Anaisa Franco. Hacia una nueva “situación emocional” de mano de la tecnología


Marta Lorenzo MIRANDO a Anaisa Franco

 

Conocí la obra de Anaisa Franco gracias al Premio ARCOmadrid/BEEP de Arte Electrónico, un histórico dentro del new media art en nuestro país que cada año se entrega en la Feria ARCOmadrid. Por aquel entonces, hace ya más de cinco años, su obra “Expanded Eye” ya reflejaba mucho de los caminos que tomaría su obra. Se trataba de una escultura interactiva compuesta por un ojo gigante transparente que miraba al espectador con una cámara infrarroja y proyectaba sus ojos dentro de la escultura. Una invitación que jugaba con la visión en un contexto mágico donde la percepción se unía con la autorreflexión y la observación.

© Anaisa Franco | Expanded eye

Expanded eye

Esta pieza, junto con otras como “Heart dialogue” (2014) o “Devenir” (2013), revelan algunas de las claves de su corpus artístico. Trabajar con el “sexto sentido” del espectador, servirse de la tecnología que encuentra a mano, producir colaborativamente, continuamente en proceso de aprendizaje, bien podrían ser sus señas de identidad.

Nacida en 1981, se graduó en Artes Visuales en la FAAP (Sao Paulo) y más tarde, realizó un Máster en Arte Digital y Tecnología en la Universidad de Plymouth (Reino Unido). En los últimos años ha desarrollado proyectos en medialabs y residencias como Medialab Prado, Mecad, MIS, Hangar, Taipei Artista Village, la China Academy of Public Art Research Center, Mediaestruch, Cité Des Arts, ZKU, SP_Urban o UTS Sydney. Su obra se ha mostrado en América, Asia y Europa, como Experimenta Biennial en Australia, EXIT Festival en Parí; Europalia en Bruselas; Live Ammo en el MOCA Museo de Arte Contemporáneo de Taipei, Taiwán; TEKHNE en MAB Museo de Arte Brasileña en São Paulo, Brasil; Sonarmática en el CCCB Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, España; el Fifty Seoul International Media Art Bienal en Seúl, Corea, y Juegos de la visión en el Medialab Prado de Madrid, España; entre muchos otros.

Os invito a leer esta entrevista que le he realizado donde hemos charlado sobre la importancia del espectador en su obra, su posición como mujer artista y, como no podía faltar, sobre el arte tecnológico en particular. ¡Pasen y lean!

Una de las características que mejor definen tu trabajo es el enfrentar al espectador a una nueva versión de la realidad gracias a la tecnología. ¿Podrías contarnos tu experiencia y qué buscas generar con tus piezas?

Mi trabajo es ante todo una investigación práctica, lo que implica un proceso constante de experimentación con la tecnología, nuevos materiales y fabricación digital, para entrar en una “situación emocional” donde las personas puedan ampliar sus sentidos a través de la interacción con los objetos. En estas interacciones dinámicas, mi investigación se basa sobre todo en los niveles teóricos y prácticos de la estimulación perceptiva y la simulación.

El objetivo es crear una relación razonable entre el humano y la máquina, lo orgánico y lo artificial, proporcionando al usuario el poder revivir las emociones, los sentidos y ampliar su “sexto sentido” activado por las obras. Así, el espectador siente incrementadas las sensaciones de su cuerpo por medio de un experimento realizado con interfaces que simulan estos sentimientos, “elevando” el momento de la fructificación.
 
Eres de las pocas mujeres artistas dedicadas a los nuevos medios en España. Lo primero de todo, ¿lo ves sintomático? ¿Alguna vez has sentido este hecho como discriminatorio para tu carrera? 

Como mujer artista me encanta realizar obras nuevas, viajar y trabajar. He de decir que afortunadamente hay más mujeres trabajando con tecnología, además de que el número va in crescendo cada día, ahora que todo es más accesible para to@s. Esto se nota especialmente en lugares como los fablabs, universidades, museos, premios, galerías, etc. Recuerdo un artículo escrito el año pasado por Roberta Bosco en El País, con motivo de la Feria ARCOmadrid, donde hablaba precisamente sobre la normalización del Arte Electrónico.

© Anaisa Franco | Confusion

Confusion

¿Consideras que hay suficientes centros que apoyen el arte tecnológico a nivel nacional e internacional?

En España hay ejemplos reseñables como el medialab-Prado, un espacio increíble que yo admiro muchísimo. He tenido la suerte de hacer proyectos con ellos en un par de ocasiones y he de decir que es muy gratificante en todos los sentidos.

En el resto de ciudades, creo que siempre hay algo relacionado con los nuevos medios, aunque no mucho me temo, pero siempre hay algún fablab, premios, residencias, festivales, exposiciones. Este hecho hace que nosotros los artistas tengamos que viajar mucho.
 
¿De qué herramientas (software, diseño, etc) te sirves para llevar a cabo tus creaciones? ¿Estableces procesos colaborativos con colegas de profesión? ¿Eres usuaria de algún fablab?

Para realizar mis proyectos utilizo distintos softwares de programación, computación física, fabricación digital y animación, como Arduino, Open Frame Works, Max Msp, Rhino, 123D Autodesk, 3D studio Max, After effects, entre otros. Me gusta mucho, además, colaborar con colegas de profesión y amigos, siempre se aprende muchísimo, muchas cabezas pensando hacen que todo sea más interesante y productivo. Además, he utilizado muchos los recursos que ofrecen los fablabs en distintas ciudades.

© Anaisa Franco | Devenir

Devenir

¿Te preocupa la perdurabilidad de tu obra o la entiendes como natural?

Yo creo que su durabilidad es algo natural así como la evolución del propio mundo, la tecnología, las personas, la filosofía, la ciencia y todo lo que es parte de la vida. Es mejor evolucionar que esta siempre haciendo lo mismo, o esperando lo mismo del arte y de la vida.
 
¿En qué futuros proyectos estás ahora inmersa?

Ahora tengo un par de exposiciones en museos y galerías de Brasil y Australia. Por otro lado, pronto voy a empezar estudios de Arquitectura en Los Angeles en busca de nuevos horizontes y así poder crear obras más permanentes.

© Anaisa Franco | Heart dialogue

Heart dialogue

Imágenes: © Anaisa Franco | Web
Entrevista: Marta Lorenzo | Web