martes, mayo 24, 2022

CLARA ROSSY. Nº 8. Reflexión. Serie «Quotidians»

Nº 8. Reflexión.

Olla de aluminio grabada.

2020

 

La cotidianidad, la repetición infinita con sus frutos garantizados. Urgencia e importancia llamando al orden, cadena de tareas no aplazable, circunstancias con nombre y apellidos, menciones y agradecimientos asumidos.

El tiempo ha avanzado silencioso, toda su intensa presencia quedan en huellas profundas que envuelven el pasado conocido, el presente completo, el futuro imaginable.

No nos lo han puesto fácil, pero hemos amado. Mucho.

La colección de «Quotidians» de la que forma parte la pieza Nº 8. Reflexión, estuvo enfocada desde la realización de la primera pieza como una acción catártica personal sobre las ollas.

Objeto simbólico del hogar, en las que descargar los años de reclutamiento familiar al que también se han visto sometidas la mayoría de las mujeres, incluyendo especialmente la las generaciones de nuestras madres y abuelas. 

Clara Rossy

El pasado 29 de mayo de 2020, la doctora en economía y activista feminista Amaia Pérez Orozco compareció en el Congreso de los Diputados dando una lección magistral sobre el rol fundamental que ocupan los cuidados en nuestra sociedad (ver aquí). En ella afirmaba que “las mujeres desarrollaron estrategias para reconciliar lo irreconciliable, en unas condiciones de vida cotidianas cada vez más duras”.

En su serie Quotidians, Clara Rossy materializa a la perfección este discurso. Las ollas que componen esta serie están abolladas, golpeadas, perforadas, reflejando la violencia sistemática y la explotación de un sector profundamente marcado por los componentes de género, raza y clase, cuyo trabajo no remunerado ha sido sistemáticamente invisibilizado.

Sin embargo, la obra de Rossy no sólo recoge este sentimiento de injusticia, esta ira contenida, esa explosión catártica.

En piezas como Reflexión, la artista aprovecha un objeto tradicionalmente ligado al trabajo doméstico, para pulir y embellecer sus superficies y realizar incisiones que recogen algunas de sus reflexiones y experiencias personales sobre el trabajo cotidiano. Al trabajar la olla como un elemento artístico, como un lienzo donde visibilizar una problemática histórica, Rossy reclama una dignificación de los cuidados como trabajos esenciales que, como Pérez Orozco señala, “son la cara B del Sistema.”

Marina Ávia

Clara Rossy fue presentada en la VI edición por Marina Avia

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Biografía

Clara Rossy (Barcelona, 1962). Nací en el seno de una familia de vocación artística, rodeada de música, instrumentos y obras de arte. Estudié interiorismo en DIAC, Procedimientos pictóricos y pintura mural en la Llotja de Barcelona, diseño de moda En IDEP y recientemente Grado en Bellas Artes en la Universidad de Barcelona.

La pintura ha sido durante muchos años mi principal medio de expresión artística, pero mi constante inquietud experimental, la curiosidad y el afán de descubrir nuevas formas de expresión, me han llevado a probar y desarrollar otras técnicas.

Actualmente, trabajo produciendo obras en Cast-Paper y metal grabado (yo lo llamo «grabado escultórico»).

Manteniendo la intención de volver a la pintura, durante estos últimos años dedico mi actividad al desarrollo de esta nueva técnica, con la que ejecuté en 2015 la cobertura del Nuevo Portal de la Basílica de Santa Maria de Igualada (Barcelona).

Web

Clara Rossy, en primera persona.

Os dejamos un pequeño extracto de la entrevista que Clara Rossy concedió a la comunicadora cultural Marina Ávia para su presentación en MMM.

El arte abstracto puede expresar cualquier tema. Tiene capacidad de resumir, de ser concreto, directo, libre, metafórico y/o espontáneo, de un modo más poético o sugestivo. Pero muchas veces el espectador ha de tener la voluntad personal de investigar qué hay detrás de la obra para comprender el fondo de su concepto o el mensaje.

La comunicación en las últimas décadas se ha ido modificando y extendiendo ampliamente. Las redes sociales son ahora el medio más rápido y capaz de generar debate y propagar temas mediante vertientes artísticas más terrenales donde este mensaje resulta ser mucho más efectivo, fácil y rápido.

Tal como plantea la maternidad el capitalismo en el que estamos inmersos, ser madre es asumir un contrato indefinido, sin bajas, sin sueldo, sin descanso, etc. Treinta años atrás, algunas mujeres (entre las que me incluyo) éramos muy inocentes.

Aceptábamos sin pensar en las consecuencias del abandono de la vida laboral por la vida de nuestros hijos, sin tener presente la carencia económica que ello supone y por tanto la pérdida de control de nuestras vidas.

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El sistema de la Seguridad Social no nos reconoce como trabajadoras, no cotizamos, no tenemos acceso a pensiones y, como consecuencia, somos infravaloradas como personas “útiles” ante el sistema capitalista.

Es evidente que hoy en día en occidente tenemos el índice de natalidad más bajo de la historia. Siendo conscientes de lo que supone ser madre hoy, las mujeres lo interpretan como una carga que no compensa el abandono de vida laboral remunerada.

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