PAULA CABALEIRO mirando a OFELIA CARDO

Rescatar las historias veladas por las estructuras del poder hegemónico, en un intento perseverante de reconstruir el relato. Nosotras también formamos parte de la historia, a pesar de ser una y otra vez borradas, en un alarde de supremacía patriarcal. Recuperar esa memoria colectiva es un pequeño gesto para restaurar la herida, es un acto de justicia social.

Cuántos cuerpos siguen siendo campos de batalla… Sociedades anestesiadas ante el dolor del otro. La deshumanización despoja cualquier riesgo de empatía, descarna el odio y múltiples formas de violencia, enarbola el individualismo, abocándonos a la desesperanza. Sólo existe una salida: la única revolución posible será la de los afectos, situando los cuidados en el centro.

Reivindicar el ecofeminismo como forma de habitar el presente y de repensar nuestro lugar en el mundo. ¿Es responsable seguir ejerciendo esta dominación violenta, perpetuada, salvaje, esta sobre explotación de unos recursos que no nos pertenecen? Sólo un cambio radical puede construir un futuro posible: el de la convivencia y el respeto. Volver a la raíz es ahora urgente y emergente.

Tomar consciencia. Tomar posición. La neutralidad ya no dibuja una línea transitable.

Es tiempo de hacer justicia.

Esta pequeña reflexión sólo resume en unas palabras la profundidad de la obra de Ofelia Cardo. Una artista tan poliédrica como versátil, que transita entre la fotografía, la escultura, la instalación y el dibujo, permeándose de la necesidad de reconstruir ese patrimonio intangible que nos fue arrebatado. La curiosidad y el respeto impulsan una investigación constante, indagando en aquellas historias que no fueron contadas por el discurso dominante, reconstruyendo el relato desde otras capas y profundidades. ¿Puede ser el arte una herramienta de restauración, de sutura de algunas heridas difíciles de cicatrizar? Cuidar la cicatriz tal vez sea corresponsabilidad de todos/as.

15 DE AGOSTO 1938. 2023. Tejido y ganchillo. 230 x 110cm.

OMEN NOMEN. 2024-25. Tela y lejía. 230 x 110 x 5 cm.

En su última exposición individual, “Nada. Nadie” en la Sala Alterarte de Ourense, que tuve el honor de comisariar, Ofelia Cardo desplegó una multiplicad de técnicas y disciplinas. Las puntadas de hilo se transformaron en sutura, la memoria de los tejidos y  vestimentas narraban la ausencia del cuerpo, la lejía carcomía las superficies en la búsqueda de la pureza, mientras cada objeto era símbolo y metáfora en una suerte de cartografía emocional propia, personal e intransferible, aunque tan colectiva y comunitaria que interpelaba al público espectador de manera punzante e ineludible. La obra “15 de agosto do 1938” (2023) fue la semilla de una exposición que abordaba desde lo autobiográfico la posguerra, el hambre y la oscuridad tras la Guerra Civil Española. Una exposición que latía desde la brecha. “Nada. Nadie” alzaba la voz por tantas historias de mujeres soterradas, que fueron sostén ante la soledad y el silencio, con maridos víctimas, asesinados o prisioneros durante ese largo período de sombra. Mientras obras como “Roupa de alivio” (2024-2025) o “Omen nomen” (2024-2025) aludían al luto, al duelo y a la carga que tantas mujeres sostenían, otras piezas como “Ralar o corpo” (2020-2025) o “A fame comeuse a paisaxe” (2023) explicitaban el ingenio para sobrevivir en épocas donde “la nada” era lo único a lo que agarrarse, añorando encontrar esperanza. Ellas cargaron con la responsabilidad de sobrevivir y arrancar un futuro posible para sus familias. La ausencia, el duelo, el dolor, pudieron interpelarlas, creyéndolas frágiles y vulnerables: no tener nada y no ser, por lo tanto, nadie. Pero Ofelia Cardo las reivindica, las visibiliza, las reconoce. Ellas fueron aliento, a pesar de ser también víctimas de la barbarie, aún no pudiendo permitirse la vulnerabilidad como refugio, sino como germen para volver a emerger. 

RALAR O CORPO. 2020-25. Pan. Medidas: variable. Mesa 100 x70 x 45.

EL HAMBRE SE COMIÓ EL PAISAJE I. 2023. Tejido y tinta. 230 x 56 x 5 cm.

