lunes, abril 22, 2024

    Ariadna Silva. La elevación del medio rural a un plano sagrado.

    LUCÍA C. SUÁREZ mirando a ARIADNA SILVA

    ARIADNA SILVA FERNÁNDEZ (A Estrada, 1996). Graduada en Comunicación Audiovisual por la Universitat Oberta de Catalunya, inicia sus estudios en Santiago de Compostela, desde donde se traslada a Madrid para cursar un Máster en Fotografía Artística y Documental por la Escuela TAI. Actualmente cursa un posgrado en Servicios Culturales en Santiago de Compostela.

    A caballo entre la fotografía y el cine documental, la obra de Ariadna Silva Fernández tiene algo de Paolo Sorrentino, cuando te das cuenta ya estás dentro de la escena. Este carácter envolvente lo encontramos en uno de sus últimos trabajos “Cartografía do esquecemento” (Cartografía del olvido), cuya muestra fotográfica fue expuesta hasta hace poco en la galería orensana Marisa Marimón y con la que participó en el Festival Off de PHotoEspaña de la mano de la madrileña My Name´s Lolita Art.

    Cartografía_Ariadna Silva | Mujeres Mirando Mujeres | Lucía C. Suárez

    Cartografía do esquecemento (4), fotografía digital en color, 2018. 70 x 100 cm

    Concebido para denunciar la desaparición del bosque autóctono derivado de la industria del eucalipto en Galicia, en este proyecto encontramos varias señas de identidad de la artista. La elevación del medio rural a un plano sagrado es una de ellas. Con el roble como emblema, Ariadna nos transporta al escenario mitológico de los castreños (celtas) donde los árboles eran fuente de sabiduría y vía de comunicación con el más allá. Este componente mítico y el lirismo de su objetivo, hacen que a través de esta cartografía el espectador sea capaz de imaginar la silueta de un fauno en medio del bosque atlántico y, a medida que avanzamos en la exposición, asistir a su muerte con la imagen de un árbol talado, tendido en el suelo como un animal abatido.

    Cartografía_Ariadna Silva | Mujeres Mirando Mujeres | Lucía C. Suárez

    Cartografía do esquecemento (4-1), fotografía digital en color, 2018. 71 x 50 cm

    Cartografía_Ariadna Silva | Mujeres Mirando Mujeres | Lucía C. Suárez

    Cartografía do esquecemento (20), fotografía digital en color, 2018. 71 x 50 cm

    La muestra culmina con un álbum familiar, el de la propia artista. Una galería de retratos que van desapareciendo como metáfora del olvido del propio bosque. Ariadna se vale de este memento mori para incluir el componente autobiográfico, apelando a la implicación profesional de su familia en el sector forestal. El color se vuelve ahora blanco y negro.

    Cartografía_Ariadna Silva | Mujeres Mirando Mujeres | Lucía C. Suárez

    Cartografía do esquecemento (5), fotografía digital en color, 2019. 45 x 32 cm

    Cartografía_Ariadna Silva | Mujeres Mirando Mujeres | Lucía C. Suárez

    Cartografía do esquecemento (16), fotografía digital en color, 2019. 45 x 32 cm

    Se hace también patente aquí la presencia de lo femenino, aspecto que encontramos en el trabajo de la fotógrafa desde sus inicios. Es difícil que su abuela Carmen, protagonista del cortometraje “O Intruso” (2021), no asome en su trabajo. Al igual que ocurre con su madre, en torno a la que giran muchas de sus experimentaciones audiovisuales. “Cartografía do esquecemento” no es una excepción. Concebido por la autora también en formato audiovisual, recibió el Premio Plus 18 en el Festival Olloboi en 2019. En esta versión, donde el elemento sonoro es fundamental, destaca la presencia de la voz femenina. Tres para ser exactos. La voz espontánea de su madre, que explica inquieta desde la ventana cómo está ardiendo el monte. La de Ariadna, guionizada en off, cuya lectura de un texto es el eje del documental al tiempo que evidencia . Finalmente la de Rosalía de Castro, autora del poema que Silva Fernández recupera y al que presta su voz para doblegar el “esquecemento”.

    Fillos do vento_Ariadna Silva | Mujeres Mirando Mujeres | Lucía C. Suárez

    Fillos do vento (serie ‘Xente ao monte’), fotografía digital en color, 2017. 30 x 40 cm

    Muchas de estas características se encontraban ya en su proyecto fotográfico “Fillos do vento” (Hijos del viento), expuesto en Banco Editorial Galería en 2018. Ariadna documenta aquí una de las fiestas más ancestrales celebrada en el medio rural gallego que cada año revive el vínculo entre el hombre y el caballo. Desde hace más de 450 años se celebra “A Rapa das Bestas” de Sabucedo en el ayuntamiento pontevedrés de A Estrada. Este rito, ancestral y atávico donde los haya, consiste en cortar las crines a los caballos salvajes dentro de un recinto de piedra llamado curro. Los aloitadores, vecinos de la aldea entrenados para ello, usan únicamente su fuerza y el contacto cuerpo a cuerpo con el caballo para llevar a cabo esta tradición.

