Mónica Alonso: de la emoción analítica al color



Adriana Pazos Ottón MIRANDO a Mónica Alonso


 

Vigilia y sueño, cuadernos escritos testimonios de hallazgos y pensamientos, sensaciones puras transmutadas en espacio, arquitectura y color. Cualidades psicológicas de los colores convertidas en intervenciones espaciales.

Una obra en equilibrio perturbador y directa a la raíz de las percepciones humanas. Mónica Alonso nos lleva hacia el viaje interior, nos envuelve en su mundo para revelarnos lo más profundo, aquello a lo que no llega la palabra, en una exploración formalista y rigurosa que disecciona con su ojo y su sensibilidad alerta. No permite confusiones, es un arte meditado y medido, es materia misma de experiencia y aprendizaje, es camino de revelación.

Su concepción sinestésica del espacio, el color y las sensaciones, pasa por un analítico proceso de laboratorio. Cual investigación científica Mónica Alonso, recaba datos, trabaja con la meticulosidad de un investigador de campo, creando sus propias metodologías de validación, encuestas y comprobaciones organizadas desde la más estricta lógica.

Pero su materia son las emociones, muchas veces de desasosiego y conflicto, que la artista conjura y clasifica buscando un orden matemático, físico, para poder reconstruirla en experiencia terapéutica. Es un desarmar y analizar para revertir el orden desde el conocimiento, y concebir la fórmula que devuelva el equilibrio.

Materia emocional enmarcada en estudios sobre el color, como en su exhaustivo trabajo de investigación: “La percepción espacial y cromática del ser humano aplicada a diferentes culturas”. Consta de un cuestionario a 100 personas en diferentes lugares del mundo y culturas. Con dos cuerpos de preguntas dirigidas a la percepción: Psicología y espacio, y psicología y color. Cómo relacionamos apartados de nuestra vida con ciertos colores, el color de la salud, de la felicidad, de la madre, de las distintas partes del cuerpo, el dormitorio de la infancia… referencias a la idea del color en relación con nuestras sensaciones, con momentos emocionales, subconscientes, o conceptos.

© Mónica Alonso | Adriana Pazos Ottón | Presentaciones | Mujeres Mirando Mujeres | MMM18

Sin título

Este afán por la decodificación en color de los estados vitales podemos verlo reflejado en la obra espacial instalativa “Angustia Quente, Angustia Fría”. En la que la artista nos invita a penetrar en estos estados: La Angustia Fría la identifico con el miedo al futuro, al enorme, al desconocido, al infinito. Invade la totalidad del cuerpo y lo deja desprotegido frente a la inmensidad. Es gris, color Carne Agobiada Fría. Está inspirada en experiencias del frío: la vida en Oslo, el Ex Presidio de Ushuaia, la navegación en el Parque Nacional de los Glaciares en el Calafate, NordKapp en Noruega.

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Angustia Quente, Angustia Fría

La Angustia Caliente: la identifico con el miedo al conocido, al concreto, al vivido cómo terrible. Sus puntos de concentración se sitúan en las entrañas. Es naranja, color de Carne Agobiada Caliente. Está inspirada en las experiencias de calor de la vida en Sao Paulo y Río de Janeiro, el desierto del Sahara en el sur de Tunisia, la arena roja del desierto, el sol.

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Angustia Quente, Angustia Fría

Y el espectador es entonces parte de la obra, la penetra, la experimenta, la puede sentir, tocar: “Te acercas a las esquinas, donde están las piezas de frío y calor. Permanece en su interior por lo menos 3 minutos, hasta que el frío y el calor se hagan sensibles en tu cara, tu nuca y tus manos. Toca su superficie.”

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Angustia Quente, Angustia Fría

Porque Mónica Alonso concibe su obra para implicar de forma total al espectador y apunta que sus instalaciones llenas de color tienen propiedades terapéuticas.

De esta forma, el trabajo que viene realizando en los últimos años puede presentarse como la construcción de Espacios Terapéuticos que han desembocado en los Productos Terapéuticos Personalizados. Los Espacios son convertidos en Productos. Ejemplo de esto es su proyecto de Centro intervenido en el Centro de día de Maceda en Ourense, Galicia.

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Centro de día de Maceda

Se compone de cinco unidades habitacionales: Sala de rehabilitación y consulta, Recepción, Salas polivalentes, Comedor, Arena administrativa. Teniendo en cuenta las características concretas de cada unidad, uso, tiempo de permanencia, actividad a desarrollar, tipo de usuario, establece una calidad cromática para cada una, un gama de colores atendiendo la calidades conceptuales, psicológicas, de los colores.

Prestando especial atención al diálogo y superposición visual y perceptiva entre ellas, haciendo que la toma de decisión final de cada color esté condicionada por la unidad y complementariedad de todas ellas.

