ANNA ROIG (Annita Klimt) mirando a FERNANDA DEL BARRIO

Fernanda del Barrio es artista visual mexicana. Creció en la Ciudad de México y desde 2022 vive en Madrid, donde desarrolla su investigación artística. Su práctica está atravesada por un acercamiento conceptual a temas existenciales, los cuales desarrolla desde una perspectiva íntima y experiencial. Le interesa construir un lenguaje sutil mediante gestos que activan símbolos y conceptos. 

Concibe su obra como una poesía visual que pone en contacto al cuerpo con el entorno, en una serie de aproximaciones al planteamiento de un imposible mediante formas como el ensayo, el boceto y el ejercicio. Trabaja principalmente con la fotografía y las acciones de arte, aunque en el último tiempo ha estado ampliando su práctica a lo audiovisual y objetual. A su vez, tiene un interés grande en el formato libro (planteado como pieza artística) y en las publicaciones autoeditadas.

Te has formado en comunicación, cine y fotografía contemporánea, entre otros. ¿De qué manera este recorrido multidisciplinar ha influido en tu manera de pensar y construir la imagen?

Considero que nuestra manera de crear y de vivirnos está inevitablemente atravesada por todo lo que nos rodea. Y mi formación en las distintas disciplinas que comentas me ha permitido asumir esa permeabilidad como una ventaja. Creo que el lenguaje artístico se conforma por el cruce y la fricción de muchos elementos, materiales y referentes. Personalmente me interesa habitar esas intersecciones, por eso planteo una hibridación en mi proceso de creación a partir de formas que conozco o que voy descubriendo.

 

En tu trabajo aparecen de forma recurrente conceptos como el vacío y la distancia. ¿Recuerdas cuándo estos temas comenzaron a articularse como ejes centrales de tu trabajo y desde qué experiencias personales o reflexiones surgieron?

No recuerdo exactamente cuándo estos conceptos aparecieron de manera consciente. Pero el vacío ha estado presente desde el inicio, como una constante en mis intereses, ya que me atrae como concepto inefable e inexplicable. Desde ahí surge una búsqueda constante en lecturas, obras y distintos acercamientos filosóficos y artísticos. Pero creo que la clave para que se consolidara como un eje central en mi trabajo, fue su concepción como un espacio de posibilidad. 

Por otro lado, el concepto de distancia surge inevitablemente de mi experiencia migratoria. Es en el momento que ese desplazamiento toca una fibra corporal y afectiva que nace mi necesidad por traducir ese sentir, como una forma de generar sentido.

 

Tu obra tiene un corte intimista y experiencial. ¿Cómo influyen tus experiencias personales en tu proceso creativo y en el desarrollo de tu obra?

Me parece importante mencionar que mi trabajo no tiene una intención autobiográfica, aunque entiendo que, como decía antes, inevitablemente está inmerso en una dimensión personal. Sobre todo por tratarse de una práctica que se plantea desde lo íntimo y experiencial, como dices. Pero me interesa que las obras no sean un retrato de mi experiencia, sino un contenedor donde también otros puedan proyectar lo propio. Tanto el vacío como la distancia son temas existenciales que nos pueden atravesar a todos de distintas formas y en diferentes medidas. Por lo que no creo que estén condicionados por mi propia biografía para tener sentido.

Para mí el hacer artístico es en sí un estado vital y fundamental para la construcción de significado, una forma de “ordenar el caos” y comprender lo que me atraviesa. Mis experiencias personales no aparecen como relatos explícitos dentro de la obra, sino que funcionan como catalizadores del proceso de creación detrás de ella. Me interesa el arte como medio para establecer conexiones sensibles y poéticas y de esta manera darle forma al sentir. Así, se vuelve una herramienta para comprender realidades pero también abrirlas, tensionarlas y cuestionarlas.

El cuerpo ocupa un lugar fundamental en tus piezas, no solo como presencia física sino como herramienta de pensamiento. ¿Cómo lo entiendes (al cuerpo) dentro de tu obra?

En mi obra, me interesa trabajar desde lo mínimo, desde lo único que tenemos: el cuerpo y el gesto. Para mí, el cuerpo es una herramienta de pensamiento y acción, un punto de partida desde el cual darle sentido a todo lo que me sobrepasa y que, muchas veces, parece imposible de abordar desde lo puramente racional o discursivo. 

