ROCÍO BUENO presenta ELLAS, NOSOTRAS

 

Con la participación de las fotógrafas, Paula Yubero, Marina Bobo, María Rojas, Laura C. Vela, Patricia Sotomayor, Laura F. Izuzquiza, Lourdes Carcedo, Lurdes R. Basolí, Laura M. Lombardía, Laura San Segundo, Elisa Miralles, Ainhoa Iza, Ana Padró, Belén Urutxurtu, Charo Ramírez, Elena Mediavilla, Lorea Morlesín, Marta C. Dehesa, Mary Zurbano Gauna, María José Zamora, Rakel Rivera Hernando, Silvia Díez Menéndez, Tania Barrenetxea y Rocío Bueno.

Ellas, nosotras es un proyecto de investigación y creación artística que nace en 2022 y que propone un diálogo entre mujeres de hoy y de ayer, a través de la imagen fotográfica, planteando una relación que va más allá del tributo o el homenaje. En el proyecto inicial doce fotógrafas contemporáneas dialogamos con doce creadoras referentes del siglo pasado, asumiendo la imagen como territorio de encuentro, como gesto para activar conversaciones suspendidas en el tiempo y reescribir, desde el presente, la memoria de aquellas creadoras que quedaron relegadas a la sombra.

En el año 2024 se amplia el proyecto (con el nombre en euskera Beraiek, geu) con doce diálogos más entre fotógrafas afincadas en el País Vasco y la obra y la figura de doce creadoras referentes en distintas artes visuales relacionadas también con el territorio vasco. 

©Lurdes R. Basolí interpretando a Delhy Tejero.

Hemos crecido con una notable ausencia de referentes femeninos en casi todos los ámbitos, y el mundo de la cultura y el arte no es una excepción. Estos referentes existen, pero el sistema patriarcal en el que vivimos los ha obviado. En los libros de historia del arte sigue sin haber casi mujeres. Durante mi investigación he constatado el enorme esfuerzo que supone descubrir a otras mujeres artistas, acceder a sus obras, reconstruir sus trayectorias, encontrar piezas dispersas en archivos incompletos o apenas documentados. Esta carencia de referentes con los que identificarnos —tan necesarios para construir identidad, pertenencia y horizontes posibles— genera inseguridad en muchas creadoras actuales, un malestar reconocido como el “síndrome de la impostora”.

©Laura San Segundo interpretando a Meret Oppenheim.

En mi propio proceso, esa inseguridad se transformó en una rabia lúcida, en una energía movilizadora que me llevó a querer recuperar y “devolver la voz” a esas mujeres pioneras que, pese a su relevancia, fueron relegadas al silencio o diluidas bajo nombres masculinos. Como creadora visual y como madre, esta búsqueda se vuelve aún más urgente: deseo que las generaciones futuras puedan crecer con referentes femeninos y masculinos en igualdad, construyendo genealogías más amplias y diversas desde las que imaginar modos inclusivos de estar en el mundo.

©Marina Bobo interpretando a Elsa von Feitag-Loringoven.

En los últimos años, diversas iniciativas han trabajado para recuperar referentes femeninos de la historia del arte: proyectos colectivos como Mujeres Mirando Mujeres, que articula una red de pensamiento y visibilidad entre creadoras; Woman Art House, que trabaja en la creación de un archivo abierto para consultar y conocer a artistas mujeres; o iniciativas individuales como Tal día como hoy, de Diana Larrea, y el proyecto performativo Queridas Viejas, de María Gimeno. Todas estas iniciativas han sido fundamentales para trazar una genealogía femenina visible y viva, un mapa que permite reconocernos y reconocerse en otras.

En ese contexto, Ellas, nosotras busca ser un aporte más a ese esfuerzo colectivo: un proyecto que visibiliza, reivindica y restituye simbólicamente a creadoras referentes, y que al mismo tiempo refuerce la confianza y la presencia de mujeres artistas contemporáneas. Desde el arte, el proyecto pretende acercar estos referentes a las nuevas generaciones, ofreciendo cuerpos, gestos, relatos y trayectorias como fuentes de inspiración y legitimidad.

©María Rojas interpretando a Carmen Tórtola Valencia.

El proyecto se articula como un diálogo visual intergeneracional en el que doce fotógrafas contemporáneas conversan, a través de la imagen, con doce mujeres creadoras pioneras de las vanguardias europeas del siglo XX. Este puente entre tiempos, disciplinas y sensibilidades activa una relación viva entre pasado y presente, entre artistas que abrieron caminos y creadoras que continúan expandiéndolos desde nuevas perspectivas.

Las doce artistas históricas seleccionadas en el proyecto inicial provienen de diversas disciplinas —cine, artes escénicas, performance, pintura, dibujo, poesía, baile, escultura y fotografía— y fueron relevantes en su campo y en su tiempo, reconocidas por parte de sus pares masculinos y por la crítica cultural, pero hoy son poco conocidas o directamente ignoradas, invisibilizadas por narrativas que relegaron sus aportaciones a notas al margen de la historia del arte. Algunas fueron musas o esposas de artistas relevantes, quedando asociadas a un rol secundario, aunque muchas desarrollaron también trayectorias propias sólidas, valientes e innovadoras. Todas fueron, a su manera, mujeres independientes que vivieron al margen de las normas impuestas para su época, lo que les valió etiquetas condenatorias: locas, libertinas, malas madres, extravagantes, peligrosas o excesivas. Estos discursos, junto con estructuras de poder patriarcales, las desplazaron de los relatos oficiales y las borraron de los listados de artistas que hoy se estudian en escuelas y universidades.

