jueves, abril 18, 2024

    Kaoru Katayama. Sobre el lenguaje y la mirada.

    KRISTINE GUZMÁN mirando a KAORU KATAYAMA

    Siempre he sentido una fuerte conexión con Kaoru Katayama. La conocí en 2004 cuando ella ya llevaba doce años en España y yo apenas cinco. Ella ya se sentía muy integrada en este país –estudió Bellas Artes en Salamanca– pero sus comienzos fueron como los míos, luchando con el idioma, con las diferencias culturales o con los tópicos. Así que no era extraño que sus primeras obras hablasen de la dificultad de comunicación y del esfuerzo por pertenecer, algo común en la experiencia de cualquier inmigrante. Y lo hacían a través de la performance, utilizando el lenguaje del cuerpo antes que el hablado.

    J. J. Rousseau afirmó que el origen del lenguaje son las pasiones, así que, en sus inicios, el lenguaje fue musical y tenía poder emocional en vez de persuasión racional. La estrategia de comunicación de Kaoru era, entonces, algo inherente a los seres humanos. El movimiento corporal, la música y el sonido eran para ella herramientas más eficaces que las palabras para expresar las emociones más básicas.

    Una de sus primeras obras es Lección 1 Morino Kumasan (2003). En este vídeo, ella se representa como su alter-ego, Heidi, cantando con un perrito Wanko-chan un canon, una forma de composición musical de carácter polifónico, en la que una primera voz interpreta una melodía y una segunda voz la imita. Va en paralelo al estado de adaptación de Kaoru a España en aquel momento, inmersa en una fase de «imitación».

    Mori no kumasan_Kaoru Katayama | Mujeres Mirando Mujeres | Kristine Guzman

    Lección 1 Morino Kumasan (2003). Vídeo, color, sonido

    Pero la obra más representativa de esta época es Technocharro (2004). Este video muestra a un grupo de danza tradicional salmantina ensayando en su propio local acompañados de su profesor. Pero no lo hace con la música charra sino con techno pinchado por dos DJs. Al principio los bailarines se resisten a unirse a un tipo de música tan diferente a su práctica habitual, pero acaban por encontrar ritmos y pulsaciones familiares a los que pueden adaptar sus pasos. Kaoru explica que se encontraba en la fase de negociación cuando hizo esta obra y lo ilustra muy bien en A Girl from Salamanca (2005), que muestra de nuevo a Heidi, vestida con traje de charro salmantino, en una confrontación de dos culturas.

    Technocharro_Kaoru Katayama | Mujeres Mirando Mujeres | Kristine Guzman

    Technocharro (2004). Vídeo, color, sonido

    A girl from Salamanca_Kaoru Katayama | Mujeres Mirando Mujeres | Kristine Guzman

    A Girl from Salamanca (2005). Técnica mixta

    En estas obras, el lenguaje no era necesario para comunicarse. Los pasos del baile se acoplaban a la música, casi por instinto. El traje de charra le encajaba como un guante a Heidi. La fase de negociación era también la fase de asimilación. Sin olvidar, claro está, el origen. Cuando el músico aficionado en Help me to play alone (2009) toca el aria de la Suite nº 3 en Re mayor de Bach, lo hace desde la memoria y el sonido que produce se mimetiza con lo que reproduce un radiocasete. Pero ya no interpreta un canon: va al compás. Al igual que las bailarinas japonesas en Style Up Sevillanas (2008), cuyos pasos se marcan en japonés, en perfecta armonía con las palmadas y la percusión que las acompañan.

    Help me to play alone_Kaoru Katayama | Mujeres Mirando Mujeres | Kristine Guzman

    Help me to play alone (2009). Vídeo, color, sonido

    Style up sevillanas_Kaoru Katayama | Mujeres Mirando Mujeres | Kristine Guzman

    Style Up Sevillanas (2008). Vídeo, color, sonido

    El origen del lenguaje ha sido tratado también por Herder, quien afirma que en la antigüedad se estableció que el primer lenguaje de los seres humanos era el canto. Porque el lenguaje es una colección de los elementos de la poesía. Es decir, el lenguaje natural se vuelve poesía por el entendimiento en sonidos. Rousseau lo corrobora, diciendo que el comportamiento humano se entiende con la metáfora del comportamiento animal, que se encuentra en el origen mismo del lenguaje. A lo que John Berger añade: “Si la primera metáfora fue animal, es porque la relación esencial entre el hombre y el animal dependía ella misma de la metáfora.” Así, lo que distinguía a los humanos de los animales nació de su relación con ellos, en el sentido de la importancia de la proximidad animal a la vida de los humanos primitivos y en el sentido de proporcionar especies con las cuales podemos identificarnos.

    Why look at animals_Kaoru Katayama | Mujeres Mirando Mujeres | Kristine Guzman

    Why look at animals? (2015/2021). Vista de la instalación en el MUSAC

    Precisamente Berger es la base de inspiración del último trabajo de Kaoru, la serie Why look at animals? (2015/2021). En ella, Kaoru vuelve al dibujo, de refinada simplicidad y elegancia, como el mismo kanji, capaz de expresar conceptos complejos con símbolos mínimos. Así, lo que pueden parecer simples dibujos narrativos, sutilmente representan conceptos más complejos como la libertad, la injusticia, la coexistencia o el respeto a partir de las propias vivencias de la artista durante su infancia. La naturaleza salvaje, en la que ella disfrutaba libremente, está presente en todos esos recuerdos. Ella reconoce que era más niño en su infancia, no quería muñecas, pero anhelaba tener un koinobori, una bandera tradicional en forma de carpa que se iza cada 5 de mayo sobre los techos de las casas en las que hay hijos varones. También quería tener una escopeta de juguete, pero cuando sus balas atravesaron el cuerpo de un pequeño pájaro, se enfrentó por primera vez con la realidad de la muerte causada por sus propias manos. Kaoru recuerda también la historia de Himeko, un elefante en el Zoo de Himeji que estuvo encadenado durante 40 años, hasta que los niños del pueblo pidieron desencadenarle. Nos hace pensar cómo nuestra mirada hacia otros seres evoluciona con el tiempo.

    Koinobori_Kaoru Katayama | Mujeres Mirando Mujeres | Kristine Guzman

    Koinobiri de la serie Why look at animals? (2015). Tinta china sobre papel

    Himeko_Kaoru Katayama | Mujeres Mirando Mujeres | Kristine Guzman

    Himeko de la serie Why look at animals? (2015). Tinta china sobre papel

    Kaoru lanza una mirada primitiva, inocente, llena de curiosidad y fascinación por otros seres. Como aquella que lanza al gato a lo alto de un árbol, que le devuelve la mirada. Y a través de la mirada, se pueden formular preguntas precisas como “¿Por qué los monos trepan a los árboles?”, partiendo claramente de una observación hacia el otro. La vista establece nuestro lugar en el mundo circundante y nos ayuda a establecer esas metáforas que son la base de la evolución del lenguaje, un lenguaje que opera a través de la asimilación/imitación de otros seres. Una lógica mimética comparable a la asimilación cultural a la que fue sujeta Kaoru, y nos recuerda, como afirma Berger, que en el simple acto de mirar a los animales estamos mirándonos a nosotros mismos.

    Gato_Kaoru Katayama | Mujeres Mirando Mujeres | Kristine Guzman

    Gato de la serie Why look at animals? (2015). Tinta china sobre papel

    Kristine Guzmán. Bio MMM.
    Kaoru Katayama. Bio MMM.

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