religión islámica en la historia de la ciudad, la artista toma este elemento ritual que son las abluciones para su trabajo aquí expuesto. Estos paños son creados a partir de la propia piel del bidé, del cual toma su capa interna cóncava y transforma en un paño sin forma, donde lo único que persiste reconocible es el hueco del sumidero del bidé. El hueco, el vacío, tan importante en su obra desde sus primeras falovaginas.

    Y es que la obra de Paloma de la Cruz está llena de autorreferencias, donde nada tiene un principio ni un final, sino que todo se transforma.

    Paños de ablución, Paloma de la Cruz | Mujeres Mirando Mujeres | Laura Pinillos Villanueva

    Paño de ablución X. Cerámica esmaltada. 62x60x12cm, 2019

    En 2020 participó en la exposición colectiva fruto de las residencias artísticas de la Térmica de Málaga, donde presentó su proyecto Carne de cañón en el cual trabaja con la historia del propio edificio, que fue hospital de sangre durante la Guerra Civil. Para su pieza, de la Cruz toma como modelo los azulejos que aún decoran sus galerías, dándoles la forma de los rayos de luz procedente del exterior que se proyectan sobre ellos a cierta hora del día. En relación al uso previo de las instalaciones, la artista modela los azulejos de tal manera que se convierten en un cuerpo herido y sangrante con llagas y pompas sobre la piel, reflejando la memoria de la arquitectura.

    Carne de cañon, Paloma de la Cruz | Mujeres Mirando Mujeres | Laura Pinillos Villanueva

    Hospital de sangre, 29 de Julio de 1909 a las 14.30h. Cerámica esmaltada. 150x170x6cm, 2019

    En 2021, para su primera exposición en la Galería T20 Nadie sabe lo que puede un cuerpo, Paloma de la Cruz llevó a cabo una serie de obras creadas para la ocasión, donde introduce nuevos contrastes que se unen a los ya trabajados, a saber: carne y cerámica, orificio y cerramiento, esmalte y aspereza, crudo y delicado, líquido y seco [4] .

    Por un lado, el espacio de la galería, arquitectura corporeizada por la artista, se desangra sin remedio. Pero no es tan trágico como pudiera parecer porque ¿acaso esto es, realmente, un cuerpo? Y, por otro lado, nos vuelve a recordar a la asepsia del cuarto de baño y a la arquitectura andalusí revestida de azulejo.

    Por la boca de la herida, Paloma de la Cruz | Mujeres Mirando Mujeres | Laura Pinillos Villanueva

    Por la boca de la herida. Cerámica esmaltada, aceite y bomba de aceite. 60x20x34 cm. 2022

    La pieza principal Convertirse en sutura. Acciones para sanar heridas consta de una instalación con un video, en colaboración con Delia Boyano, donde la artista va recogiendo cordones de rafia con trozos de cerámica que va pegando a su cuerpo, como un proceso de curación de las heridas mediante estos hilos de sutura. El proceso culmina con la creación de una falda que, de nuevo, une el textil con lo escultórico o lo arquitectónico.

    Como podréis suponer, Paloma de la Cruz tiene fuelle para rato. Entre sus próximos proyectos se encuentra la propuesta Los frutos de las manos, comisariada por el artista Eladio Aguilera, ganadora de la beca Vasos comunicantes de Casa Natal Pablo Picasso de Málaga y DKV Seguros. Para Los frutos de las manos, la artista plantea diferentes intervenciones artísticas entre Casa Natal Picasso y el Museo Pompidou, haciendo un recorrido metafórico del recorrido vital que lleva a cabo un artista desde su nacimiento e infancia hasta su consagración por la institución museística.

    Desde aquí me declaro ansiosa por conocer este proyecto y todos los que vendrán, deseándole a Paloma de la Cruz, desde un punto de vista incluso un tanto egoísta, mucho éxito en su carrera artística. Y es que, el hecho de que pueda seguir creando y mostrándonos su trabajo es un regalo para nuestros sentidos y para nosotras mismas, afortunadas testigos de su carrera.


    [1] Según el informe MAV sobre la presencia de mujeres artistas en la feria ARCO: https://mav.org.es/wp-content/uploads/2023/03/MAV-informe-ARCOmadrid-2023-1.pdf
    [2] Un proceso muy bien documentado en la correspondencia digital compartida entre Carmen Osuna y Carlos Miranda, comisarios de la exposición: https://palomadelacruz.com/carteo-electronico-para-una-exposicion-de-paloma-de-la-cruz/
    [3] BENÍTEZ REYES, Felipe: “Paloma de la Cruz y sus metáforas del cuerpo” en clausa corpora. Paloma de la Cruz. Junta de Andalucía, 2019.
    [4] Nota de prensa Nadie sabe lo que puede un cuerpo. Galería T20

    Laura Pinillos Villanueva. Bio MMM. Web.
    Paloma de la Cruz. Bio MMM. Web.
    Imagen destacada: Gloria de las Improntas II. Cerámica esmaltada. 200x300x8cm, 2017

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