© Bárbara Gf. Muriel | Celia M. Huete | Mujeres Mirando Mujeres | MmiraM19

Bárbara G. F. Muriel: Arte bello. Arte sublime.

CELIA M. HUETE
mirando a
BÁRBARA G.F. MURIEL

Superar el academicismo no significa renegar de él. La capacidad crítica del imaginario colectivo debe basarse en la conciencia y conocimiento del pasado y la necesidad de transgredir lo que fue. Bárbara G. F. Muriel es una artista consciente de la tradición artística y de la necesidad de transformar la normativa tradicional que atañe a las mujeres.

Su trabajo se basa en un discurso que difiere del arte femeninamente bello, vacío de contenido, y lo consigue mediante hibridaciones entre lo vegetal y lo humano, formas muertas que se reconstruyen y adquieren un nuevo significado.

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Flora magnética

Ver la obra de esta artista es ver la confluencia entre normativa y vanguardismo, pues fusiona la ciencia con su talento para convertir su propio cuerpo en objeto de lucha y portavoz de su intención remodeladora de identidades. Aliada de la Crítica Feminista, Bárbara cuestiona lo socialmente aceptado, la taxonomía de los cuerpos y su clasificación tradicional.

El hilo conductor de su discurso son las cicatrices, usadas para simbolizar la fragilidad de los cuerpos. La identidad clínica y la personal, porque no es determinante lo que diga la ciencia, lo que diga la norma, el sujeto puede transformarse, sobrevivir a base de cicatrizar.

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Cartografía XIXB

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Detalle Cartografía XIXB

Desde su propia experiencia utiliza su arte para reconstruir el ideal normativo. En su obra no hay rostros, no se distinguen características físicas externas, ni raza, ni género, ella crea formas corporales desnudas y reales. Subvierte el significado oficial de cuerpo con su arte, con su manualidad.

Origina un nuevo discurso en el que las cicatrices son parte fundamental, prueba de la herida y de la supervivencia, elemento identificativo de los seres humanos. Bárbara crea retratos de su intimidad hechos a partir de una chivo clínico de resonancias magnéticas y de radiografías que muestran su interior, impresiones digitales que transforma con materiales que hilvana y superpone a cada capa de su ser.

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Josephine roja

Collages textiles, autorretratos sobre papel en los que los hilos son la prueba visible de sus cicatrices, demuestran la capacidad de reconstrucción, de resistencia, de una nueva vida. Verbaliza su discurso mediante el uso de la aguja, y matiza sus percepciones con acuarela y tinta logrando autorretratos radicalmente genuinos.

Gracias al minucioso estudio del color de los hilos y de las tintas con el contraste monocromo de las resonancias consigue que las formas vegetales se fusionen con la corporeidad logrando retratos atemporalmente contemporáneos.

Colores matizados, motivos orgánicos y variedad en materiales textiles son las herramientas que utiliza para demostrar que lo culturalmente asociado a lo femenino puede ser bonito y transgresor a la vez, porque su trabajo es la contrapartida a la teoría kantiana de lo bello y lo sublime.

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Neurogenealogía I

A través de sus creaciones reflexiona sobre lo normativo, la identidad de género y las categorías taxonómicas. Pretende crear identidades novedosas partiendo la concepción básica de la palabra hybris, la transgresión de los límites establecidos por el academicismo, la legislación. El patriarcado.

El resultado de sus bordados son cuerpos frágiles pero vivos, orgánicos y supervivientes que se fugan de la normalidad social y buscan su propia cotidianidad, consiguiendo una identidad delicada y sensible pero también dura y real.

Proyecta esa intención de mujer fuerte, sólida e incluso sutilmente irónica a través de la recomposición de las formas; porque impacta ver que las flores de Bárbara tienen un simbolismo muy ligado a la clínica al dolor y la disidencia.

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Cartografía II

Su obra es una lucha contra la imagen de artista proyectada desde la historia del arte, mujeres invisibilizadas y desplazadas a un sector inferior al de los hombres, mujeres bellas pero no sublimes, no tan excepcionales como los artistas masculinos.

Bárbara se manifiesta contra este discurso y asume que el arte de hoy no es lo que fue sino lo que es; la simbología de sus cicatrices son inconcebibles sin aceptar que la concepción artística tradicional, la política de la belleza, la normativa de lo visual que restringe la calidad y la potencia de su discurso, devoran su crítica.

Lo bello encanta y lo sublime conmueve; lo bello es ingenuo y lo sublime inteligente. El imaginario colectivo concibe lo bello como menos cualitativo pero Bárbara demuestra con su obra lo contrario. Porque su arte es femenino y radical. Delicado y revelador. Bello y sublime.

Sus imágenes se desquitan de cualquier puerilidad posible, sus retratos se alejan del academicismo y de la trivialidad de lo normativo para demostrar que también se puede temer a las flores.

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Sin nombre (vista doble)

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Sin nombre (detalle)

Celia M. Huete. Web. Bio en MMM
© Bárbara G. F. Muriel, .Web. Bio en MMM

Imagen destacada: © Bárbara G. F. Muriel. Garden Of live flowers.

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