Oliva Cachafeiro presenta “Semillas”


Plantando “Semillas”
Denuncia de la violencia de género a través de
una performance de Amaya Bombín


 

© Oliva Cachaffeiro |Cartel

El 24 de noviembre de 2017 el patio del Colegio de Santa Cruz de Valladolid, un espacio renacentista y solemne, se cubrió de rojo para plantar la “semilla” de la denuncia. Una tarde fría y desapacible que se llenó del calor de la sororidad y se tiñó del rojo de la sangre. Para ello fue imprescindible el trabajo creativo de Amaya Bombín y la participación desinteresada de un grupo de mujeres, alumnas de las Aulas de Cultura de la Diputación Provincial de Valladolid de la zona de Peñafiel.

“Semillas” es un proyecto diseñado por esta artista vallisoletana para la Fundación Arellano Alonso de la Universidad de Valladolid, que desde hace varios años está empeñada en demostrar que el feminismo y la denuncia de la violencia machista también tienen cabida en el espacio museístico. En este caso, la acción rebasó el espacio físico de las salas de exposición, ocupando la zona del patio de un edificio que es sobre todo de carácter administrativo.

El objetivo fundamental de la iniciativa era poner de relieve la despersonalización e invisibilidad de las mujeres víctimas de la violencia machista. Una situación propiciada por la sociedad y reforzada por sus miedos, y para salir de la cual es imprescindible la reacción de la víctima arropada por su entorno. Al mismo tiempo pretendía sensibilizar contra la violencia de género a las propias participantes, mujeres situadas en una doble periferia: geográfica (zona rural con fuerte despoblación) y cronológica (todas superaban los 60 años).

El proyecto “Semillas” constaba de un taller y de una performance en la que ellas eran las verdaderas protagonistas pero abierta ya al público. Durante el taller Amaya reflexionó con las participantes sobre el concepto de performance, mostrándoles ejemplos de algunas de las más importantes artistas que han trabajado en este campo durante el siglo XX. Para todas eran grandes desconocidas por lo que resultaba muy interesante observar sus reacciones de asombro, rechazo o aplauso a medida que las escenas se sucedían.

El segundo paso fue explicarles qué iban a hacer ellas, convirtiéndolas en protagonistas de todo el proceso creativo y de la acción misma. Por ello debieron incluso preparar los materiales que iban a utilizar más tarde. Fue el momento de cortar telas, anudar hilos, buscar lugares y, después, ensayar al aire libre, fuera del espacio custodiado por las esculturas africanas que pueblan las salas de la Fundación. Esta primera fase supuso el punto de partida, un primer acercamiento hacia el objetivo final. El momento del debate, del intercambio de dudas y de apoyo mutuo “para que todo saliera bien”.

© Oliva Cachafeiro | taller

© Oliva Cachafeiro | taller 4

© Oliva Cachafeiro | taller

El proceso culminó en el patio del palacio de Santa Cruz con la performance propiamente dicha, en la que se compaginó la actuación de las mujeres y el dibujo en directo de Amaya Bombín a través de una proyección, utilizando distintos programas informáticos. Los dibujos se combinaron con la música y se expandieron sobre el lienzo que formaban la piedra del claustro (suelo, columnas, entablamentos…) y los cuerpos de las mujeres. Ellas aparecían en principio, sumergidas en la oscuridad del claustro, con los rostros cubiertos por telas que ocultaban totalmente su rostro y su identidad. Lentamente se desembarazaban de los lienzos que las invisibilizaban para descubrir sus caras.

En ese momento, simulaban arrancar desde el suelo raíces rojas que ascendían por las columnas hasta transformarse en los nombres de algunas de las mujeres asesinadas, víctimas de la violencia machista, durante el 2017. El ordenador de Amaya se convirtió en el pincel que impregnaba de rojo las piedras y en el lápiz que escribía in memoriam de las víctimas. El último homenaje a éstas fue la colocación en el brocal del pozo, que se abre en el centro del patio, de piedras, también teñidas de rojo, que permanecerían allí como ofrendas votivas por las mujeres asesinadas.

© Oliva Cachafeiro |ensayo

© Oliva Cachafeiro |performance

© Oliva Cachafeiro |performance

La artista y creadora de esta iniciativa, Amaya Bombín, nació en Valladolid en 1977. Se licenció en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca, especializándose en la Hertogenbosch Art School (Holanda). Además es Técnica Superior en Gráfica Publicitaria por la Escuela de Arte de Salamanca y ha trabajado en publicidad como directora de arte en Madrid y Lisboa. Ha participado en la Residencia de Artistas organizada por CreArt en Delft (Holanda) y ha obtenido importantes becas, la más reciente dentro de la convocatoria de las II Becas de Creación Artística de la Fundación Villalar-Castilla y León, destinada a inventariar y recuperara los chozos de pastores de la comunidad.

© Oliva Cachafeiro |performance

Su obra es de carácter multidisciplinar y en los últimos años se ha focalizado en torno al tema de las raíces, vinculado al concepto de pertenencia, identidad y antepasados. Ella misma no se considera como una artista feminista, siendo sus proyectos bastante dispares, aunque siempre con un contenido social implícito. Su intervención por tanto en el palacio de Santa Cruz de Valladolid es una de sus primeras iniciativas dedicadas expresamente al tema de la mujer y la violencia contra ésta. Tampoco hasta ahora había trabajado con grupos integrados exclusivamente por mujeres, una experiencia que le ha resultado muy satisfactoria “por su deseo de colaborar y su disciplina como artistas”.

Esta intervención constituyó pues para ella una incursión en un campo que tal vez retome en un futuro. Y para la Fundación Arellano Alonso, ha sido un paso más en nuestro deseo de demostrar cómo los museos son efectivamente espacios permeables a la realidad social en la que se encuentran. No meras salas cerradas que exhiben obras de arte casi sacralizadas, sino ámbitos de encuentro en los que a través de una política de apertura a la realidad, implicarse también en ésta, fomentar el debate y contribuir a la búsqueda de soluciones.

© Oliva Cachafeiro |grupo

Créditos fotografías: Oliva Cachaffeiro

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