AMÉRICA ALONSO presenta FESTIVAL INTERNACIONAL DE MUJERES CREADORAS DE CASTILLA Y LEÓN

 

El Festival Internacional de Mujeres Creadoras de Castilla y León surgió de un deseo profundo: que las mujeres que crean no tengan que hacerlo en soledad ni pasar desapercibidas. Durante demasiado tiempo, muchas han trabajado con pasión y rigor, sin reconocimiento ni un espacio donde sus voces fueran escuchadas. Este festival nació para propiciar ese cambio, ofreciendo un lugar donde sentirse acompañadas, valoradas y conectadas. Combina cultura y cuidado, reconociendo la memoria, los vínculos humanos y la importancia de la comunidad, entendiendo la creación como un proceso que atraviesa toda la vida.

“Cuevarroja”. Antonio Cobo y Guadalupe Martínez (España), +Fimuc 2024. Foto Tamara González.

En el corazón del proyecto está Cristina Izquierdo-directora artística-, cuyo compromiso, sensibilidad y pasión le han dado alma al festival. Su impulso no es solo organizativo: es personal y vital. Cristina ha puesto en él su experiencia, su mirada y su cariño por las mujeres y el territorio, creando un espacio que no solo exhibe arte, sino que protege, acompaña y celebra a quienes participan. Sin su dedicación, este proyecto no existiría tal como es hoy: ella ha tejido vínculos, abierto caminos y sostenido procesos que hacen del festival un espacio único.

Cristina Izquierdo Pozo. Directora artística Festival Internacional Mujeres Creadoras.

Este no es solo un festival de arte. Es un espacio donde “Mujeres Creadoras” significa todas las mujeres que aportan, sostienen y acompañan la creación desde diversas formas: la que pinta, escribe, baila, cose, cocina, organiza o transmite memoria. Cada gesto es considerado creación legítima y valiosa. Porque crear no es solo producir obra; es dar sentido, sostener, imaginar, transformar y cuidar.

“99 cm”. Lara Güeller (Brasil), +Fimuc 2025. Foto Tamara González.

El festival tiene lugar en Covarrubias, un pequeño pueblo de la provincia de Burgos en Castilla y León que actúa como protagonista del proceso creativo. Allí, el ritmo de la vida permite la escucha, la reflexión y la presencia consciente. La escala humana del lugar facilita vínculos auténticos y tiempo compartido. El medio rural, con sus contradicciones, ofrece un espacio seguro para la creación, donde se puede ralentizar la producción y centrarse en lo esencial. Elegir Covarrubias es también un gesto simbólico: desplazar la centralidad cultural hacia la periferia y demostrar que la excelencia creativa no depende de grandes centros urbanos.

«Tendiendo puentes en el medio rural», construcción participativa Olivier Grossetête, +Fimuc 2025. Fotografía Tamara González.

Uno de los rasgos más significativos del festival es su dimensión comunitaria. No se concibe como un conjunto de eventos aislados, sino como un proceso vivo que se desarrolla a lo largo del año. Residencias, encuentros, talleres, conversaciones y proyectos participativos forman un tejido de relaciones basado en la confianza y el cuidado mutuo. Cada actividad es parte de un todo: se priorizan los procesos de acompañamiento, el aprendizaje compartido y la consolidación de vínculos, más que la visibilidad inmediata o el impacto mediático.

“Ma P’tit Dame”. Claire Heggen (Francia), +Fimuc 2025. Foto Tamara González.

En este contexto, el diálogo intergeneracional tiene un papel central. Mujeres de diferentes edades conviven, participan y aprenden unas de otras de manera natural. No hay jerarquías rígidas ni roles predefinidos: lo que importa es la voluntad de estar, escuchar y contribuir. Destaca especialmente la participación de mujeres del pueblo, muchas octogenarias, cuya memoria, relatos y experiencias se integran activamente en los procesos creativos. Darles espacio es un acto de justicia simbólica. Muchas nunca se habían pensado a sí mismas como creadoras, pero sus historias, gestos y recuerdos constituyen un conocimiento único. Al pasar del ámbito privado al colectivo, sus voces transforman la percepción de la comunidad y revelan genealogías femeninas hasta ahora invisibles.