En ese sentido, el arte de acción me permite enfrentar las nociones existenciales e inefables de las que hablábamos antes. El cuerpo se vuelve una forma de medir, resistir y habitar un espacio, pero también de establecer relaciones. Me interesa pensar al cuerpo como símbolo, y analizar qué implica esa corporalidad. A mi parecer, es una forma concreta de posicionarme en el mundo.

 

En tu trabajo, el entorno no funciona sólo como escenario, sino como un elemento activo. ¿Qué tipo de diálogo buscas establecer entre el cuerpo y el espacio que habitas o intervienes?

Como dices, no percibo el paisaje ni el entorno como un telón de fondo para la acción, sino como un ente activo que entra en diálogo con los cuerpos que lo habitan. Y son estas intersecciones las que participan directamente en la construcción de la obra. 

Me interesa pensar el espacio también como un cuerpo que guarda memorias y tensiones, y descubrir en éste símbolos y metáforas que me permitan transmitir eso que quiero activar en mis piezas. Así vuelvo a la idea que comentaba antes, que lo más elemental es lo mínimo, es el cuerpo, y no necesariamente el mío.

 

Tu obra se caracteriza por tener un lenguaje sutil, casi silencioso, donde el gesto cobra una gran importancia. ¿Cómo y cuándo decides que ese gesto puede convertirse en un símbolo o una idea que quieres contar?

No creo que haya un momento exacto, sino que es un proceso muy orgánico. Generalmente parto del concepto de la pieza, defino el tema que quiero tratar, y después indago en cuál sería la forma más mínima y concreta de abordarlo, y qué elementos podrían activarse como símbolos dentro de ella. 

Creo que podría describir ese proceso como un tipo de abstracción, donde voy de lo más amplio a lo más pequeño, hasta que el gesto funciona como síntesis. Además, como trabajo principalmente con el medio fotográfico creo que se complementa tanto la potencia del gesto, como la del instante. Por lo mismo busco que la acción sea lo más precisa posible.

 

Mencionas el “planteamiento de un imposible” como motor de trabajo. ¿Podrías profundizar en esta idea y explicar cómo el ensayo, el boceto o el ejercicio se convierten en formas finales dentro de tu práctica artística?

Justamente creo, o por lo menos planteo, que ninguna obra es una forma definitiva, sino lo opuesto. Me sostengo en la noción de lo imposible porque creo que todo es en sí (o debería tratarse como) una pregunta abierta. Por lo mismo, al interesarme temas tan amplios, por no decir infinitos, y existenciales, me parecía incongruente querer plantear definiciones absolutas. Me interesa que mi práctica artística se sustente en ese pensamiento también, que el arte como estado vital se manifieste en el proceso, en una constante de ejercicios y ensayos. Percibirlo como algo fluido y continuo me permite abrir espacio a nuevas formas, disciplinas y lenguajes.

 

En un panorama artístico marcado por la inmediatez, tu obra propone una mirada más pausada y abierta a la interpretación. ¿Cómo crees que dialoga tu trabajo con la cultura visual actual?

Creo que el arte es en sí algo revolucionario, incluso radical, porque propone un tiempo fuera del tiempo. Rompe con esa inmediatez y noción de progreso y productividad que impera en nuestro sistema, con la idea de que todo debe ser “útil” según sus parámetros. Además, tiene la capacidad de tensionar y cuestionar lo establecido e incluso abrir la posibilidad de imaginar otros mundos posibles. Eso es algo que me interesa y permea en mi práctica, generar obras que tornen la mirada un momento hacia el cuerpo, hacia el interior, y desde ahí inviten a reflexionar. Esa temporalidad desacelerada me parece una postura política que rompe con la lógica capitalista que determina qué es importante y valioso, y qué debe consumirse y producirse. Es un poco como lo que comentaba respecto al cuerpo, lo más mínimo puede ser lo que enfrente a lo más inmenso. Un gesto es, también, una forma de resistencia.

No sé si podría hablar de una cultura visual actual como algo uniforme y en consonancia con mi práctica, porque suceden demasiadas cosas a la vez, muchas de las cuales me resultan significativas. Pero, algo que me interesa, es que mi trabajo pueda ofrecer un espacio de pausa y reflexión dentro de un panorama saturado de estímulos y velocidad.

¿Cómo concibes la relación con el espectador? ¿Buscas generar una determinada interpretación o prefieres que la obra tenga múltiples lecturas y experiencias?

