miércoles, febrero 21, 2024

    Lo expresable femenino en la obra de cuatro artistas españolas

    ALMUDENA BAEZA presenta LO EXPRESABLE FEMENINO EN LA OBRA DE CUATRO ARTISTAS ESPAÑOLAS

    Este texto es una contribución a una teoría sobre lo expresable femenino a partir del estudio de la obra de cuatro artistas españolas con obra en el Reina Sofía: Ángeles Santos, Maruja Mallo, Patricia Gadea y Elena Blasco, para mejorar el análisis, la enseñanza y la comunicación del arte femenino contemporáneo.

    Paralelamente al análisis de la obra de estas ídolas, queremos ir definiendo un concepto filosófico estoico, lo expresable, que, aplicado al arte femenino, significa esa fuerza a utilizar por las mujeres para desarrollar un lenguaje plástico propio. Este expresable proviene de una serie de temas, recursos e intereses que, al no querer imitar los de la mayoría o satisfacer el criterio masculino, van conformando una gramática que da origen a unas obras que, a menudo, han sido desvalorizadas o mal interpretadas.

    Los filósofos estoicos escribieron que existen cuatro intangibles: el tiempo, el lugar, el vacío y lo expresable, pero que –paradójicamente– “todo es cuerpo” (Cauquelin, 2006) de forma que establecen una relación ambigua entre lo expresable y lo expresado (obras), lo conceptual y lo corpóreo, entre las palabras y las cosas o entre lo simbólico y lo real.

    Igualmente, las obras de las seis artistas contemporáneas españolas pueden ser vistas todas ellas como una manifestación de lo expresable femenino que funciona como un agujero negro repleto de piezas que atrae a su alrededor palabras y determinaciones que nos interpelan. En consecuencia, estamos haciendo de lo expresable estoico una herramienta para la comunicación.

    Nuestra metodología parte de los análisis efectuados sobre algunas piezas de estas cuatro artistas, que nos permite relacionarlas con creadoras españolas de otras generaciones y con artistas foráneas. Una vez establecido un expresable y un grupo de artistas, lo ponemos a prueba para ver si efectivamente esa es la mejor forma de explicar el trabajo de cada artista. Confiamos en que las comparaciones que siguen a la determinación de los expresables femeninos nos sirvan para poner a prueba el ojo de cada artista femenina.

     

    1. Ángeles Santos con Cristina Llanos y Autodefensa: la inmanencia del misterio y el deseo en la vida cotidiana de la juventud.
    Ángeles Santos - Cristina Llanos - Autodefensa, Lo expresable femenino | Mujeres Mirando Mujeres | Almudena Baeza

    Ángeles Santos, La tertulia, 1929; Cristina Llanos, ST, 2022; Berta Prieto y Belén Barenys, Autodefensa, 2022

    Lo expresable en Ángeles Santos nos arroja a la inmanencia del deseo en lo cotidiano. Y entonces, ya que lo doméstico y el deseo son dos ingredientes que forman parte para Santos de cualquier situación digna de ser presentada al espectador, su tarea creativa consiste en relacionar estas variables con naturalidad para encontrar una representación donde ambas se influyan significativamente sin someterse a un fin extrínseco como –por ejemplo– retratar una sociedad.

    Baste, como muestra, que cada personaje de La tertulia (1929) atrae hacia sí una clase de mundo doméstico (peinado, vestuario, expresión postural…) que expresa una personalidad o carácter dominado por unos vagos deseos, angustias y provocaciones que se reflejan en su estar en el cuadro.

    Comparamos aquí la pieza La tertulia de Ángeles Santos con un dibujo de Cristina Llanos de dos jóvenes haciéndose un selfie y el cartel de la serie española Autodefensa (2022), –donde aparecen sus guionistas y actrices Berta Prieto y Belén Barenys–. Queremos hacer notar la similitud en la mirada desafiante del personaje de la derecha del dibujo de Cristina y la mirada de la figura repantingada en el sofá de Santos. O esas miradas igualmente adolescentes, con los párpados caídos, como si te perdonaran la vida, del personaje que fuma en La tertulia y el personaje de Berta (con el pelo recogido arriba a la izquierda del cartel). Igualmente infantiles resultan las posturas de la figura del sofá y la de Belén tirada sujetando un cuchillo o las piernas encogidas de Berta sobre Belén y el personaje de Santos sentado en ese extraño taburete de patas en espiral.

