Aitziber Urtasun Pineda: “Utilizo la performance para filtrar heridas y la educación como arma de transformación social”



Teresa Miquel MIRANDO a Aitziber Urtasun Pineda

 

Escuchar lo que dice Aitziber sobre arte y sobre su pasión por su trabajo siempre nos deja con ganas de más. Escultura, performance, pintura o acercar el arte a todos los públicos son algunos de sus buenos saberes y prácticas. En esta entrevista hay unas pocas preguntas para conocerla mejor pero vale la pena detenerse a leer las respuestas y aprender con todo lo que nos cuenta.

¿Cómo se elige trabajar en Arte?

La verdad es que no puedo hablar por los demás. En mi caso el arte siempre ha formado parte de mi vida. Desde pequeña he dibujado, he bailado, he hecho teatro y me ha gustado siempre mucho escribir y hacer fotos. Soy una persona enormemente sensible y supongo que el arte me ayuda a sobrevivir en un mundo que, a menudo, me resulta demasiado duro de transitar.

Yo realicé estudios de turismo porque me encanta viajar y los idiomas, y el mundo del turismo me llevo al de los museos ya que viví en mi ciudad el nacimiento del Museo Guggenheim Bilbao. En él trabajé durante un tiempo de guía y allí me ofrecieron coordinar el programa “Learning through art” que trabaja la integración del arte en las escuelas. Me seguí formando en Historia del Arte y de ahí pasé a colaborar con otros museos. En mi caso un paso me ha llevado a otro sin tener nada programado. Creo que como todo en mi vida. No soy una mujer de rutinas y odio planificar el tiempo.

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Silence. Like tears to Cohen. Pamplona, 2017

Supongo que dedicarme al arte y a la educación artística era algo que estaba escrito en mi destino. Siempre recuerdo que cuando era pequeña y me regalaban una muñeca lo primero que hacía era quitarle la ropa e inventarme un vestido nuevo. Una vez hice un vestido con lonchas de jamón. ¡Para que luego digan que Lady Gaga es innovadora! Al volver de clase solía colocar las muñecas enfrente de la pizarra que tenía en el cuarto y les explicaba lo que había aprendido ese día. Nunca jugaba a ser mama, siempre prefería el papel de profesora. Creo que soy artista y educadora desde que tengo uso de razón.

Has trabajado en museos nacionales e internacionales.  ¿Ves mucha diferencia de la percepción  que tiene el público dentro y fuera de España de lo que es un museo?

Mi experiencia se centra principalmente en museos franceses y norteamericanos. En el primer caso, es evidente que en la sociedad francesa hay un respeto por la cultura mucho mayor que en nuestro país, y el arte contemporáneo no se ve como un pasatiempo sino como una narración de nuestro tiempo que puede ser interesante tanto para jóvenes como para mayores. En Estados Unidos se trabaja más que aquí la relación entre el arte y lo social, poniendo mucho énfasis en los proyectos educativos destinados a colectivos en exclusión. Este es un terreno en el que yo trabajo desde hace muchos años y creo que debe ser la verdadera apuesta de los departamentos educativos del futuro.

No podemos seguir destinado el 90% del presupuesto de los departamentos educativos a programas que sólo buscan contentar a una sociedad conservadora, patriarcal y blanca, y que en el fondo desarrollan proyectos educativos que muestran el arte como productor de belleza y no como activador de seres críticos y plurales. Si actualmente todos los museos hablan de “públicos” en lugar de utilizar el término “público” debemos aplicar los mismos criterios a las acciones educativas del museo. Los futuros usuarios de los museos deben sentir que esos espacios son lugares de pensamiento libre, constructivo y plural. Y los que trabajamos en los propios museos debemos dejar de mirarnos al ombligo y salir a la calle a buscar preguntas. Solo se puede educar a otros cuando te haces preguntas.

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Argirik. Ciudadela, Pamplona, 2017

Desde el 2003 diriges el departamento de educación del Museo Oteiza. ¿Por qué es importante este departamento en un museo y qué te aporta a ti personalmente?

En el caso del Museo Oteiza el departamento educativo ha tenido desde el principio un importante papel ya que el propio Jorge Oteiza trabajó a lo largo de su vida en distintos proyectos educativos de carácter transversal y experimental como forma de construir una sociedad más autocrítica. Nosotros seguimos esa línea de trabajo tomando como punto de partida la colección del museo pero también abriendo el dialogo hacia artistas más jóvenes.

