ALEJANDRA BUENO presenta COLECTIVA FEMIAS

 

Desde dónde escribo
Escribo este texto como artista e investigadora, pero sobre todo como parte de la colectiva. FEMIAS no es una marca ni un proyecto cerrado: es un espacio de encuentro, de trabajo y de pensamiento compartido entre mujeres que operamos en el ámbito del arte, la cultura visual y la educación. Nace desde una necesidad común y desde una urgencia muy concreta: entender qué está ocurriendo con las imágenes en un momento en el que la inteligencia artificial empieza a producirlas de forma masiva, rápida y aparentemente neutral.
Desde el principio tuvimos claro que no queríamos acercarnos a la IA desde el miedo ni desde la fascinación tecnológica. Tampoco desde una posición moralizante. Nos interesaba hacerlo desde una pregunta política y feminista: qué imaginarios están produciendo estas tecnologías y a quién están representando. Y, sobre todo, quién queda fuera. Nosotras somos Aiskoa Perez, Laura MM y Alejandra Bueno, artistas e investigadoras ubicadas en el País Vasco.

 

El origen de FEMIAS

FEMIAS surge en 2023 a partir de conversaciones compartidas, de pruebas con generadores de imágenes y de una sensación persistente de déjà vu. Las imágenes que producían estas herramientas, que se presentaban como innovadoras y creativas, nos devolvían cuerpos, gestos y estéticas profundamente conocidas. Mujeres jóvenes, blancas, hipersexualizadas. Roles de género reiterados. Miradas normativas. La promesa de infinitas posibilidades visuales escondía, en realidad, una repetición insistente de lo mismo. Si bien nosotras pertenecemos al grupo privilegiado de representación, tampoco nos sentimos identificadas con el referente. Nuestra lucha es interseccional y nos preocupa que estas herramientas no puedan generar una representación ética de esta sociedad diversa.

Comprendimos entonces que la inteligencia artificial no estaba inventando nada nuevo: estaba aprendiendo de archivos visuales profundamente desiguales y amplificando esos desequilibrios bajo una apariencia de objetividad. La tecnología no hacía sino acelerar y legitimar imaginarios que llevamos décadas cuestionando desde el feminismo y el arte. Ponemos el foco en la turbovelocidad, estas violencias estéticas y visuales han existido siempre, pero ahora el problema también se agrava dada la facilidad con la que se crean estas imágenes, su velocidad de producción y su carácter multiplicador.

FEMIAS nace como respuesta a esa constatación, pero también como acción colectiva. No queríamos trabajar solas ni desde un lugar de autoridad. Queríamos hacerlo juntas, desde el cruce entre creación artística, pedagogía y pensamiento crítico. Cada proyecto artístico y de investigación cuenta siempre con la mirada de amigas, expertas y colaboradoras como Un Etxea, Mugarik Gabe, la escuela de empoderamiento Feminista de Vitoria-Gasteiz, el grupo de investigación de la UPV/EHU Elkar Ikertuz, la asociación Yes We Tech o la colectiva Mujeres que Crean entre otras.

 

Las imágenes no son inocentes

Uno de los puntos de partida de FEMIAS es una idea sencilla pero fundamental: las imágenes no son inocentes. Nunca lo han sido. Construyen mundo, legitiman relatos y modelan deseos. Cuando estas imágenes pasan a ser generadas por sistemas algorítmicos, el riesgo no desaparece, sino que se vuelve más difícil de identificar.

Las imágenes generadas por IA no se presentan como interpretaciones, sino como resultados. No parecen decisiones, sino cálculos. Y precisamente ahí reside su poder: en la facilidad con la que se aceptan, se comparten y se consumen sin cuestionamiento.

Desde FEMIAS entendemos que no basta con señalar el sesgo. Es necesario intervenir, deformar, reconfigurar y devolver la pregunta a quienes miran. Por eso nuestras prácticas no se limitan a la crítica discursiva, sino que se materializan en obras, dispositivos y acciones pedagógicas.

En la obra Evidencias 1000 imágenes han sido etiquetadas y dispuestas en una pared, la mitad son generadas con IA y la otra mitad son de archivo. Esta pieza invita a que la gente pueda identificar cuáles son IA y cuales no, frente a la velocidad creación proponemos una lectura lenta, un espacio que nos permita pensar y respirar.

 

Deformar la norma

Una de las primeras líneas de trabajo de FEMIAS se centra en la idea de norma visual. En la obra Mujer por defecto recopilamos imágenes generadas a partir de la etiqueta “mujer” en plataformas de Midjourney. El resultado es un archivo saturado de cuerpos estereotipados, sexualizados y repetidos hasta el agotamiento.