Las temáticas del festival emergen de la vida cotidiana y del encuentro. Durante los meses de invierno, cuando el ritmo del pueblo se ralentiza, se generan conversaciones sobre la vida diaria, los cuerpos que envejecen, las ausencias, los recuerdos y los cambios en el paisaje humano. De estas charlas surgen preguntas profundas que se convierten en materia creativa. Aquí, el proceso determina el tema: el pensamiento nace del encuentro y del tiempo compartido, no al revés.

“Cafelina”. Lucía Merlino (Portugal), +Fimuc 2025. Foto Tamara González.

El festival también trabaja con la memoria histórica y las genealogías femeninas, recuperando historias de mujeres invisibilizadas o fragmentadas. Esta recuperación no es un ejercicio nostálgico, sino un modo de ampliar el presente, generar referencias y construir identidad colectiva. La tradición se entiende como algo vivo: refugio, raíz o herida, siempre abierta a la reinterpretación. Las creadoras dialogan con el legado recibido, cuestionándolo y transformándolo, estableciendo un puente entre pasado y presente.

Mujeres de Covarrubias, Foto María José Sancho, Fimuc 2025.

El contexto donde surge el festival refleja las desigualdades de género en el arte. Las mujeres continúan infrarrepresentadas en espacios de decisión, colecciones y programaciones. En Castilla y León, la dispersión territorial y la fragilidad de las políticas culturales intensifican estas desigualdades. Muchas creadoras rurales trabajan en condiciones precarias o se ven obligadas a abandonar su territorio. Frente a esto, el festival propone un modelo alternativo: visibilizar la creación desde la periferia, demostrar que la cultura puede nacer en cualquier lugar y sostener procesos respetuosos con el tiempo y las necesidades de quienes participan.

Su impacto se percibe a varios niveles. Localmente, abre espacios de participación y diálogo, reforzando la autoestima cultural y el sentido de pertenencia. La comunidad deja de ser espectadora y se convierte en parte activa de la creación. Las historias, oficios y saberes locales dialogan con la creación contemporánea, revitalizando la vida cultural del territorio. A nivel regional y nacional, el festival ha generado interés como modelo replicable y ha transformado la mirada sobre lo rural, mostrando que la periferia también puede ser un espacio de pensamiento, innovación y experimentación artística.

“Enough”, residencia artística de creación Cía Circo E1nz (Suiza), +Fimuc 2025. Foto Tamara González.

Sostener un proyecto así implica asumir riesgos constantes. La incertidumbre económica, los apoyos institucionales intermitentes y la falta de políticas culturales estables son desafíos habituales. Cada edición exige decisiones valientes, siempre desde la ética y la responsabilidad. La precariedad se enfrenta con convicción, sin romantizarla. Mantener cultura en el medio rural es un acto de resistencia y cuidado.

El futuro del festival se concibe desde la continuidad y el cuidado. No busca crecimiento acelerado, sino fortalecer los vínculos construidos con creadoras, mujeres del territorio y redes culturales afines. También pretende extenderse hacia otros contextos rurales que compartan desafíos similares, creando redes de colaboración y aprendizaje, sin replicar mecánicamente el modelo, sino respetando la singularidad de cada lugar y comunidad.

“Eden”, Theatre Jaleo (Francia), +Fimuc 2023. Foto Tamara González.

Participar en esta edición de Mujer Mirando Mujer permite que la experiencia de las mujeres del Arlanza trascienda su territorio y dialogue con otras iniciativas. Es una oportunidad para mostrar que otra manera de crear cultura es posible: cercana, consciente y comunitaria, donde cada gesto y cada historia cuentan. Y es que la esencia del festival es que crear es compartir, acompañar y sostener. Covarrubias es un espacio donde lo cotidiano se transforma en arte, donde la creación femenina encuentra reconocimiento, hogar y comunidad; donde lo invisible se hace visible y lo rural se convierte en un centro de creatividad, memoria y dignidad. 

 

 

América Alonso. Bio MMM.