No obstante, el departamento educativo debería ser la columna transversal de cualquier museo. A menudo escuchamos esa máxima que reza que “sin las exposiciones no puede existir un museo”. Pero yo me pregunto también: ¿Y si esas exposiciones no generan ningún nexo con el público, más allá de la mera observación pasiva y de ocio, para que sirven dichas exposiciones? Comisarios, artistas, conservadores y educadores debemos ir de la mano, sin recelos ni egos absurdos.

Para mi la educación artística es un escenario más de mi búsqueda como creadora. Alimento mis propuestas educativas de mis experiencia vitales y artísticas, y desarrollo experiencias artísticas a través de lo que aprendo en el taller educativo y en la vida. Las metodología en un campo y otro son distintas pero ambos territorios están alimentados con la misma sangre.

También te dedicas al arte como artista. ¿La performance es la  manera de dialogar con el público de tú a tú, como una copa de vino con un amigo/a?

Bueno, no exactamente. Para mi una copa de vino con un amigo o amiga representa siempre un momento de placer y complicidad. La performance llega a mi vida porque yo siempre he necesitado expresarme con el cuerpo. Como te comentaba antes he bailado, he hecho teatro y me gusta mucho recitar en voz alta. Si me ves hablar gesticulo mucho y soy una persona que busca mucho el contacto, muy afectiva y sexual.

En la performance sigue siendo fundamental para mi la expresión del cuerpo y la voz pero la utilizo para filtrar heridas. Casi nunca hablo del dolor que estoy trabajando en esa acción por lo que el público hará su propia lectura, que es siempre válida. Yo soy una persona enormemente vital pero aunque suene extraño me cuesta mucho vivir. La performance me alivia.

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Sonidos sensibles. Cementerio prehistórico Mulisko gaina. Gipuzkoa, 2016

Vemos como las mujeres de la cultura se están movilizando. Hemos visto que ha sido un éxito la manifestación feminista del 8M. ¿Crees que tendrá repercusiones en el papel de la mujer en el sector de la cultura y el arte?

Las mujeres hace mucho tiempo que luchamos por esa igualdad y somos conscientes del poder que tiene caminar juntas. Creo que el éxito del 8M fue una inyección de adrenalina para todas nosotras pero lo más importante es que muchos de los hombres que observan el feminismo actual como un capricho de la mujer moderna se dieron cuenta de que esto no va a parar. Nuestras demandas van a ir en aumento porque ya no demandan sólo las mujeres adultas, sino también sus hijas pequeñas.

La cultura ha sido siempre el territorio desde el que reivindicar cambios sociales porque nos acoge a todas y todos sea cual sea nuestra profesión. Así que debemos seguir gritando desde ella, protestando, sumando, y, en definitiva, avanzando con paso firme. Ya no hay excusas para no ser feminista. Toca ya un mundo feminista. Toca ya una cultura feminista.

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Tiempo de palabra(s), con Ana Rosa. Pamplona, 2015 Sánchez. Pamplona,

Además de tu labor en el Museo Oteiza y como artista, participas en conferencias, debates, charlas. ¿Qué proyectos tienes preparados?

En el Museo he potenciado este año la formación de profesorado en aspectos mas experimentales como el uso del cuerpo o la voz como herramientas educativas y me gustaría seguir programando más cursos de ese tipo. También estoy trabajando en un proyecto transversal entre la obra de Oteiza, la megalítica americana y el papel del arte en la transformación social que espero que me lleve pronto a trabajar en varias escuelas de Chile.

Estoy además preparando dos proyectos de comisariato. El primero con fotografía e instalaciones de un proyecto educativo que he realizado con mujeres migrantes este año, y el segundo con una fotógrafa maravillosa de Madrid.

Respecto a la performance me gustaría volver a hacer algo en el mar. El año pasado realicé la acción “Navegar es necesario, vivir no” en Lanzarote y fue una experiencia maravillosa. Como ya he curado la herida que dio origen a esa acción puede que sea buen momento para revisarla desde otro ángulo. La performance es un elemento creativo vivo y en evolución por lo que suele ser muy interesante volver a acciones pasada y “reescribirlas”.

Mil gracias Aitziber por decir que sí a esta entrevista y por ser una de las geniales artistas de Mujeres Mirando Mujeres.

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Silence. Calle Nueva, Pamplona, 2017

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La identidad de los pueblos en femenino. Ansoáin, Navarra

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En juego. Centro de Salud Mental San Javier, en Pamplona, 2013

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El muro de la desmemoria.Pamplona, 2016. jpg

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