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Centro de día de Maceda

[VERDE CURATIVO Sala de rehabilitación y consulta] [AMARILLO SOL Recepción] [VERDE ENERXÉTICO CON CIELO AZUL Salas polivalentes] [NARANJA VIVO Comedor][AZUL ACTIVO Arena administrativa]
La elección de esta gama busca crear lugares agradables al tiempo que energéticos o relajantes. Una vez dentro el usuario se moverá de un lugar a otro sin estridencias, encontrando en cada uno lo que precisa para cada actividad. El color tiene unas propiedades que la arquitectura emplea para despertar sensaciones tales como amplitud, confort, tranquilidad, bienestar, energía, relajación, intensidad, dinamismo…

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Centro de día de Maceda

De esta forma el espacio se trasciende, la habitación deja de ser perímetro para pasar a relacionarse emocionalmente con el individuo, acompañarlo, creando un espacio expandido, espacios dentro de espacios, como en sus otras instalaciones.

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Maquina nostalxia de sol

En su obra “Nostalgia de Sol” quiere materializar este deseo universal, la posibilidad de sentir lo inalcanzable, acercarte al Sol, sentir su luz y su calor. Sol es un punto deseado, venerado, sentido como algo a lo lejos, imposible de alcanzar. Sentimos el deseo de traerlo hacia nosotros, de poseer toda su fuerza y energía para revitalizarnos.

“Nostalgia de Sol” es una máquina formada por un circuito de calor y otro de luz, que permite al usuario que se coloca en el punto central sentir en su cara y nuca calor y luz.

Esta instalación tiene su recomendación terapéutica, está indicada para lugares en que la luz solar escasea y la población pueda necesitar energía solar extra. “Entra en el entorno del SOL, entrégate a la energía del amarillo, acércate al punto central y déjate acariciar por la luz y el calor del SOL.”

En sus obras siempre en diálogo directo con el espectador no hay sin embargo rastro humano salvo en huellas, huecos reflexivos y espaciales, trazados con un pureza de formas y texturas que escurre la mirada a primera vista, hasta que nos reconocemos, estuvimos allí, y volveremos a estar, aunque nos pase desapercibido, navegamos en todas estas direcciones y la emoción rige nuestros estados, por más asépticos que seamos, mordemos el anzuelo, nos enamoramos, nos angustiamos, sentimos soledad y destierro, esa es nuestra naturaleza, y el material con que Mónica Alonso trabaja para darle forma real, vivencial, y que podamos mirar de frente nuestros espacios y emociones insondables.
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Como toda gran artista es creadora de su propia lógica y universo, y polifacética en sus formas de expresión. Entre sus últimas investigaciones centra su interés en la relación entre ciencia y superstición a través de la simbología del colibrí en las culturas precolombinas. La física cuántica ha reconciliado ciencia y espiritualidad abriendo así los límites de la ciencia.

El proyecto en el que trabaja aplica esta nueva forma de ver la realidad. Escribiendo historias ficticias de 8 personas de la cultura occidental que buscan resolver sus problemas físicos y espirituales con la ciencia. La ciencia occidental presenta certeza y razón pero las personas no encuentran seguridad total y recurren a la superstición. Sus personajes, tras largos razonamientos, claudican ante la impotencia y terminan por optar por los consejos de un terapeuta-chamán que le propone una salida: matar a un colibrí, según su color puede traernos el amor (rojo) el poder del intelecto (amarillo)…. la muerte o no del colibrí se convierte en una decisión de conciencia.

MONICA ALONSO
Doctora en Bellas Artes, Universidad de Vigo con la Tesis titulada: “El espacio doméstico en la escultura contemporánea”. Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca. Recibe diferentes becas artísticas entre las que destacan, Beca de Creación Artística Unión Fenosa, viajando a Nueva York para investigar en el estudio de artista Vito Acconci. La Beca Endesa de Artes Plásticas. Beca Fundación Yaddo Nueva York. Beca Academia de España en Roma. Beca CAM. Realiza diferentes residencias de artistas entre las que destacan: Residencia Capacete, Río de Janeiro, The Townhousegallery, el Cairo. En 1997 realiza una de sus exposiciones individuales más importante en Sala Montcada da Fundacion La Caixa. En 2002 expone de forma individual en el CGAC de Santiago de Compostela. En 2011 realiza una retrospectiva de su trabajo, “Mónica Alonso. Obras (1994-2011)” en el Museo Provincial de Lugo. Su relación con distintas disciplinas queda patente en su participación como artista colaborador en la 8 Mostra Internazionnale di Architectura, La Bienal de Venecia. Su interés por la fusión entre arte, arquitectura y psicología la lleva a crear en 2013 la ciencia del psicoespacio.