    En todas estas escenas se intuyen secretos y angustias propias de mujeres muy jóvenes (Ángeles tenía 17 años cuando pintó este cuadro) pero todas parecen, pese a todo, querer participar, alegrarse y afligirse y no permanecer atormentadas por fantasmagóricas visiones interiores como sucede a los autores expresionistas de la nueva objetividad contemporáneos de Santos. Estos autores masculinos utilizan estrategias efectistas como las deformaciones y suelen practicar un enfermizo y romántico acercamiento al yo interior, muy poco natural.

    1. Maruja Mallo con Claude Cahun y Ruth Asawa: una mirada excéntrica a las costumbres.
    Mallo - Cahun, Lo expresable femenino | Mujeres Mirando Mujeres | Almudena Baeza

    Maruja Mallo, Naturaleza viva, 1943; Claude Cahun, Fotomontajes y contraportada (a color) del libro Le Coeur de Pic, 1936

    Maruja Mallo (Ana María Gómez González) utiliza estrategias de sentido, comúnmente calificadas de surrealistas –entendido el surrealismo como esa corriente de pensamiento que se burla de la gazmoñería del burgués oponiéndole la vida sin tabúes del inconsciente–, que no han sido siempre bien interpretadas. En este sentido, el apelativo de “mujer surrealista” se ha sobreentendido habitualmente como original y desequilibrada –o incluso loquita, como apuntaba Estrella de Diego en su seminario de la UCM Hechos unos belgas (1991)–: un sambenito que también opaca la obra de otras surrealistas como Dorothea Tanning, Leonora Carrington o Remedios Varo.

    Para dilucidar el peculiar “surrealismo” de la gallega hemos empezado por investigar sus técnicas formales. Mallo emplea unos sofisticados sistemas de composición basados en trazados rectores. Son particiones armónicas, sobre el formato cuadrado, rectangular o circular del cuadro, según una antigua técnica griega y renacentista basada en la proporción áurea. En este sentido, los grandes cuadros de Mallo, como La verbena (1927) presentan zonas y puntos de intersección donde la artista coloca a los personajes y objetos clave de manera que la composición resulte más equilibrada y se ordene de una manera clásica. Nada que ver con la imagen casi caricaturesca de la surrealista que pinta guiada por la inspiración y siguiendo los dictados del subconsciente.

    Lo interesante es que esta estrategia formal le permite a Mallo crear una distancia con el tema porque la geometría no marca una trascendencia que se anteponga a las formas que aparecen: nada se impone, no hay perspectiva, todo se despliega a la misma distancia. Las figuras pasan las unas a las otras y se amoldan, como si la geometría fuera un medio de “amistad” zen.

    Mallo - Asawa, Lo expresable femenino | Mujeres Mirando Mujeres | Almudena Baeza

    Maruja Mallo, Naturaleza viva, 1942; Ruth Asawa, ST, 1954

    En este sentido la dadaísta Claude Cahun y la escultora formalista Ruth Asawa también han sufrido de este análisis precipitado por no tener en cuenta que el estudio geométrico que hay detrás de las esculturas suspendidas de la norteamericana o la estricta composición simétrica de los fotomontajes del libro Le Coeur de Pic (Cahun, 1936), presentes también en las naturalezas vivas de Maruja, son la verdadera excentricidad y no el tema o el aire onírico de las piezas.

    1. Patricia Gadea con Pauline Boty y Catalina Obrador: el placer femenino, el feminismo y sus metáforas.
    Gadea - McCarthy - Boty, Lo expresable femenino | Mujeres Mirando Mujeres | Almudena Baeza

    Patricia Gadea, Bar McCarthy’s, 1987, Pauline Boty, The only blonde in de word, 1963

    Patricia Gadea es una artista neo pop con una vida muy intensa y una obra sin concesiones, fallecida prematuramente en 2006. Pese a que el cuadro Bar MCarthy’s (1987) resulta un tanto sombrío, aporta algo esencial y esencialmente femenino sobre el placer –un tema presente en muchas de sus pinturas y dibujos– a la crítica sobre lo sórdido del alcoholismo, la enfermedad, la locura y los excesos nocturnos de los que habla el cuadro, quizá porque Gadea logra transmitir de alguna forma lo mucho que disfruta dando estas pinceladas tan llenas de energía. Como si “ser vital” fuera lo que intenta hacer con sus obras al igual que, según Ali Smith, “hace” la pintora pop inglesa Pauline Boty (2021).

    Gadea - Boty - Obrador, Lo expresable femenino | Mujeres Mirando Mujeres | Almudena Baeza

    Patricia Gadea, S/T, Serie Circus, 1992; Pauline Boty, Bum, 1966; Catalina Obrador, Llevar el cuerpo a una manifestación, 2018

    Esa especie de seguridad gozosa que no teme a la deformación también está presente en pinturas de Boty como The only blonde in the world (1963) o en grandes dibujos de Obrador como Llevar el cuerpo a una manifestación (2018).

