Claudia Frau. Metáforas de la muerte



Regina Pérez Castillo MIRANDO a Claudia Frau


 

Admiro profundamente a los artistas que trabajan con el tiempo. Suelen ser personas pacientes y un tanto obsesionadas con su idea. Aunque el aspecto que más me atrae de este tipo de creadores es su espíritu de esperanza ante la obra que está por venir, un estado que imagino oscila entre una fe tozuda, y la vulnerabilidad de quien sabe que será el tiempo el que construya su obra, y no la propia mano. Claudia Frau (Madrid, 1977) es una de ellas. Su discurso es puramente metafórico y siempre comprometido: con la violencia que sufre la mujer, con la situación política que transitamos… siempre simbólica, siempre crítica. La putrefacción es una de las metáforas preferidas de Frau, un proceso de deterioro en el que la artista combina elementos provenientes de la naturaleza (manzana, pera, etc.) que hacen alusión, precisamente, a lo innato o consustancial, con otros elementos de tipo industrial (clavos, agujas, etc.) que hieren y aceleran el proceso de descomposición del elemento natural. A través de la putrefacción Claudia supera los límites descritos por el arte de género, trascendiendo a conceptos tan universales y profundos como la decrepitud o la muerte.

Claudia, tú procedes de una familia de pintores, ¿cuánto hay de ellos en tu obra actual?, ¿qué has heredado de ellos?

Puede que en lo aparente no haya nada de ellos, pero supongo que si rascamos debe de haber mucho. Mis abuelos son los que más me han influido en la vida, curiosamente a mi abuelo José Frau ni siquiera lo conocí, pero tenía una personalidad tan fuerte, con las ideas tan claras y era tan querido por todos que todavía hoy es recordado. A mi abuela Margarita si la conocí, también era una pintora de temperamento, igual que mi madre. Me crié con muchísimas de sus obras a mi alrededor, libros que hablaban de ellos y con las historias que me contaba mi madre.

Todo el que los conoció dice que eran una pareja muy especial. Eran amantes de la naturaleza, eso a nivel personal lo he heredado y quizás por eso trabaje tanto con frutas y materiales naturales. Vivieron algunos años en México en una Hacienda de Hernán Cortés, muy cerca de la casa de Frida Kahlo y Diego Rivera, y de ese sentir mexicano seguramente me venga el gusto por el realismo mágico y el surrealismo que empleaba más en mis primeras obras. Supongo que son cosas que tengo ya tan asimiladas que no sabría decir exactamente hasta dónde llega su herencia artística. Lo que sí tengo claro es que para ellos el arte fue su vida y en aquellos años era quizás hasta más difícil que ahora, pero siguieron adelante sin escuchar críticas ni abandonar su propio camino, esa fue la clave de su éxito y eso si es una lección que me inspira mucho.

Has hablado del uso de frutas en tu obra. Nunca podré olvidar aquella instalación que llevaste a cabo en la Fundación Valentín de Madariaga con motivo del New Year Brunch 2016. Aquella pared llena de manzanas clavadas en la pared con cuchillos transmitía tanta violencia, tanta impotencia…

¡Uf! es que así me siento, y veo que se hace tan poco por este tema, sobre todo por parte del gobierno. Este proyecto “Ni una más” comenzó en 2015 en una exposición colectiva en la fundación Antonio Saura en Cuenca en la que mi aportación fue una manzana clavada a la pared con un cuchillo, como un grito para hablar sobre las muertes de mujeres por violencia machista.

© Claudia Frau | Maria Regina Pérez Castillo | Mujeres Mirando Mujeres | MMM17

Ni una más. 2015. Instalación

A comienzos del año siguiente tuve la oportunidad de realizar la instalación completa, que es la que tú comentas, fueron 57 manzanas. En representación de los 57 asesinatos, según datos oficiales (ahora han aumentado y son 60) durante el año 2015. Esta instalación se llevará a cabo anualmente, para visibilizar este drama.