El aliento nos lleva a otro de sus proyectos recientes, en la que también pude acompañarla: “Dar aliento”. (2023, Diputación de Pontevedra). Dar aliento, domesticar, caer, subsistir, vegetar. Una muestra multidisciplinar con una mirada ecofeminista implícita, en una selección de obras de fotografía, escultura e instalación de los últimos 20 años, que pretendían hacernos reflexionar sobre la manera en que nuestra sociedad somete a la naturaleza, la moldea a su antojo, la agrede, la consume, la explota, la violenta, fracturando una posible dicotomía de convivencia, que lleva siglos derivando en una subordinación hiriente, ante la cruel supremacía capitalista. De esta distancia insalvable hablan obras como “Poda y doma” (2023), “Paisaje” (1993) o la obra que da título a la exposición, “Dar aliento” (2015). Dar aliento empuja ese gesto, esa acción, en la búsqueda de insuflar vida a un mundo moribundo al que cuidar. Ofelia Cardo nos provoca: necesitamos urgentemente tomar conciencia de la precariedad de la vida y de la importancia de los cuidados, para sostenerla.

DAR ALIENTO. 2015. Fotografía. 40 x 60 cm. Papel Canson Infinity Platine Fiber Rag 310 g.

PODA Y DOMA. 2023. Foto-instalacción. Varias imágenes de 10 x15 cm.

Para la artista, conocer las nuevas aportaciones de teóricas como Alicia H. Puleo o Yayo Herrero fue revelador, permeando su práctica artística de las ideas nacientes del ecofeminismo constructivista, reivindicando el valor de las mujeres en la sociedad y apostando por una manera diferente de cohabitar el territorio, lejos de los modelos hegemónicos patriarcales que tantos siglos nos han sometido a ambas: a la naturaleza y a la mitad de la población del mundo.

Para conocer su trabajo, su imaginario y su investigación con mayor profundidad, me gustaría destacar otros proyectos expositivos fundamentales en su trayectoria, como “#YahoraQUE” (2021), “Olvidar hasta desvanecer” (2019), “Lastrar los ojos” (2017), “Faltarme el suelo” (2016),  “Soplo roto” (2025), “A un lado y al otro” (2013) o “Cuerpo domado” (2009).

YO CONSIENTO. 2004. Luz y aluminio. 170 x 45 x 2,5 cm.

Como vemos, Ofelia Cardo utiliza lo autobiográfico para crear dispositivos visuales, con una dimensión simbólica y poética, tratando de construir una obra que conecta lo personal con lo político y lo social. Los objetos cotidianos se tornan material alegórico en sus foto-acciones, donde la artista habla de fragilidad, vulnerabilidad, tensión, resistencia, dolor o duelo. Desde un despliegue técnico exquisito y una sensibilidad aguda, aquellos documentos, ropajes, materiales, objetos, fotografías que custodian memoria, relatos y temporalidad, testimonios vituales, muchas veces en el seno de su propia familia, se transforman en sus obras en estímulo para investigar sobre aquellas historias que permanecen ocultas. Una suerte de cartografía emocional que transita por lugares comunes. Restaurar desde el arte una memoria histórica tan necesaria como conflictiva, en una época en la que neofascismos están cobrando tanta fuerza, se transforma en una pequeña (gran) acción de justicia social, en la procura de mover y remover una conciencia colectiva.

DOMAR. 2009. Mimbre. 210 x 193 x 20 cm.

La doma y la dominación establecen una interesante analogía en la obra de esta artista, reflexionando sobre como la religión y el racionalismo actúan sobre el cuerpo, especialmente el de las mujeres, haciendo ostentación de esa dominación y domesticación que el poder hegemónico patriarcal también ejerce sobre la naturaleza. En ambos escenarios, el cuerpo de las mujeres y el entorno natural, emerge la violencia para subordinarlos, para negar sus derechos y libertades, para “corregir” conductas y lastrar su posibilidad de ser sujetos. 

Ofelia Cardo genera en cada muestra espacios de reflexión y debate, cada vez más necesarios en tiempos que se tornan oscuros, que nos amenazan con retroceder en derechos, con deshumanizar al otro para su dominación, con abolir políticas sostenibles, con arrebatar espacios de libertad a las mujeres, que tantos años de lucha nos han costado conquistar. Sus obras, sutiles pero punzantes, bellas pero hirientes, activan emocionalmente a un público espectador impulsándolo a tomar conciencia, interpelándonos como sociedad a tomar posición. Es tiempo de hacer justicia.

LAS CORBATAS, (O A TRAVÉS DE ELLOS). 1991. Corbatas, poliéster e imagen.

 

 

Paula Cabaleiro. Bio MMM.

Ofelia Cardo. Web. Bio MMM.