Algo que me interesa al poner mi trabajo en común es desplazar la obra a un espacio relacional, donde pueda generarse un encuentro y abrirse el diálogo a partir de la experiencia individual de cada espectador. La mayoría de mis obras tienen títulos que son parte importante de la pieza como tal, son algo que las compone también. Y con esos títulos que se plantean desde lo poético me interesa dar un breve esbozo de lo que hay detrás de la pieza, es mi forma de estar presente en la obra de alguna manera, pero no por eso guiar o condicionar al espectador.

Creo que el arte es un lenguaje abierto, e incluso cuando una obra parece decir claramente de qué trata, es inevitable encontrar un símbolo o una grieta por donde pasar algo propio. Y es justo en ese espacio de resonancia y encuentro donde para mí se puede completar la obra, o por lo menos es lo que me interesa como espectadora, no solo como artista.

 

Como mujer y artista, ¿de qué manera crees que tu experiencia personal influye en el uso del cuerpo y del gesto en tu trabajo? ¿Sientes que esa mirada conecta con una sensibilidad o posicionamiento feminista?

Por supuesto. Creo que el arte está siempre permeado por la postura y el pensamiento de quien lo crea. Personalmente, me enuncio desde un posicionamiento feminista y decolonial porque es lo que me hace sentido como artista y persona. 

El arte no está separado del artista y por eso es fundamental posicionarse. Y al poner el cuerpo en la obra, surge inevitablemente la necesidad de preguntarse qué cuerpo es, cómo se inscribe, qué etiquetas y significados arrastra, y cómo todo eso resuena en la obra y en lo que comunica. Todo lo que conforma una pieza funciona como símbolo cargado de significado, y en la acción y la imagen, como artista, lo articulo también. 

Y aunque estas nociones no estén siempre explícitas en la obra, forman parte de su contexto, de su creación y de la manera en que entiendo mi hacer artístico.

 

Tu trabajo se mueve en lo sutil, lo inacabado, el ensayo… En un contexto artístico históricamente configurado desde perspectivas masculinas y jerárquicas, ¿entiendes esta forma de trabajar como una manera de posicionarte (quizás consciente o no) frente a esos discursos desde tu experiencia como mujer y artista?

Creo que inevitablemente lo es. Mi práctica propone habitar lo efímero, lo impermanente y el proceso como espacios validos de creación. Ocupar formas que por mucho tiempo han sido consideradas pequeñas o menos relevantes, como lo sutil, lo íntimo, lo poético, implica cuestionar lo que se ha legitimado como “valido” y reivindicarlo. Además, estas formas han estado tradicionalmente vinculadas con lo femenino. Y eso es algo que irremediablemente se cruza con mi experiencia como mujer y artista, aunque no se explica únicamente desde ahí. Trabajar desde esos lugares es una manera de resistencia. Pero a la vez, creo que posicionar estos conceptos como exclusivamente femeninos es perpetuar los roles y etiquetas que llevamos mucho tiempo intentando romper. 

A su vez, considero fundamental asumir que nada de lo que consumimos, vemos y producimos es neutral. Por lo mismo es importante que como artistas cuestionemos nuestra manera de construir imágenes en la actualidad. ¿Qué roles perpetúo desde mi práctica y cómo puedo romperlos? ¿Cómo construyo mis obras desde una óptica que hace sentido con mi práctica y mis ideales? Eso es una responsabilidad que entiendo también como un trabajo de aprendizaje constante, de cambiar de opinión, de aceptar que no siempre tenemos todo resuelto.

Para acabar y situándonos en el presente, ¿en qué proyectos estás trabajando actualmente y hacia dónde sientes que se dirige tu práctica artística?

Actualmente sigo desarrollando mi línea de investigación artística, estoy trabajando en piezas que giran en torno a la construcción de un territorio, y en esta ocasión estoy experimentando con nuevas formas y lenguajes artísticos, llevando la acción y el gesto al formato material también, con soportes que conceptualmente me hacen sentido y me entusiasman. Creo que mi práctica me estaba pidiendo salir de las disciplinas que venía trabajando antes para encontrar nuevas formas y está resultando un proceso muy interesante. 

Además, estoy trabajando en una exposición que me hace mucha ilusión y que se inaugurará a mediados de año en la galería E Ciento Veinte en Madrid.  

 

 

Anna Roig. Web. Bio MMM.

Fernanda del Barrio. Web. Bio MMM.