Para la correspondiente a 2016, estas son las cifras: 44 asesinatos oficiales por parejas o ex parejas de las víctimas (que son los únicos que en España se contabilizan), pero hay 13 casos más que de momento no son oficiales, algunos porque están siendo investigados, a estos datos podríamos seguir sumando 10 asesinatos no íntimos, 4 infantiles, 13 de familiares (hijos, primos, yernos,…), 5 por prostitución y en total 105 feminicidios en España. Los hombres tampoco se libran, 5 han sido asesinados en el marco de la violencia machista. Necesitamos replantearnos muchas cosas, tenemos trabajo por delante, pero uno de ellos es visibilizar, hablar, informar, educar para detectar cuanto antes cualquier comportamiento violento, no sólo de violencia física. Éstos asesinatos son sólo la punta del Iceberg. Todo esto es el resultado, no sólo del machismo, sino de una sociedad enferma, insatisfecha, alienada, a la que no le preocupa el individuo sino los beneficios económicos, nos cosifican, nos oprimen, nos utilizan, lo que es peor es que dejamos que lo hagan y al final nos hemos perdido, ya no sabemos ni quienes somos, ni qué es importante y qué no lo es.

Estoy totalmente de acuerdo contigo, y creo que propuestas artísticas como la tuya son imprescindibles para visibilizar este tipo de problemas y denunciarlos. El tiempo, el tiempo… en algunas de tus obras el tiempo es absoluto protagonista, es él quien actúa, quien convierte en polvo lo que antes era una pieza de fruta. ¿Cuál es tu experiencia en relación al tiempo?, ¿cómo vives esa espera?

El tiempo no pasa en balde para nadie, pero parece que vamos a vivir eternamente y lo relegamos todo a mañana. Cuando mi hermano enfermó y le diagnosticaron un cáncer fue cuando por primera vez fui consciente del tiempo y de su relatividad, parecía por una lado, que el tiempo junto a él pasaba volando y por otro lado, tantas horas de hospital… el reloj parecía congelado. Esas esculturas efímeras hechas con materiales perecederos, como son las frutas, me sirven para recordarme que debemos disfrutar del tiempo y del momento sea cual sea, descubro belleza también en el proceso en el que se van arrugando y descomponiendo, al fin y al cabo como nosotros mismos. Esta exigencia, que sobre todo nos afecta a las mujeres aunque también cada vez más a los hombres, de ocultar el paso del tiempo es algo enfermizo y antinatural. En el mundo del arte nos pasa igual, generalmente hacemos productos que se conserven de la mejor manera para poder comerciar con ellos. Hago esculturas con frutas, quizás para demostrarme a mí misma que la utopía de un mundo que no se rige sólo por el valor comercial de las cosas puede existir. Mi intención es ofrecer una experiencia de algo que mutará y que debería ser apreciado día a día, el resultado final es lo de menos, es una metáfora de la vida misma.

© Claudia Frau | Maria Regina Pérez Castillo | Mujeres Mirando Mujeres | MMM17

Te amo. Te odio. Escultura

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Tu media naranja. Escultura

Siempre he defendido el hecho de que detrás de cada obra de arte haya un problema que obsesiona al artista. Solo de esa manera podemos considerarla auténtica, sin importar la técnica o la manifestación en sí (me da igual que sea pintura, escultura, danza o cine). Estaba segura que detrás de ese paso del tiempo había algo, una reflexión motivada por una historia personal algo traumática. Gracias por compartirla con nosotros, Claudia. ¿El arte es para ti eso? ¿Un territorio en el que volcar tus problemas y experiencias vitales más intensas?

Sinceramente, no creo que le hubiese contado esto a cualquiera, tú haces que sea algo natural abrirme a ciertas intimidades, así que, gracias a ti por tu cercanía y por ponérmelo tan fácil.  Supongo que como muchos artistas hago un ejercicio de introspección profunda y veo de qué temas me apetece hablar en mis trabajos, evidentemente las experiencias vitales son una buena fuente de inspiración, el arte no deja de ser un medio de comunicación para llenar los espacios a los que no se llega con otros sistemas más convencionales.

Hay veces que se trabaja de una manera poética sin un objetivo concreto; otras en las que te hierve la sangre, entonces lo haces de manera muy visceral, con una motivación, unos objetivos muy concretos y otras desde el inconsciente. Llevo tiempo investigando sobre este tema, el inconsciente y la manera en que de verdad nos afecta en nuestras decisiones diarias, el peso que tiene es mucho más fuerte del que nos creemos.

