Maike Lüdenbach. El “fresh air” de su vida reflejado su obra


 

Amelia Aguado MIRANDO A Maike Lüdenbach

 

Nacida en Alemania, aunque criada y crecida en Barcelona, en la actualidad afincada en Viena, se ha paseado por la pasarela desde los 13 años. Antes de cumplir 16 fue descubierta por un productor que quiso hacer de ella un producto latino. Grabó un disco en Miami pero desestimó la idea de publicarlo:

“Hay dos formas de hacer música.
Una es convertirme en un chicle que deja un intenso sabor inicial y luego se convierte en goma insípida.
La otra es trabajar en la dirección que deseas, pelear por un trabajo menos inmediato y
asegurar que el éxito dure algo más que el primer fogonazo”
Maike Lüdenbach

Así que grabó unas maquetas y aparecieron las ofertas. Desestimó aquellas que querían convertirla en una chica mona con minifalda y aceptó la que respetaba su propuesta de pop-rock elegante y creíble. Una operación en las cuerdas vocales, le obligó a ir a un especialista en Berlín, durante casi un año, tras una serie de circunstancias personales empezó con los collages. Ya durante las giras usaba una servilleta o un papel y escribía sus ideas; hacía fotos a los amigos, los músicos, y lo iba pegando todo en un diario. Así fue como empezó a introducirse en el mundo del collage, que sigue siendo su principal forma de expresión, sin olvidar otras como la ilustración, técnicas mixtas…

Maike Lüdenbach

 

Su obra tiene como protagonista a la mujer que disfraza con una variada combinación de textiles, tonos vivos, texturas, objetos y composiciones capaces de elevar la figura femenina hasta llevarla a la abstracción.

Sus inicios como modelo están presentes en sus obras, empieza inspirándose en las revistas de moda para acabar llegando a un imaginario mucho mayor donde vuelca su narrativa, con reminiscencias africanas, primitivas, junto a una frescura propia que hacen de sus cuadros algo vivo, llamativo, colorido, y ecléctico.

2 © Maike Lüdenbach

Parte de la base de que el ser humano, por naturaleza, es complejo y esta idea la traslada a su obra donde se observa cómo va sustituyendo la unidad fotográfica hasta conseguir generar ese puzzle multidimensional. El resultado final, una vez liberados de la observación inicial, nos lleva a un universo de imágenes de naturaleza simbólica, mágica y, a veces oscura.

En los collages a primera vista se aprecia algo muy genérico, pero según vas observando los pequeños detalles vas obteniendo una doble lectura de Lüdenbach. Puedes ver simplemente algo sugerente o puedes captar el significado que la autora quiere transmitir. Bebe de fuentes cotidianas, imágenes e información que va recibiendo durante el día de su entorno cercano, de lecturas o flashes televisivos, todo este compost mental, va generando su obra, en la que, como ella dice, acaba siendo una mera transmisora de su entorno.

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Su collage meditativo, por esa doble lectura de la que hablamos, y su ritmo creativo no es constante, ni sigue rutinas. Cuando encuentra una idea o concepto que le interesa, se intensifica su pasión creativa, suele hacer un brainstorming de las cosas que necesita para llevar a cabo la idea, se encierra en el estudio y olvida el factor tiempo.

“Hay un mundo aparte. Y es el mío, en el que me escondo para curarme las heridas y que luego muestro o comparto”.

La mezcla de lo que se inventa en los collage y la realidad de la que los extrae. Descubre las imágenes de la realidad y las incluye en su mundo, “con brillantitos y neón”.

Y es que Maike Ludenbach tiene ese toque de frescura de la gente que se mueve transversal y apasionadamente por la vida.

Os recomiendo este vídeo donde se aprecia perfectamente este toque de frescura de su personalidad.

© Maike Lüdenbach © Maike Lüdenbach © Maike Lüdenbach © Maike Lüdenbach © Maike Lüdenbach

 

Imágenes © Maike Lüdenbach | Web

Texto: Amelia Aguado | Web