    Ese placer de pintar no es el único rasgo que vincula entre sí a las artistas citadas, también tienen en común muchos temas y metáforas referidas al cuerpo de la mujer, la sexualidad femenina y denuncias feministas de la desigualdad.

    1. Elena Blasco con Ree Morton y Marta Barrenechea: explorar la poliusia de la forma y el material para desarrollar el sentido del humor
    Blasco -Morton - Barrenechea Lo expresable femenino | Mujeres Mirando Mujeres | Almudena Baeza

    Elena Blasco, Ella, 1994; Ree Morton, Pieza del recuerdo, 1973; Marta Barrenechea, ST, 2017

    La pieza Ella (1994) que llevé a una exposición comisariada por Eva Davidova y yo misma a la galería Radiator Arts. Radical Mediator for the Arts, en Nueva York en 2015 es la típica escultura-ambiente de Elena Blasco que destila algo que podría ser calificado como sentido del humor derivado de una mirada atenta a los objetos.

    Alumnas Lo expresable femenino | Mujeres Mirando Mujeres | Almudena Baeza

    Alumnas del seminario Fomentar el pensamiento crítico a partir del arte femenino español contemporáneo impartido por Almudena Baeza en la UCJC. Fotografía: María Núñez

    Con la pieza Ella (1994) entramos en un terreno donde Blasco es maestra: la poliusia, es decir, algo parecido a la polisemia de las palabras pero que, en el mundo de los objetos, se traduce en la capacidad para desarrollar usos múltiples. En efecto, igual que una palabra puede tener varios significados, –y eso implica que la relación significado-significante es arbitraria– las esculturas de Blasco tienen varios usos o formas posibles.

    El uso múltiple del material –la goma que da forma a esa forma trapezoidal de color verde– suscita un tipo de sorpresa absurda. Este material ensaya sus cualidades intrínsecas para formar una cabeza, un ser femenino guasón y coqueto que, como una animación de la serie Merry Melodies, explora el concepto de elasticidad. Elástico es el material y su capacidad de movimiento por botes, pero también lo es la definición del término mujer y del pronombre ella. Estamos ante el ser en el sentido más spinocista, que se define como “lo que puede un cuerpo” (Spinoza, 1675).

    Igualmente, la madera en las instalaciones de Ree Morton, como Pieza del Recuerdo (1973), resulta sumamente elocuente y remite a ese kitsch alpino de película de vacaciones en las cabañas del lago Tahoe. También Marta Barrenechea estira el uso del bordado en sus dibujos, de modo que señala al universo del diseño estampado, lo textil y lo colorido de la moda o del interiorismo cuando lo que representa son formas abstractas de corte vanguardista.

    Conclusiones

    Enumeramos seguidamente lo expresable que atañe a cada creadora con el fin de que estas determinaciones sirvan al profesor y al comunicador para invitar a la interpretación de la obra de las cuatro españolas o de otras artistas de parecidos intereses y cercanas soluciones estéticas.

    1. Ángeles Santos crea historias donde se relacionan de forma inmanente el deseo y el misterio con la vida cotidiana sin otro fin extrínseco como, por ejemplo, retratar una sociedad.
    2. Maruja Mallo da forma con sus análisis a lo incorpóreo de la lógica y produce una estructura de trazados y simetrías elocuente que suscita afecto. De esta manera el uso de la geometría en la composición le da la libertad para efectuar análisis excéntricos de las costumbres.
    3. Patricia Gadea absorbe los complejos del pintor frente al filósofo que busca provocar la emoción mediante el pensamiento e introduce el placer femenino y el feminismo en forma de gestos pictóricos muy fluidos y seguros que dan forma a figuras para que estos incorpóreos alcancen peso, espacialidad y vitalidad.
    4. Elena Blasco busca que el material presente varios usos simultáneos en una sola forma y emplea la poliusia (usos múltiples de una forma o material) para desarrollar el sentido del humor. Así muestra lo que la polisemia esconde: que el sentido último del significante desenvuelto en un significado es azaroso y por tanto chistoso.

    Todas ellas emplean formas como la narración, el trazado geométrico, la pincelada fluida o la poliusia para crear un mundo con peso y espacialidad porque han comprendido que para la creadora plástica todo tiene su piedra de toque en el ojo “un órgano que acaba implicando la personalidad entera y la parte del mundo que entra por él” y es que “no se puede provocar compasión por compasión, emoción con emoción, ni pensamientos con el pensamiento” (O’Connor, 2017).

    Almudena Baeza. Bio MMM. Web.

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