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Arte

Te contaré otra intimidad, que además ha sido un descubrimiento muy reciente para mí misma. Hace unos meses Facebook me recordaba una obra (de hace bastantes años, muy diferente de mi trabajo más reciente) sobre violencia de género en la que en un autorretrato mío simulé un ojo morado. Me hizo reflexionar, me pregunté por qué trabajo desde hace tanto tiempo sobre este tema si yo realmente nunca he sufrido ningún maltrato, obviamente por empatía, no hace falta vivir algo para que te indigne y querer hacer algo por cambiar la situación, por justicia, por desgracia sobran los motivos… pero me lo preguntaba en referencia a lo que tú comentabas antes de las obsesiones que tenemos por vivencias traumáticas. Pues ese mismo día, una hora más tarde, estaba paseando con mi madre y me hizo una confesión que me dejó de piedra, me contó que la verdadera razón por la que ella se divorció siendo yo muy pequeña fue porque mi padre le pegaba, siempre andaba con un ojo morado, yo le enseñé la foto recordatorio de Facebook y entendí por qué es esto una obsesión para mí.

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Hija de mujer

Gracias infinitas por tu sinceridad y por abrir tu corazón. Eres muy generosa compartiendo estas experiencias tan personales con todos nosotros. Me gustaría concluir esta entrevista hablando un poco sobre tu futuro proyecto en la Fundación Botí, ¿qué lo motivó?

Como te comentaba antes, tengo un compromiso personal de realizar la instalación “Ni una más” anualmente, en esta ocasión no sólo serán los asesinatos oficiales los que tenga en cuenta si no, los 105 feminicidios del año pasado. La inauguración será el 14 de febrero sin haberlo premeditado, que es precisamente uno de los temas que toca la instalación ese amor romántico que nos venden en los cuentos de princesas, en las películas, en las canciones… y que tanto daño nos está haciendo, es algo que tenemos tan interiorizado además, que muchas veces es difícil de identificar. Yo misma muchas veces me descubro con pensamientos y actitudes machistas que tengo que ir repensando para cambiarlas, pero nos lo tenemos que tomar con tranquilidad, no volver a caer en el error de la perfección, esa autoexigencia es también muy agotadora y destructiva. En definitiva, se trata de que entre todxs aportemos ideas, ver donde nos estamos equivocando para tener una sociedad tan enferma con tantas injusticias sociales, violaciones, impunidad, suicidios, bulling,… y cuando hablamos de “la sociedad” parece que es algo ajeno a nosotros mismos, es hora de tomar una actitud proactiva y consciente desde el individuo, ver en qué podemos mejorar cada uno de nosotrxs y qué podemos aportar al conjunto, quizás así nos resulte más fácil ver algún cambio.

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Bricolaje sentimental. Vídeo

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Manzana poética. Vídeo

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Actualización de Tratado de la virginidad de San Ambrosio con 140 caracteres.

CV. Claudia Frau (Madrid, 1977)

Claudia Frau es una artista madrileña que actualmente reside en Sevilla. Se crió en un hogar marcado por el arte, ya que sus abuelos maternos y su madre se dedicaban a la pintura, lo cual influyó en su determinación artística. Su formación es básicamente autodidacta y en ella han influido, además de su familia, su pareja Arturo Comas y sus años de experiencia en Scarpia. Frau ha participado en talleres impartidos por artistas tan importantes como Isidoro Valcárcel Medina o Wilfredo Prieto. Poco a poco su trabajo es reconocido y ha empezado a situarse en palestras de interés como las reuniones de Artistas Novos (2014), coordinadas por Rafael Doctor; como artista invitada a PINEA, residencia organizada por Línea de Costa y Los Vendaval en Rota (2015), o la última edición de ART & BREAKFAST  Feria de arte emergente Málaga (2016). Su capacidad poética y metafórica le ha permitido construir un discurso propio, enfocado tanto al arte de género como a la crítica social, que trasciende lo puramente superficial y se adentra en conceptos tan profundos como el paso del tiempo o la muerte.

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