Ellas son: Marie Høeg, Elsa von Freitag-Loringhoven, Carmen Tórtola Valencia, Renèe Sintenis, Jeanne Roques, Rózsa Klein, Elvira Ruíz, Delhy Tejero, Marga Gil Roësset, Jaqueline Lamba, Meret Oppenheim y Unica Zürn. 

Las doce creadoras referentes vinculadas al territorio vasco son: Pilar Albajar, Elena Asins, Malús Arbide, Mari Puri Herrero, Isabel Azkárate, Eulalia Abaitua, Amalia Avia, Juncal Ballestín, Menchu Gal, Mari Paz Jiménez Escudero, Esther Ferrer y Josune Amunarriz. 

©Elisa Miralles interpretando a Unica Zürn.

Ante la ausencia histórica, Ellas, nosotras reconoce la deuda que tenemos con estas creadoras y propone un gesto de restitución simbólica y justicia poética, tendiendo puentes entre su tiempo y el nuestro, devolviendo presencia, dignidad y lectura contemporánea. A través de la imagen fotográfica, cada fotógrafa re-significa la obra y la figura de la artista con la que dialoga. No se trata solo de un homenaje, sino de una forma de activar la memoria y de intervenir críticamente en los modos en que heredamos y comprendemos nuestra historia cultural. La obra resultante funciona como conversación, tributo, pregunta, espejo o detonante, según cada caso, pero siempre como lugar de encuentro.

Para reforzar este diálogo, el proyecto incluye un retrato contemporáneo de cada fotógrafa, combinado con un retrato de archivo de la artista con la que dialoga. Estas imágenes híbridas funcionan como puentes visuales que conectan memoria y presente, archivo y creación viva, pasado y relectura. La imagen resultante se convierte en un espacio simbólico de continuidad, un lugar de reconocimiento entre maestras y herederas, entre  nuestras ”ancestras” de las artes visuales y las creadoras actuales, generando un vínculo que traspasa el tiempo y revaloriza la presencia de estas mujeres en la historia del arte.

©Rocío Bueno. Retrato de Carmen Tórtola Valencia y María rojas.

©Rocío Bueno. Retrato de Lurdes R. Basolí y Delhy Tejero.

El trabajo se materializa en varios formatos: un cuerpo expositivo con las fotografías resultantes de los diálogos y los retratos combinados, una publicación a modo de agenda atemporal, y una serie de videos y textos que recogen la experiencia de cada fotógrafa durante el proceso. Estos materiales permiten hacer visible no solo la obra final, sino también el viaje de investigación, las dudas, los hallazgos, las resonancias y los vínculos que emergieron a lo largo del proyecto. La dimensión procesual es clave, porque el diálogo no se limita al resultado, es también un modo de hacer, una forma de repensar y reactivar los archivos desde la sensibilidad y la experiencia contemporánea.

©Rocío Bueno. Retrato de Elvira Ruiz y Lourdes Carcedo.

En definitiva, Ellas, nosotras propone una intervención poética y política que se despliega tanto sobre los archivos como sobre las obras fotográficas creadas por las fotógrafas, entendidas estas como materia viva de la memoria. La imagen contemporánea no solo reinterpreta el pasado, sino que se incorpora a una genealogía en continuo movimiento, ampliándola y sosteniéndola. Así, las fotografías creadas dialogan con las obras de nuestras ancestras, prolongando sus gestos, resonando con sus búsquedas y abriendo nuevos caminos. Al reescribir nuestras propias conexiones visuales —entre lo heredado, lo re-interpretado y lo creado hoy— el proyecto traza un puente que nos permite imaginar futuros más justos, amplios y generosos para todas las mujeres que crean hoy y crearán mañana.

©Rocío Bueno. Retrato de Jeanne Roques y Patricia Sotomayor.

El proyecto contribuye así a reparar vacíos históricos, fortalecer la presencia de mujeres en el ámbito cultural y ofrecer modelos inspiradores para nuevas generaciones. En un contexto social donde la igualdad sigue siendo un desafío, contar con referentes femeninos sólidos no solo enriquece el panorama artístico, sino que fortalece la autoestima, la confianza y la legitimidad de las creadoras actuales y futuras.

©Rocío Bueno. Retrato de Rocío Bueno y Marga Gil Roësset.

Ellas, nosotras es, por tanto, un espacio de encuentro entre épocas, obras y miradas. Una invitación a reconocer a las mujeres que nos precedieron, agradecerles el camino abierto y a seguir tejiendo, desde el presente, una genealogía artística más inclusiva, diversa y representativa para la sociedad que vivimos.

 

Rocío Bueno. WebBio MMM.