    El carácter sagrado lo encontramos aquí en el origen legendario de esta fiesta, al parecer vinculada con una ofrenda a San Lorenzo tras una peste en el siglo XVI, momento en que el pelo de las crines y colas de los caballos tenían entre sus utilidades el relleno de colchones y hombreras.

    Este proyecto se compone de dos series: Xente ao Monte y Aloitadores. La primera, en color, da fe de la recogida de las manadas en el monte donde los caballos viven libremente durante el año y desde donde son conducidas al pueblo. A través de esta primera serie se ubica al espectador en un escenario natural y agreste. Pero lo más destacado es el enfoque singular que Ariadna adopta para narrar una tradición tan sobredocumentada.

    Fillos do vento_Ariadna Silva | Mujeres Mirando Mujeres | Lucía C. Suárez

    Fillos do vento (serie ‘Xente ao monte’), fotografía digital en color, 2017. 90 x 60 cm

    Huyendo del dinamismo inherente a los equinos, la fotógrafa nos muestra al animal en calma y rechaza cualquier tipo de convencionalismo. El perfil de la mitad trasera de un caballo que recorta la línea del horizonte en una solemne quietud o la mano de un aloitador que se posa sobre la grupa de otro, contrastan con toda la imaginería que hasta el momento se había captado de esta tradición tan visceral, aportando una dimensión poética y visual, táctil.

    Fillos do vento_Ariadna Silva | Mujeres Mirando Mujeres | Lucía C. Suárez

    Fillos do vento (serie ‘Aloitadores)’, fotografía digital en blanco y negro, 2017. 20 x 30 cm

    Tal como sucedía en “Cartografía do esquecemento”, también aquí el color, aunque en una línea muy monocroma, da paso al blanco y negro.

    Con la serie “Aloitadores”, la fotógrafa reniega de los planos dramáticos para revelarnos la identidad de los otros protagonistas de la rapa. Sobre un fondo neutro, el del muro de piedra del propio curro donde trasquilan a las bestas, cada uno de ellos posa ante su cámara con hieratismo. El resultado es una galería de retratos psicológicos que encarnan el peso de la tradición, la simbiosis entre lo humano y lo animal. El plano frontal de una aloitadora cuya cola cae sobre su hombro derecho lo pone de manifiesto. Una efigie que es a la vez un retrato colectivo y que el objetivo de Ariadna traduce con heroísmo.

    Fillos do vento_Ariadna Silva | Mujeres Mirando Mujeres | Lucía C. Suárez

    Fillos do vento (serie ‘Aloitadores’), fotografía digital en blanco y negro, 2016. 90 x 60 cm

    El proyecto culmina en un fotolibro, editado por BANCO Editorial que parece concebido como un exvoto. Una joya encuadernada a mano y en tela, cuyo lomo está atravesado por la misma crin cortada de los caballos de Sabucedo. Si por un lado encontramos su gusto por el componente literario en la inclusión de algunas definiciones propias del festejo (acurrar, cruzar, garañón), lo experiencial adquiere aquí su dimensión más paradigmática con un paisaje sonoro, grabado ex profeso por Manuel García Vicente.

    Historias mínimas_Ariadna Silva | Mujeres Mirando Mujeres | Lucía C. Suárez

    Historias mínimas, fotografía digital en blanco y negro, 2018. 15 x 20 cm

    Dice Siri Hustvedt en su libro Los Misterios del rectángulo, que “por muchas horas que transcurran, un cuadro no experimentará ningún aumento o pérdida de una parte de sí mismo. No tiene principio, ni centro, ni final” y que le gusta la pintura porque “parece existir fuera del tiempo”. Algo similar dejó escrito Susan Sontag sobre la fotografía fija, definiéndola como un “momento privilegiado convertido en un objeto delgado que se puede guardar y volver a mirar”. Algo de esto encontramos una y otra vez en la obra de Ariadna. No es baladí que en una instantánea de “Historias mínimas” (2019) nos mostrara el símbolo del infinito dibujado en el césped. Si alguien sabe retratar lo atemporal, esa es Ariadna Silva Fernández.

    Lucía C. Suárez. Bio MMM.
    Ariadna Silva. Bio MMM.
    Otras publicaciones de Lucía C. Suárez en MMM: Cristina Fernández Núñez. Lara Pintos.

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