La intervención consiste en una deformación extrema de estas imágenes: los cuerpos se estiran, se rompen, se vuelven irreconocibles. Solo permanece el ojo, la mirada. Nos interesa romper la seducción de la imagen y evidenciar la violencia simbólica que la atraviesa.

Además, el prompt aparece visible sobre la imagen. Mostrar el lenguaje que activa la visualidad es una forma de asumir la corresponsabilidad: la IA no imagina sola, aprende de lo que se le pide.

 

Reconfigurar el archivo

Si la IA aprende de datos, intervenir el archivo se convierte en una acción política. Desde esta premisa surge Archivo xenomórfico, una instalación interactiva basada en un archivo curado de imágenes disidentes, queer y no normativas. Las imágenes que componen este archivo han sido recopiladas con consentimiento o proceden de repositorios de pago, introduciendo una ética del cuidado en un contexto habitualmente extractivista.

El público participa completando una frase inicial, “En un mundo apocalíptico…”, y la IA genera imágenes que se alejan deliberadamente de la norma visual dominante. El resultado no es un archivo “mejor” ni “más justo”, sino un archivo otro, que pone en crisis la idea de neutralidad y evidencia que toda imagen generada responde a decisiones previas.

Este trabajo nos obligó también a hacernos autocrítica: definir una estética disidente implica el riesgo de fijar aquello que es fluido. Lejos de resolver esta tensión, decidimos hacerla visible como parte del proceso.

 

Devolver el dispositivo

Entendemos que para hablar de IA hay que probarla, usarla, probablemente el problema de estas IAs es que no se les ha dado el espacio para testearlas desde miradas feministas. Más allá de eso, se constata que las IAs (porque hay muchas), por lo general están al servicio de las empresas, cuando en realidad deberían de poner a las personas en el centro. En la obra ¿Cuál es tu prompt? Sí se pone a la persona en el centro, pero para desplazar la atención hacia la relación cotidiana entre las personas y los sistemas de IA. Una cámara capta la imagen de quien participa y el sistema genera una descripción textual de su apariencia. La persona se lleva ese texto: su prompt.

La pieza revela algo que nos parece fundamental: la IA no “ve” personas, clasifica cuerpos mediante lenguaje. El interés no está en la precisión de la descripción, sino en el gesto de devolver al sujeto las palabras con las que ha sido nombrado.

Durante las exposiciones y talleres, muchas personas utilizaban la pieza por curiosidad o diversión. Otras se incomodaban. En ambos casos, la obra funcionaba como detonante de conversación y reflexión. Para nosotras, ese momento de duda es clave. Esta obra devela el error de la IA y las usuarias pueden verificarlo con su propio prompt, la IA no se basa en experiencias sino en datos.

 

Pedagogía y alfabetización visual

Una parte esencial del trabajo de FEMIAS se desarrolla en talleres y espacios educativos. No entendemos la pedagogía como un complemento, sino como un eje central del proyecto. Los talleres no buscan enseñar a “usar bien” la inteligencia artificial, sino aprender a leerla.

Leer las imágenes. Leer los datos. Leer los silencios. La experiencia demuestra que muchas personas confían en la imagen generada incluso cuando reconocen sus sesgos. La autoridad visual sigue operando con fuerza. Vivimos en una sociedad puramente visual en la que no nos han enseñado a leer imágenes, y damos por legitimas aquellas que, aunque no representan la realidad la suscitan, vivimos en la posverdad, y la hemos aceptado.

Los talleres funcionan como autoanálisis, como espacios de desaceleración y cuidado, donde la producción rápida se detiene para analizar procesos, decisiones y consecuencias. Aprender a mirar se convierte así en una práctica feminista y política. FEMIAS ha desarrollado dos herramientas que trabaja en los talleres, FEMPROMPT (financiado por la beca CAF Elhuyar), un manual para la creación de prompts sin sesgos, y EMIAK (con la ayuda de KSIgune) una plataforma para el análisis de imágenes. La creación de dispositivos pedagógicos de libre uso también forma parte de los pilares de FEMIAS.

 

FEMIAS como acción colectiva

FEMIAS no pretende ofrecer respuestas definitivas. Es un proyecto vivo, en proceso, que se construye a través del diálogo, la colaboración y la escucha. Nos interesa generar red, compartir herramientas y abrir espacios donde otras puedan sumarse, cuestionar y proponer.

Frente a la automatización de la mirada y la normalización algorítmica, apostamos por el arte y la acción colectiva como formas de resistencia. No para humanizar la tecnología, sino para recordar que las imágenes siempre implican responsabilidad.

La pregunta sigue abierta: ¿puede la inteligencia artificial ser feminista? Tal vez la respuesta no esté en la tecnología, sino en cómo decidimos usarla, intervenirla y, cuando sea necesario, desobedecerla juntas.

 

 

Alejandra Bueno. Web. Bio MMM.